Kaixo, el 8 de octubre fuimos a Artikuta para subir, entre otros, al Loizate y pasear por la zona alta del circo de Artikutza.
Una salida preciosa que al principio había nieblas, pero luego, en cuestión de segundos, desaparecieron y nos dejaron, como siempre, unas vistas fantásticas.
Salimos de las canteras de Ardiurdiñeta en Gorostingo lepoa, una de las entradas a la finca de Artikutza.
Había amanecido y hacía una mañana estupenda.
En seguida empezamos a bajar hacia Elama, el bosque estaba precioso.
Llegamos en seguida a la ferrería de Elama, todo esto pertenecía a la Colegiata de Roncesvalles.
Según pasan los años se va deteriorando todo a cuenta de la vegetación.
El río Elama, el lugar es encantador, ahora solitario, pero, hace tiempos, por aquí tenía que haber mucha gente de distintos tipos de oficios.

Los primeros datos que hay de Elama son del 1423 y los últimos de 1860.
Desde aquí salía un tren para llevar material hasta Rentería entre los años 1898-1918.

Esta gran zona se llamaba Anizlarrea y Eliberria. Goizueta y la Real Colegiata pleitearon mucho tiempo por poseer cada valle.
Lope de Haro en el año 1270 y Carlos II concedió a la Colegiata posesiones en Guipúzcoa, a últimos del S. XIV y posteriores donaciones, cesiones y compras amplían el territorio, siendo confirmado por papeles de Juan de Castilla y Leonor de Navarra a últimos del S. XV.
Esta posesión todavía se recuerda, sobre todo, a la hora de pleitear.
Hasta que en 1815 colocaron nuevas mugas en los montes, y el término de la Colegiata se quedó en los límites de la actual finca de Artikutza, pero aún, conservando el nombre de Anizlarrea.
En 1844, tras la desamortización de Mendizábal y Espartero, fue vendida a particulares.
En el año 1825, en el padrón de Artikutza aparecen 12 personas en la cercana ferrería de Goizarin, un arrendador, su mujer, 1 estudiante, 3 en la escuela, buyerizo, arriero, 2 pastores y 2 aprendices.
La historia de estos lugares es una gozada y muy entretenida.
Una vez curioseados los restos empezamos a subir hacia el collado de Beltzuntze.

Me asombro de la cantidad de árboles que se han caído.
En seguida pasamos por una de las decenas de Mugas de Roncesvalles que hay en Artikutza, esta es la de Elama.
Con el correspondiente báculo en cada una de sus caras.
El sendero es cómodo, aunque no de tregua en subirlo.
No se oye absolutamente nada, sólo el crujir de las hojas al pisarlas.
En algo más de una hora llegamos al collado de Beltzuntze.
Entre el cielo con nieblas y el valle con brumas.
Del collado vamos hacia las nieblas por la loma del Komizko Gaina, Domizko Gaina o Ibintza.
De repente, abajo en el valle, aparecen las casitas de Arantza.
Las nieblas van y vienen, pasamos por los crómlech de Mustriña, no están muy visibles.
Vamos en los límites de Arantza y Goizueta y, a la vez, de Artikutza.
Entre retazos de nieblas hay que hacerse una foto en Domizko Gaina.
Detrás Mendieder, Mendaur y Ekaitza.
Igantzi y Arantza ya ven un poco más, menudas vistas tienen.
De repente vuelven las nieblas, está precioso.
Mendiaundi y la ermita de la Trinidad en Mendaur, al fondo, Anie, Petretxema y Ori. 
Bajamos hacia el collado de Ibintza, las lomas de Arainburu y Loizate aparecen y desaparecen.
Bajamos al collado de Ibintza, Mendaur, Ekaitza.
Las nieblas desaparecen y vemos por dónde andaremos dentro de un rato.
En el bonito collado de Ibintza hay unos crómlech y una muga entre Arantza y Artikutza en terrenos de Goizueta, pero de Gipuzkoa.


Nuestra siguiente cima es el Arainburu, el más alto de hoy, a media subida hay una muga que separa Zubieta, Arantza, Goizueta y, la vez, delimita Artikutza.
Mendieder, Mendaur, Ekaitza y Atzurdiko Punta. Al fondo Pirineos.
Seguimos nuestro camino hacia Arainburu y las lomas de atrás, pero todavía queda.
Una gozada andar por estos lugares.
Un poco más de tres horas y llegamos al Arainburu o Araña, el techo de hoy.
La última vez que visité esta cima fue en junio del 2012 y no tenía buzón, pero las vistas siguen siendo excepcionales, hasta los Pirineos se ven.
Las nieblas han desaparecido totalmente y la panorámica es tremenda, vamos hacia el Loizate, Putzuetako Gaina y el Amonamotzeko Kaskoa.
Más al fondo aparecen los Elorretako Tontorra, Gorosketako Kaskoa y, a la derecha, el bosque de Artikutza.
Las ovejitas nos están esperando.
Llegamos a su lado, Artikutza y a la derecha el collado de Beltzuntze al que hemos subido hace un buen rato.
El Loizate, unas tres horas y media nos ha costado.
Maravilla.
Beltzuntza, el collado de Beltzuntze, Komizko Gaina, Arainburu y Mendaur.
Dejamos Loizate y pasamos por esta muga, de allí al fondo venimos, Arainburu, Mendaur y Loizate. 
Y hacia allí vamos, Mendibilla, Amonamotzeko Kaskoa y Putzuetako Gaina.
A partir del Amonamotzeko Kaskoa bajaremos a Arriurdiñeta. 
En Iraingo Ataka hay un crómlech y otra muga antes de empezar a subir las lomas de Putzuetako Gaina.
Ya hemos dejado allí abajo el Iraingo Ataka y Loizate.
Seguimos hacia las laderas del Orkin, y la loma de Mendibilla, Amonamotzeko Kaskoa y Putzuetako Gaina. 
Se ve bien la diferencia entre las vertientes sur y Norte.
Mendibilla, Amonamotzeko Kaskoa, Putzuetako Gaina y, delante, las rocas de la loma de Urkin.
Mientras, vamos por la derecha hacia el Putzuetako Gaina y a su derecha la loma desde el Mendibilla hasta el Amonamotzeko Kaskoa.

Pasamos las rocas del Urkin y llegamos a los crómlech de Auntzbizkar, sólo nos queda subir esas lomas y bajar hacia las canteras. 
Una delicia, Mendibilla y Amonamotzeko Kaskoa.
En la cima del Amonamotzeko Kaskoa también hay un crómlech.
Por allí al fondo vemos por dónde hemos venido, Beltzuntza y el collado, Arainburu y Loizate, ya se han quedado muy lejos.
Sólo nos queda bajar la pendiente loma hacia Arriurdiñeta, distinguimos la carretera que sube.
Artikutza.
Un estrecho senderito nos baja poco a poco.
El gorosti está a tope.
Paso por la muga "12", venimos de la cima de allí arriba, Amonamotzeko Kaskoa.
Nos metemos en los bosques de Artikutza, seguimos viendo montones de árboles caídos.
Hasta que llegamos a las canteras, por aquí hemos empezado hace unas 5 horas y media, las vacas nos dan la bienvenida.
Y el Amonamotzeko Kaskoa, allí se ha quedado, hacía muchos años que no pasaba por allí, a ver si la próxima vez es más pronto.
Y esto es todo, una salida fantástica con unas vistas excepcionales, estas lomas merecen ser visitadas de vez en cuando.
¿Qué quedaba? quitarnos las botas e ir, echando órdigas, al correspondiente bebedero y comedero.
Agur.
Este es el track de la salida: