Kaixo, 11 de noviembre, seguimos en Etosha, también hay que madrugar, son las cinco de la mañana cuando el reloj suena.
Después de desayunar recogemos las tiendas con la correspondiente sudada y salimos a las 6 y media de la mañana.
Por aquí estamos andando.
Y por Namibia, seguimos en Etosha.
El Parque Nacional de Etosha.
Hoy iremos de Okaukuejo a otra entrada al Parque, Namutoni.
En el camión nos colocamos para ver animales y gozar del magnífico paisaje.
En seguida veo animales por todos lados, cebras entre las acacias.
Es una gozada verlas en grupo y tranquilamente mientras no venga ninguna fiera que vaya a por ellas.

Vamos recorriendo las diferentes charcas pero esta vez no hay muchos, ha llovido y se han desperdigado por todos lados, aun así, estos rincones son preciosos y, a estas horas, tranquilos.

Pero estos machos de Gacela saltarinas tienen ganas de bronca ...
Pero, en seguida, hacen las paces.
Y el perdedor se va tranquilamente esperando otra oportunidad.
Mientras, el ganador pasea todo elegante entre las hembras.
Seguimos en el camión, el conductor para delante de un par de Alcélafo bucefalos o Búbalo común.
Es un antílope grande que llega a metro y medio de altura, sólo se alimenta de pasto.
El hombre ha destruido parte de sus dominios por cambiar su hábitat y cazarlo, antes habitaba desde Marruecos hacia el sur, hoy sólo está en la línea de Namibia, Botswana, Etiopia, Kenia ...
Tanto los machos como las hembras tienen unos grandes cuernos de anillas que pueden medir hasta 70 cm.
Pero, de repente, se oyen susurros del conductor, ha visto entre las hierbas un rinoceronte blanco con su cría, paramos unos momentos, una foto y mirarlo hasta que desaparece hacia el bosque. Aunque sea a lo lejos es impresionante.
Ñus hay por todas partes, tanto en grupos cómo solitarios.

Grandes extensiones de pastizales donde se ven montones de animales.
Rebaños de ñus, me recuerda a los pastizales de Norteamérica y sus grandes rebaños de búfalos.
Muy cerca de nosotros pasa una elegante Sisón o también pequeña avutarda.
Cebras en las inmensas praderas.
El estar ahí viéndolas tranquilamente y tan cerca es una gozada.

Muchas gacelas saltarinas.
Una avutarda Kori hembra.
El calor sigue dando fuerte pero viendo unas mangostas se olvida.
Una cuadrilla de varios ejemplares.
Son las que se atreven con las cobras porque son inmunes a su veneno.
En Mesopotamia, las mangostas eran sagradas para la deidad Ninkilim, que se confundía con Ningirama, una deidad mágica a la que se invocaba para protegerse de las serpientes.
Siempre vigilando.
En el "Libro de la selva" de 1894 de Kipling hay un personaje de una mangosta llamada Rikki-Tikki-Tavi.
Nos despedimos de la simpática cuadrilla y, encima del árbol, aparece un Shikra, un pequeño Azor.
Y unas impresionantes águilas.
Uno de los animales más bonitos, el Oryx.
En medio de las hierbas aparecen, una gozada estar unos momentos sin hacer nada, viéndolos.
Alcélafo bucefalo.
Etosha, "gran lugar blanco", además de la parte de la zona salina que ocupa gran parte, es una mezcla de grandes planicies y árboles como las acacias y el Mopane.
Zonas de escasas hierbas y otras llenas de verde.
En las zonas menos arboladas vemos varias avestruces cerca de un Ñu.
Flirteando.
Viven en zonas medio secas y desérticas en medio de bosque de Mopane.

Comiendo semillas, raíces, flores, frutos o pequeños insectos y animales.
De todo, una acacia, un ñu y un gran termitero.
A veces nos adentramos entre acacias.
Y sobre las 10 y media llegamos a Namutoni, parece que llevamos todo el día pero no, nos hemos levantado muy pronto y la mañana da para mucho.
El fuerte de Namutoni es un lugar al borde de Etosha construido en 1896 como puesto de policía alemana.
Más tarde se usó para detener a soldados ingleses en la Primera Guerra Mundial.
El fuerte se destruyó en 1904 y reconstruido un par de años más tarde para qué, en 1957, se restauró a lo que es actualmente.
Ahora sirve como tienda y alberge para visitar el Parque.
Un cuervo se balancea en la punta de la rama.
Una vez puestas las tiendas y colocados tenemos un par de horas para relajar, descansar y comer.
Unos van a la piscina, otras a leer y yo me quedo tirado en el suelo a la sombra, que hace calor, hasta la hora de comer, aprovechamos para ir a la taberna a echar una cervecita fría, es un lugar tranquilo donde se está a gusto.
En la tienda se pueden mandar tarjetas pero sólo salen una vez al mes y no podemos saber el día, hoy no, desde luego.
Después de comer estoy medio dormido en el suelo y veo el paso de un marabú de un lado a otro del horizonte, una gozada.
Un lagarto me hace compañía un ratillo.

Volvemos a salir sobre las dos de la tarde, al calorazo de nota.
En seguida empezamos a ver distintos animales.
Una jirafa aparece delante de nosotros.
Un Oryx y una gacela saltarina, se ve perfectamente la diferencia de tamaño.
En medio de la sabana y debajo de una única acacia hay un Ñú, parece que también tiene calor.
Hay una zona llena de pequeñas aves picoteando semillas.
Las palmeras rompen la inmensa sabana. 
Una zona del salar rodeada de bosques de Mopane.
Parece olas la zona de la sal.
Los cielos son extraordinarios.

Según nos movemos y cambiamos de vegetación vuelven a aparecer un montón de cebras y ñus.
Una terrible sensación de tranquilidad.
Un montón de gacelas saltarinas, cebras y una avutarda.
Mientras volvemos pasamos por una zona llena de agua, como marismas, hay varios Marabúes.
Se nota que llovido.
Cientos de pajarillos y aves cogiendo pececillos.
Marabúes, muy feos, se dedican a limpiar materia muerta para tener el ecosistema limpio.
Cebras en un lugar precioso.
Gacelas saltarinas, siempre hay alguna con la cabeza alta por si hay algo raro por ahí.
En el parque hay charcas, naturales o artificiales, donde se agrupan montón de animales para abrevar, pero en esta no encontramos nada.
Sólo una Avefría de Herrero o Chorlito del Herrero, normalmente están en los abrevaderos junto a los grandes animales que vienen aquí. 
También se juntan unas gacelas saltarinas, nunca te cansas de verlas.
Encima de unas cebras el cielo se va cubriendo de oscuras nubes, por allí al fondo se ven algunas que están descargando agua.
Dentro de pocos días entraremos en la época de lluvias.
Volvemos a pasar por las lagunas, allí siguen los marabúes.
El sol sale entre las oscuras nubes cambiando las luces continuamente pero siempre espectacular.

Apretamos un poco al acelerador, tenemos que salir del parque en seguida si no multa.
Ahí vemos el fuerte de Namutoni.
Un gran termitero rodeado de grandes y coloridos árboles.
Una Gallina de Guinea.
En esta charca vamos a ver el último espectáculo del día, hemos tenido suerte.
Unas pequeñas aves.
Y, de repente, aparece un gran Rinoceronte Blanco.
Ha tenido los cuernos cortados, a estos animales se los cortan para que no los maten y quitárselos.
Los duermen y con una sierra eléctrica los cortan, ni se enteran porque les vuelven a crecer al ser de queratina, no de hueso.
La queratina son las uñas o el pelo, vuelven a salir y ya no tienen ninguna utilidad para los mercados ilegales como productos afrodisíacos, por esta razón casi desaparecen, ha sido la única forma de que estos impresionantes animales no hayan desaparecido a cuenta de la caza furtiva.
El cuerno vuelve a crecer y cada dos años hay que volver a hacer la misma operación.
Se acerca a la orilla para beber junto a una jirafa que aparece de repente, una suerte estar viendo todo esto.

El sol va bajando y los colores son espectaculares, el Rino va de un lado a otro por la orilla.
Estoy sin moverme, mirando, sin decir nada ...
La jirafa mira a su derecha, por ahí vuelve el rinoceronte.
Unas gacelas se apuntan a la fiesta.
El anochecer es fabuloso.
Nos vamos viendo una hermosa vista.

Y se nos cruza otra jirafa, ahí mismo, a un par de metros.
Comiendo ramas de acacia. 
Alta será pero también estrechita.
Parece que le hemos cortado la merienda.
- "Iros a molestar a otro sitio ..."
Rápidamente nos vamos, Namutoni nos espera.
El anochecer es increíble. 

Llegamos al viejo fuerte de Namutoni, la tienda ya está cerrada pero en el bar podemos bebernos una cerveza fresca porque hace calor aunque ayer hizo más.
Y esto es todo por hoy, otro estupendo día.
El parque Nacional de Etosha es una maravilla, y, aunque ha sido otro día de ver animales, ha sido muy bonito, es fenomenal ver a todos esos animales en su lugar correspondiente pero no hemos podido ver leopardos, los hemos buscado, pero nada, las lluvias han hecho que se dispersen por distintos lugares con agua.
Mañana nos iremos de Etosha, llegaremos a la zona de conservación de Nyae Nyae donde viven la etnia San, mal llamada "bosquimanos", otra palabreja inventada por los imperios coloniales, pero ésa es otra historia.
Agur.