Kaixo, 20 de mayo, ya van quedando pocos días de viaje, pasado mañana volveremos a nuestra tierra, Euskal Herria, pero todavía hay cosas para ver.
Por lo menos la lluvia nos ha abandonado y hace un día muy majo.
Hoy veremos las bonitas ciudades de Kotor y Budva en Montenegro y, aunque hemos dormido en Budva iremos primero a Kotor para, a la tarde, volver a Budva.
Por aquí estamos viajando.
Budva y Kotor, ya en territorio montenegrino, al Sur del País y en la costa del mar Adriático.
Montenegro tiene unos 14.000 kilómetros cuadrados y alrededor de 800.000 habitantes.
Se habla un dialecto serbio-croata (montenegrino) y eslavo.
Casi todos son cristianos ortodoxos, la tercera parte, luego musulmanes y, ya menos, cristianos, judíos y protestantes.
Hay turcos en el centro de las tierras montenegrinas.
En este país son practicantes, casi todos los católicos están en las orillas del Adriático.
La costa fue invadida, entre otros muchos pueblos, por la República de Venecia del S. XV al S. XVIII, dejando unos pueblos que parece que estoy en Italia.
La principal industria es servicios y turismo.
Es muy montañoso y hay muchos Parques Nacionales, nieva mucho y hay pistas de esquí, una de ellas muy cerca de Kotor.
Casi toda la costa la dominan las inversiones rusas y hay muchos italianos, rusos y ucranianos.
Hay montones de cruceros desde Italia que llegan a Kotor.
Es un país muy seguro.
Hay una historia muy interesante y con muchos líos, como siempre.
A finales de siglo XIV, el rey de Serbia la perdió en beneficio húngaro y luego el rey bosnio Tvrtko I la reconquistó.
En 1931 Kotor se convirtió en una república independiente pero sólo durante unos treinta años porque estaban los otomanos muy cerca y decidieron unirse a la República de Venecia en 1420 para protegerse durante unos tres siglos lo que dio lugar a que se desarrollara el arte, el comercio y la arquitectura y se convirtió en una sede naval muy importante.
A finales del siglo XVIII, la veneciana Cattaro (Kotor), la conquistó Austria para ser parte del Imperio austrohúngaro hasta que este se disolvió al final de la Segunda II Guerra Mundial, en 1918.
Luego se fundió dentro de Yugoslavia y los eslavos volvieron a Kotor. En la II Guerra Mundial la ocupó Mussolini para incluirla en la gran Italia, pero la volvieron a conquistar Yugoslavia hasta que en 2006 se declaró independiente como Montenegro.
Kotor tuvo durante la época yugoslava orgullo serbio.
A la entrada de la ciudad se puede leer "lo que pertenece a otros, no lo queremos; lo nuestro, no lo damos".
Hay mucho tráfico y atascos, pero, al final, nos colocamos en la Puerta occidental del Mar que es la entrada principal entre el puerto y la ciudad vieja.
La fecha es la de la liberación de Kotor de los nazis y la estrella comunista.
En el paso hay un grabado muy bonito de figuras religiosas y caras raras, también hay otro relieve de un dragón.
Cruzamos la puerta y entramos en la Plaza de Armas u Oruzja ("arma" en albanés), era el centro de la vida militar, social y política de la ciudad.
Hay varios edificios importantes, el arsenal, el antiguo ayuntamiento, muy dañados por los terremotos.
La torre del reloj de piedra gris y escudos de armas.
Es barroca del s. XVII, los terremotos que ha sufrido la han dejado un poco inclinada.
Hay una pequeña columna en forma de pirámide se ataban a los bandidos para mostrar sus crímenes.
Debajo de ella hay una columna piramidal donde ataban a los criminales, picota, aunque es una réplica porque la original se destruyó en la II Guerra Mundial.
Otro de los bonitos edificios es el Palacio Beskucha o Beskuca.
El portal gótico y su escudo de armas.
Este portal al principio era del Palacio Bizanti, pero se trasladó aquí después del terremoto de 1667.
A los Besku?a se les conoce por su arrogante antepasado, el conde Jozo, que se propuso tener cien casas. Pero su apellido significa literalmente "sin casa" y lo cambió por "Stokuca", en el que "sto" significa "cien".
Jozo no logró su ambicioso objetivo y sus descendientes recuperaron el antiguo apellido.
El escudo de armas.
Otro escudo de otro palacio.
Cerca está la plaza de la Harina así llamada por los almacenes que había.
En esta plaza vemos el palacio de la familia Pima, S. XVII.
Es una mezcla de estilos renacentista y barroco y la balconada de piedra tallada con el escudo de armas de la Familia con dos figuras de ángeles.
Se reconstruyó tras el terremoto de 1667 y otra vez en el del 1979.
En seguida vemos la Catedral de San Trifón del año 1166, es una de las dos de catedrales católicas de Montenegro.
Se construyó en honor a San Trifón (nombre local Sveti Tripun) y es el patrono de la ciudad.
Está en el mismo lugar donde había otra iglesia del S. IX y se sustituyó por la actual tres siglos después.
Los terremotos la destruyeron hasta que al final del S. XIX terminó de construirse totalmente.
En su interior están las reliquias de San Trifón y otras como la de una supuesta astilla de la santa cruz.
El Museo Marítimo en el Palacio Grgurina, esta familia la construyó en el S. XVIII y ha pasado por varios usos hasta que, definitivamente, se ha quedado como el Museo Marítimo de Montenegro.
Paseo entre sus calles, huyendo de los montones de gente que hay, los edificios son muy bonitos y rincones encantadores. Es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y vive casi exclusivamente del turismo.
Allí arriba se ven las murallas de la fortaleza de San Juan a la que subiremos en un rato.
En la plaza de San Nicolás hay dos iglesias, una de ellas es la de San Nicolás de estilo Bizantino.
En la fachada hay una gran bandera de la iglesia ortodoxa serbia.
Se construyó sobre un antiguo monasterio dominico del siglo XVI, que fue destruido por un incendio. Se rehízo en el siglo XIX, en un estilo neobizantino.
El iconostasio neoclásico y una imagen, supongo, de san Nicolás.
Está sobre una capa de plata.
San Nicolás es el patrón de marineros y viajeros.
La plaza de San Nicolás con la pequeña iglesia ortodoxa de San Lucas.
Del año 1195, una de las más antiguas. El exterior es de origen románico.
Una de sus entradas.
El Iconostasio, el altar fue construido en 1195 como iglesia católica y, posteriormente, donado a la Iglesia Ortodoxa.
Los frescos son bizantinos.
El icono de San Lucas es el segundo de la izquierda. 
Durante el siglo XVII, se permitió que las dos comunidades utilizaran la iglesia a la vez. Este uso se realizó durante más de 200 años, hasta que se construyó la Iglesia Ortodoxa de San Nicolás en 1909.
A partir de aquí la Iglesia de San Lucas pasó a ser exclusivamente ortodoxa. 


A veces parece que no estás en Montenegro, parece Italia por las casas y palacios.
Hay veces que, de repente, me veo envuelto entre gente, pero otras voy tranquilamente sólo.
Hay fachadas que muestran el deterioro de alguna zona.
En esta ciudad hay gran cariño a los gatos, los hay a montones, ratones no creo que haya y en algunos sitios hay rincones donde les ponen comida, son el símbolo de la ciudad.
Incluso hay un museo donde se pueden ver cosas relacionadas con ellos, carteles, monedas, sellos y fotos con mandatarios del signo que sean.
Una gozada cuando encuentras una callejuela vacía, no sé a dónde me llevará, pero hay que pasear por ella.
En otra plazuelita tampoco hay gente.
Y me dispongo a subir a la fortaleza de San Juan, se sube fácil y, en seguida, llegas.
Rápidamente nos ponemos encima de los tejados.
Seguimos las murallas construidas para proteger la ciudad del Imperio Otomano.
Se construyeron y fueron agrandadas durante varios siglos desde el S. IX. 
Llegaron a su actual forma en el periodo del imperio veneciano entre los siglos XV y XVIII.
Las murallas miden unos 4.5 kilómetros, rodeando Kotor.


A media altura pasamos por la iglesia de Nuestra señora de La Salud o de Los Remedios, siglo XVI, la construyeron para los supervivientes de la peste. Es románica católica medieval.
Se entregan ofrendas o se encienden velas.
La puerta de entrada.
A esta iglesia se le atribuyen poderes curativos milagrosos.
Las vistas son preciosas y ha salido un día estupendo para andar.
En seguida la iglesia se queda abajo, el panorama es fantástico.
La bahía de Kotor.
Seguimos subiendo escaleritas.
Las vistas son preciosas según vamos subiendo por el serpenteante sendero.
La bahía de Kotor es cómo un fiordo.
La entrada al castillo.
En el interior.
Las ruinas del Castillo de San Giovanni.
La fortaleza fue construida en el año 531 por el emperador bizantino Justiniano. 
Más tarde, la conquistaron y reconstruyeron los venecianos, ilirios y nazis.
En la zona alta de la fortaleza estaremos a casi 300 metros de altitud.
Desde los siglos XIII o XIV las murallas de la fortaleza circunvalaron la zona vieja de Kotor.
Antiguos pasadizos subterráneos.
Las zigzagueantes escaleras por las que hemos subido y luego bajaremos.
Las vistas son enormes sobre la bahía de Kotor.
Después de estar un buen rato arriba curioseando empezamos a bajar. Volvemos a pasar por la iglesia de Nuestra Señora de La Salud.
La iglesia de San Nicolás entre los tejados de la ciudad vieja.
Nos entretenemos entre las estrechas calles todas empedradas.
La iglesia de santa María y de la Beata Hosanna (Blazena Ozana), católica del año 1221 y su campanario del S. XVIII, pero estaba cerrada.
En su interior, con frescos griegos, está el sarcófago de cristal con la momia de la beata Hosana, nacida a finales del S. XV era una pastora ortodoxa que tuvo visiones y se convirtió al catolicismo.
Fue una anacoreta dominica que vivió más de 50 años encerrada en una celda y donde le visitaban gente de Kotor para recibir consejo y protección, se llamaba Katarina Kosi? y es la patrona de Kotor junto a San Grifón.
Las manos de la momia se ven cruzadas sobre el pecho, aunque el resto del cuerpo está tapado con un hábito y la cara con una máscara.

Volvemos a pasar por la iglesia de San Elías.
El casco antiguo está lleno de iglesia ortodoxas y católicas. Desde su fundación unos cincuenta templos desaparecieron por varias cusas, principalmente por terremotos, aunque también el periodo soviético hizo que muchas dejaran de ser sitios de culto.
Nos dedicamos a deambular por calles más solitarias.
Hay rincones muy majos.

Volvemos a salir por la Puerta occidental del Mar.
Las murallas y la Torre Kampana, arriba a la derecha se ve el monte y castillo de san Juan, este construido en los S. XIII y XIV.
Los montes de san Juan encima de las murallas de la fortaleza y la iglesia de Santa Clara.

Y nos vamos de Kotor, una ciudad muy bonita con estupendos edificios y una historia enorme.
Eso sí, muy cara, menos mal que en un pequeño supermercado conseguimos cervecitas baratas.
Volvemos a Budva, de dónde habíamos salido a la mañana.
No nos dio tiempo a ver muchas cosas, habíamos estado casi todo el día en Kotor.
El pequeño casco antiguo es muy bonito pero el resto están llenos de hoteles y más hoteles.
La playa de Mogrem, la iglesia de san Iván y la fortaleza.
La iglesia de san Iván es una de las más antiguas de la ciudad, parece que se hizo en el siglo IX. Su campanario es uno de los emblemas de la ciudad, es un añadido neogótico del XIX.
Dentro se guarda la imagen de Nuestra Señora de Budva, a la que se le atribuyen propiedades milagrosas y sale en procesión cada 24 de junio.
La famosa bailarina de Budva, parece que está inspirada en una historia de amor entre una bailarina y un marinero del pueblo.
Y esta chica casi se da el tortazo a cuenta de un selfi, hizo "la bailarina" pero venida a menos ...
Este pueblito también tiene su fortaleza.
Es muy antiguo, parece que existe desde el s. V a. C. y según una leyenda la fundó Cadmo el fenicio, héroe exiliado de Tebas que encontró en este lugar un descanso para él y su esposa Harmonía, aunque luego pasó por infinidades de imperios y países.
En el año 1979 la destruyó un terremoto, pero fue reconstruida en casi su totalidad.
Su zona antigua es de estilo veneciano, como Kotor.
La iglesia ortodoxa de la santísima Trinidad, se construyó en 1804 y es bien cultural.
El iconostasio, la zona decorada con iconos que separa la nave del altar, la hizo el pintor griego Naum Zetiri en 1836.
Las escenas son del pintor Nicholaos Aspioti, un artista de Corfú.

La costa y la iglesia de Santa María en Punta, se construyó en el S. IX d. C. y una de las prerrománicas más antiguas de la costa, benedictina y luego franciscana.
La iglesia ha tenido malos y buenos usos, el peor fue que Napoleón la convirtió en establo para guardar sus caballos cuando la requisó en 1807.
Hoy es una galería de arte.
Por varios rincones veo a algún artista callejero.
Nos alejamos un poco por la costa para ver el casco viejo del Budva a la izquierda y el resto lleno de grandes hoteles y restaurantes.
Y esto es todo por hoy, termina lloviendo, cenamos en un bar muy majo y casi vacío debajo de un enorme árbol, no nos da tiempo para nada más.
Volvemos al hotel, hay que recoger todo ya que mañana volvemos a Albania y a su capital, Tirana, nuestro último día.
Agur.