Kaixo, hoy es 1 de diciembre del 2023, ayer llegamos a Luang Prabang, una ciudad con bonitos templos que merece la pena visitar, hoy lo haremos.
Sigue el buen tiempo con bastante calor, pero estamos de viaje, al que no le guste que no vaya.
Estamos teniendo problemas con los dólares y sus cambios, tanto en bancos como en tiendas, en cuanto ven la mínima marca, mancha o tontería parecida nos los echan para atrás.
Esta ciudad es la más importante de Laos, el "reino del millón de elefantes", desde la perspectiva de sus templos budistas e hinduistas, una preciosidad.
Está en la unión de los ríos Mekong y Nam Khan rodeada de verdes colinas.
Su nombre significa "Gran estatua sagrada de oro" y fue capital de este reino hasta 1563, cuando pasó a estar en Vientián, aunque en toda su historia fue dominada y conquistada por distintos reinos.
Por aquí anduvimos.
Luang Prabang y los templos.
Después de desayunar y tonterías de ésas nos disponemos a subir la colina sagrada de Phousi o Phu Si.
Hay un montón de escaleras cuya entrada está vigilada por Nagas.
Entre las muchas estatuas de Buda hay dos huellas de él en la roca, no me acuerdo de haberlas visto.
Las Nagas, semidioses con forma de serpientes en las mitologías budista e hinduista.
Mientras subimos, vemos, entre los árboles pequeños templos, vigilados por Nagas. 
Entre los árboles veo el río Nam Khan.
Entre grandes rocas aparece un bonito lugar donde hay varias estatuas de Buda.

Hay que "rezar" un poquito para no atraer a los malos espíritus.
Monjes rezando a Buda junto a otra imagen de Buda durmiente.

Seguimos subiendo poco a poco que el calorcillo se nota.
Hay bonitos rinconcillos que van apareciendo entre la vegetación.
Ya hemos llegado, hay unas preciosas vistas hacia Luang Prabang y las colinas que lo rodean.
El río Mekong.
Unas Nagas doradas.
La estupa dorada del templo de "Wat Chom Si" en la cima de la colina, "Wat" significa "templo".
De 24 metros de alto el rey Anourat la construyó a principios del S. XIX y posteriormente restaurada, es uno de los templos más importantes de Laos.

Unos de los varios templos que rodean a la estupa.
El río Nam Khan. 
Las vistas son excelentes hacia las pequeñas casas de la ciudad en la orilla del Mekong.
Aquí abajo, de tejados rojos, hay otro templo.
Hay muchos turistas y un grupo de chinas o coreanas o ... se hacen montón de fotos de todo tipo.
Posando de todas las formas imaginables.
Nos paramos para comentar las diferentes imágenes.
Entre grandes árboles, estamos en medio del bosque tropical, aparecen casas de monjes.
Después de curiosear por los alrededores y buscar, sin éxito, las huellas de Buda, volvemos a bajar para visitar otro bonito y antiguo templo budista.
Wat Siphoutthabath o "El templo de las huellas de Buda".
Hay una escuela para monjes y, en sus paredes interiores, hay pinturas que representan las enseñanzas de Buda en su camino hacia la iluminación.
Andando entre Nagas.
Techos y columnas, todas pintadas.
Las decoraciones son preciosas.
Cruces gamadas, muy importantes en la mitología budista, dos Esvástica y una Sauvástica. 
Volvemos a andar por las calles.
Una calle principal que, al anochecer, se llena de puestos de toda clase de cosas.
Paseando llegamos a ver el recinto del Palacio Real, hoy museo, y el templo de Haw Pha Bang. Este palacio fue construido en 1904. 
Dentro del recinto hay unos jardines muy bonitos, el museo tiene muchas cosas interesantes, pero no se pueden fotografiar, hay que dejar todo en unas taquillas. 
El templo de Haw Pha Bang, es una preciosidad y está en medio de bonitos jardines.
El Templo Real sirve para consagrar la imagen Phra Bang que, a su vez, da nombre a la ciudad: Luang Prabang.
Esta imagen es la más venerada de este país y está en el Museo del Palacio, según la leyenda se hizo hace 2000 años en Sri Lanka aunque, lo más seguro, es que se hiciera en el S. XIV.
No pudimos entrar, estaba cerrado, una pena.
Desde fuera del recinto, desde la calle, se ve enseguida.
Hay muchas mujeres llevando cosas para vender.
Cerca hay un pequeño mercadito.
Las banderas de Laos y la comunista.
Montones de puestitos a lo largo de la calle.

En seguida llegamos a otro de los muchos templos budistas que hay, al de Wat Mai Suwanna Phumaham o Wat Mai.
El interior es muy tranquilo, ni se oye el bullicio de la calle y está lleno de imágenes de Buda.
Tienen un pequeño edificio donde se imparten clases.
La clase.
Hace buen tiempo para colgar la colada.
Unas viejas estupas.
Fue fundado a finales del S. XVIII por el rey Anurat y durante años fueron añadiéndole nuevos edificios.
Tiene unos preciosos decorados con pan de oro y laca negra y roja. 
Bellas escenas de la vida cotidiana del pueblo.
Buscando cositas.
El altar está lleno de imágenes de Buda.

No hay rinconcito donde no haya algo.

Un tranquilo lugar sin apenas gente, agradable.
En el pórtico Indra, en la mitología hindú esta deidad tiene un elefante, Airavata, con tres cabezas y siete trompas.
Volvemos al jolgorio de las calles con pequeños tuk tuks.

Hay muchas familias tanto turistas del propio país como exteriores.
Desde cualquier lado veo el templo budista Haw Pha Bang, el que está dentro de los jardines del Palacio Real.
El pequeño templo de Wat Pahouak, está junto al mercado nocturno, pasaremos alguna vez más de noche.
Pasamos por el Templo de Vuelvo a ver el templo budista Haw Pha Bang dentro de los jardines del Palacio Real, es una maravilla, pero a la hora que pasamos está cerrado.

El aparcamiento de motos, hay montones por todas partes.
Y otros tantos puestos, ahí mismo asan pescados.
Y, sin querer, llegamos al templo budista de Wat Xieng Mouane o Wat Nong Sikhounmuang.
Es de finales del S. XIX.
Tranquilamente, paso al interior y, como siempre, tranquilidad.
Hay que limpiar la casa.

La cúpula.
Hay muchos y pequeños altares, que están a la entrada de todas las casas.
Junto al pequeño altar hay varias figuritas. 
La espectacular entrada.
La portada está llena de grabados.
Los jardines, siempre bien cuidados, no hay nada de basura.
Seguimos andando entre bonitas casas, de estilo colonial francés, y siempre con montones de las correspondientes banderas.
Continuamente nos cruzamos con monjes, con tanto templo los hay a montones.
Guindillas al sol.
Según vamos andando pasamos por otra puerta del templo Wat Xieng Thong, ya está cerrado.

Seguimos andando hacia la unión de los ríos Mekong y Nam Khan, hay que aprovechar el precioso anochecer.
Unos colores muy bonitos.

Unos suaves tonos, no hay mucha gente, es muy agradable. 

Al otro lado del río hay unos bares muy majos, mañana iremos en barca a beber una cervecita.
Estamos rodeados de selva y pequeñas montañas.
Vamos por la ribera del Nam Khan, una gozada de suaves tonos.
Colores a tope.
En una de esas barcas iremos mañana a por la cervecita.
A lo largo del río hay una zona de casas de estilo colonial francés y, también, monjes.
Volvemos al mercado nocturno, durante el día todo está llenos de coches y tiendas, pero, en unos momentos se convierte en una avenida de txiringuitos, casi ni se puede andar, esta chavalita está acostumbrada a andar rápido entre cientos de turistas, va en la misma dirección que yo, le sigo, me abre camino, llego en seguida a mi destino.
Montón de tiendas y puestos.
Todo el grupo se había desperdigado, habíamos quedado en este pequeño templo, el de Wat Pha Houak que está casi en frente del Palacio Real.
Este templo es el "Monasterio del Bosque de Bambú, sin espinas".
Desde aquí hay otra subida a la colina Phousi, donde he estado hoy por la mañana, que rápido se pasa el tiempo.
Es del S. XIX, fundado por Phaya Si Mahanam, se ha restaurado porque estaba hecho unos zorros.
En el pórtico Indra y Airavata, el elefante de las tres cabezas y siete trompas en la mitología hindú que ya he visto en otros templos. 
Las escalinatas al interior.
Aunque parece un cuadro con su marco.
Dentro hay unos monjes cantando rezos y sus paredes están pintadas con antiguos frescos.
En el pórtico vuelve a aparecer Indra con su elefante de tres cabezas y siete trompas, Airavata.
Al acabar los rezos van saliendo los monjes, que son chavales.
Y ahora hay que ver las noticias en los respectivos móviles.

Viendo la calle de los puestos de miles y miles de cosas.
El templo de Haw Pha Bang, al otro lado de la calle y del jolgorio de los puestos.
Cerca están los puestos de comidas, es increíble la cantidad de platos que puedes pedir, montón de cosas diferentes que asan allí mismo y te los comes directamente, todo muy rico.
Un grupo de guiris esperando a que traigan todo lo que han pedido con su número correspondiente en medio de la mesa y con estupendas cervezas, hay cientos de personas.
Esto es todo por hoy, mañana seguiremos en Luang Prabang viendo más cosas bonitas.
Un buen día hemos pasado, visitando muchos templitos, gozando del ambientillo de las noches en el mercado y sus repletas mesas para cenar, todo muy rico.
Agur.