Kaixo, 14 de noviembre, estamos en el delta del Okavango, en Botswana, está nublado y no hace calor.
Hay que volver a levantarse pronto, a las 6 y media.
Iremos en Mokoro, una canoa típica.
Por aquí estamos andando.
Botswana.
El Delta del Okavango.
El recorrido por el río, desde Guma Lagoon Camp hasta el primer muelle en motora y, posteriormente, hasta el segundo muelle en Mokoro.
Montamos en una lancha para recorrer poco a poco las aguas de este delta.
El mayor delta del planeta viene desde Angola por el río Okavango para abrirse en forma de abanico y desemboca en mitad del desierto del Kalahari.
En realidad no es que sea un delta tal como lo conocemos, no desemboca en el mar, es una zona muy grande, entre 15 y 20.000 kilómetros que la forma el río Okavango al desaguar en este lugar.
Navegamos entre papiros y cañaverales aunque el delta tiene más de 1000 tipos de plantas, zonas secas, bosques de Mopane y varias islas.


A la vista somos los únicos que andamos por este lugar, desde Guma Lagoon Camp.
La costa es intrincada e imposible de meterte en ella.
Hay zonas muy bonitas y la tranquilidad es total quitando el ruido de la motora.
Grandes bosque de mopane.
Parece selva.
De vez en cuando aparece algún pajarillo, en este caso un bonito Martín Pescador Malaquita aunque está bastante lejos si no se escaparía.
De repente, nos paramos, la persona que lleva la barca ha visto un cocodrilo que nosotros ni lo hubiéramos notado.
Ni se mueve, yo tampoco.
Van apareciendo muchos pajaritos, se oyen sus cantos.
Otro de verdes colores.
Y una garza que ha aparecido de repente entre el cañaveral.
Flores de Loto a montones.
Parece un Ibis Hadada por los colores verdosos de su plumaje.
El rato llegamos a otro muelle, aquí dejaremos la motora e iremos a dar una vuelta en Mokoro.
Ya nos están esperando, empieza lo más bonitos el día.
Los mokoro son embarcaciones tradicionales de madera de ébano, aunque actualmente son de fibra de vidrio, duran más y tienen menos mantenimiento.
En seguida nos embarcamos y empezamos a navegar por unos lugares preciosos.

Llevan una pértiga con la que se ayudan apoyándola en el fondo.
Este año ha llovido mucho y el nivel ha subido, vamos entre estrechitos caminos formados por la vegetación.

No se oye nada, sólo el rumor del agua y la poca corriente que hay.

En seguida desaparecemos unos de otros.
Flores de loto en cualquier lugar.

Parece que no hay salida, entre cañaverales y papiros.
Es una sensación relajante, de tranquilidad, ese rumor del agua es perfecto.

En alguna pequeña "placita" nos juntamos todos, ni hablamos, sólo oír.
Seguimos, silencio, rumor, tranquilidad ... 

A montones.v
A veces ni nos vemos de una barca a otra.
Y, de repente, aparece alguien.
De vez en cuando, las sombras se reflejan en el agua, es muy bonito.
Zonas repletas de flores de loto.
Vamos a ras de agua.
Justo sobresalen los guías.


No habrá ni un metro de agua en esta zona.


Sin darnos cuenta volvemos al embarcadero, estamos con las mujeres que nos han llevado, muy majas y siempre sonriendo.
Se van juntando poco a poco para que le saquemos una foto.
Al final, aparece toda la cuadrilla.
Dejamos un rato los Mokoro para dar una vuelta por los alrededores.
A los pocos metros llegamos a una gran explanada, parece mentira que estemos rodeados de grandes zonas de agua, el contraste es enorme y el paisaje preciosos.
Al rato volvemos, hay que seguir hasta donde nos espera la barca.
Me tengo que volver a sentar, ay, mis rodillas, pero sarna con gustazo no pica.v
El paisaje es fantástico, sosiego, sin ruidos ...
En una perfecta alfombra verde.
Con algún amarillo.
La corriente, a veces, ayuda al mokoro que la empuja.
Fuera del agua, el bosque es intrincado.
En cuanto me quedo unos momentos solo, no oigo nada, apenas el suave rumor de la corriente.
Ya estamos cerca del final.v
Nos despedimos de la gente, muy maja, ha sido una verdadera gozada.
Sólo nos queda volver al campamento en una barca, el contraste del ruido del motor resuena en los oídos, qué diferencia con los mokoro.
Es la hora de comer, algunas se van al helicóptero, otros nos quedamos tranquilamente recordando el paseo entre papiros y cañaverales, la tranquilidad, silencio, el rumor del agua ...
Pero a media tarde se desata la tormenta, las oscuras nubes la presagiaban, la salida en helicóptero se anula, a ver mañana.
No parará de llover hasta últimas horas de hoy.
Y esto es todo por hoy, otro estupendo día.
Agur.