Kaixo, 19 de marzo, hoy es el último día en este país.Este día suele ser una mezcla de seguir viendo cosas pero con la cabeza pensando en ir al aeropuerto, pasar controles, tiempo de avión ...
O sea, que hay que aprovechar estas horas para ver El Cairo viejo, un lugar lleno de gente, bullicioso, callejuelas ... o sea lo que a mí me gusta, deambular entre gente.
Por aquí hemos andando. 
En taxi nos vamos a ver cosas y, una vez llegamos, me dispongo a ver la vida de las calles por dónde, por cierto, no se ven turistas, los únicos nosotros.
Como siempre, montones de puestos, una mezcla en donde se vende de todo.
A veces, hay justo el camino para pasar.
Y otras veces estamos solos.
Miles de tipos de especias, frutos secos, cacahuetes ...
Montones de ropa, también van montones de gente.
Contrastes a tope.
La familia al completo.
A estas horas está vendiendo mucho.

Sigo callejeando, tranquilamente.
En Egipto hay mucha chiquillería, se nota en la cantidad de ropa de crio que hay.
Contrastes.
Gente de todo tipo, me encanta andar por aquí.
Haciéndome preguntas sobre lo veo ...
Un hervidero de gente.

Estamos bajo montones de banderitas.
Una pastelería, hay muchísimas, rosquillas de buen sabor pero muy dulces.
Pequeños negocios de tés en cualquier rincón.

Charlando, comentado cosas, intentando vender.
El Sabil, fuente pública, construida por Muhammad Ali Pasha.
No está abierto, pero por fuera es precioso, unas paredes de mármol con unos trabajos forales muy bonitos.
Tiene dos plantas, la primera es la de la "Sala de la fuente del agua", sala Tasbil, y la segunda es una escuela (Kuttab). 
Pues seguimos el camino.
Cerca está la Mezquita-Madrasa del sultán Al-Muiayyad, la terminó de construir en el 1415, está cerca de la puerta Bab Zuwaila, una de las antiguas puertas de El Cairo.
Las otras dos son Bab el-Futuh y Bab al-Nasr, la famosa Puerta de la Victoria.
Tranquilidad en la placita del Sabil (la fuente de abluciones).
La plaza es muy grande, parece que no hay nadie pero por ahí anda una persona.
Está decorada con mármoles de colores.
Los techos son una preciosidad.
Hay muchas vidrieras, todas espectaculares.
La cúpula de la mezquita y la decoración de sus paredes, vas mirando y viendo cosas nuevas todo el rato.
Las lámparas también son muy bonitas.

Salimos y vamos hacia la puerta de Bab Zuwayla que da acceso al barrio islámico.
Subimos a los minaretes y aparece la cúpula de la Mezquita-Madrasa del sultán Al-Muiayyad.
La calle llena de gente y veo minaretes por todos lados.
Hay que asomarse para ver el paisajillo.
Las escaleras por las que hemos subido a la parte alta, las vistas son enormes aunque no llegamos a ver las pirámides de Giza.
Los minaretes, se puede subir por unas escalerillas más arriba o sea que subo.

Otra mezquita.
La Mezquita de alabastro de Mohamed Ali, ayer estuve ahí.
Hay mucho ambiente ahí abajo.
Bajamos y nos volvemos a meter en el bullicio.
Entre puestos, gente, motos, coches ... me encanta.
Farolillos (Fawanis), de muchos tipos y, sobre todo, tamaño, los ponen un mes antes del Ramadan para ir haciendo ambiente. 
Los hay por todos los rincones. 
Una carpintería, pequeñita, si, pero carpintería.
¿Farolilos? Millones de farolillos.
Patatas, cebollas, zanahorias, pimientos ...
Me paro un momento, veo pasar gente, no está mal el tamaño del Fawani.v
Al caballo le han puesto comida.
El abuelete saludando.
A este hombre no le gusta la factura que le han mandado, mientras otro está trabajando sobre mármol.
La mesa tampoco es broma. 
Aunque parecen iguales siempre son distintos unos de otros.
Mientras andamos otros se dedican placenteramente a echar unas pipas.
Tranquilidad.
Vamos sin rumbo fijo, total ...

Un orfebre, en esta época tendrá mucho trabajo, cada una de esos locales es una empresilla.
Un artista.
Cruzamos una puerta sin querer.
Hay que hacer compras.
¿ Hermanas ?
Pase de modelos de guiris.
Nos encontramos con precisos pasajes.
Y sin apenas gente, suerte tenemos.
Escaleras interiores a casas.
Deambulamos por una zona de estrechas callejuelas que no sabes a dónde te llevan y por dónde vamos a salir.

Hay muchas librerías con montones de libros apilados, pero con mucha gente interesándose en ellos.
Hay zonas con más gente, ya hay otro tipo de tiendas.
Hasta que salimos de las callecitas hacia la plaza.

Minaretes muy bonitos.
¡¡¡ Hala, foto !!!
Seguimos viendo tiendas de todo tipo, hay algunos muy majos.
Nos sentamos para tomar un té, hay que descansar de vez en cuando.
Volvemos al trajín de las calles y sus miles de puestos y gente yendo y viniendo, una gozada. 
En medio de cualquier calle veo pequeños puestos de frutas, pimientos, ajos, naranjas ...
Kilos de plátanos.
Y, por si acaso, siempre a mano un limpiabotas.
A veces por calles más anchas, fuera de los puestos, pero, también como en mi pueblo, siempre en obras.
Encontramos un restaurante, el Riche, muy agradable para tomar unos tés, abrió en 1908, es uno de los más famosos de la capital.
Dentro ha habido encuentros de intelectuales, de mal y bien vivir, resistentes de la revolución egipcia de 1919, etc.
Tuvo varios dueños a lo largo de los años, también estuvo otros cerrado, un sitio muy agradable y con mucha historia, de los que ya no hay. 
Y esto es todo, hemos estado todo el día vagabundeando por las calles de esta enorme ciudad, nos lo hemos pasado bien viendo diferentes formas de vida por sus estrechas callejuelas, las mezquitas ... pero todo se acaba.
Volvemos al hotel, terminamos de recoger la mochila, mañana toca diana a las 5 y media para, en taxi, ir al aeropuerto a coger el avión de vuelta.
Somos los siete del grupo que nos despedimos en Madrid, aquí seguirán su camino Laura, María y Sar, muy majas, el resto nos queda ir a Euskal Herria, aquí nos despediremos de Marian y Carlos.
Me lo he pasado estupendamente con ellas y él, nos hemos arreglado muy bien, creo, buen recuerdo me llevo.
Por si leen todos estos rollos de todos los días del viaje.
Egipto es fascinante, tenía ganas de ver todo lo que había leído sobre él y me he quedado con nuevas ganas de ver más cosas, no descarto volver algún año.
Desde el desierto hasta las pirámides, tumbas, jeroglíficos, templos, gentes, increíbles rincones ...
Es sorprendente todo lo que hay y todo lo que tiene que haber todavía debajo de la arena, necesitaría otra vida.
Pues a por ella.
Agur.