Kaixo, 9 de noviembre, hemos dormido en Spitzkoppe, en un lugar muy bonito, después de la cena y los cantos de ayer hemos pasado una muy buena noche.
Por aquí estamos andando.
Y por Namibia, seguiremos al Norte, de Spitzkoppe hasta el P. N. Etosha.
En Siptzkoppe hemos dormido en una de estas cabañas, un lugar encantador.
Y salir para ver este espectáculo es precioso, la luna todavía está ahí.
Namibia está llena de agua a mucha profundidad, por lo que se puede beber, para cuando llega a la superficie ya está limpia.
Hay un pequeño paseo hasta el bar donde ayer estuvimos echando una cervecita y oyendo cantar.
Un lugar muy majo y coqueto, los tonos son increíbles.
Hay cientos de gorriones, siempre cae algo al suelo.
Volvemos al camión, en medio de la nada surge algún montículo que rompe el horizonte.
Llegamos al pueblo de Usakos con un terrible campo de futbol, es el primer pueblo que vemos desde que hemos salido hoy a la mañana.
En idioma Nama significa "lugar de poca agua".
Construido por el ministerio de deportes, según pone en el letrero.
Pasamos el pueblo viendo sus casas y tiendas.
Se construyó en el año 1900, para abastecer de agua al tren que iba de Swakopmund a Tsumeb, por dónde pasaremos en unos días.
Volvemos a la polvorienta carretera.
Desértico pero llena de animales.
Algún lugar para un descanso pero ni a la sombra dejas de notar el calorazo.
Llegamos a otro pueblo, Omaruru, en medio del desierto, aquí paramos a comer junto al camión, la sombra siempre está ocupada, estamos en la región de Erongo. 
Había una misión construida por Gottlieb Viehe en el año 1872 y, alrededor de ella, empezó a construirse el pueblo.
Fue atacada en 1904 durante la sublevación de los Herero.
Fuera de las carreteras principales el resto son caminos de piedra y arena.
Atravesamos el pueblo.
Hay varios supermercados.
Y puestos de fruta y minerales.

Casas pequeñas con anchas calles.
Otro super y la iglesia.
La iglesia luterana de la Santísima Trinidad.
Salimos del pueblo y nos volvemos a meter en el desierto, hay grandes termiteros.
No hay dos iguales.
Pasamos por otro pueblo, Kalkfeld, paramos a tomar un café, por aquí también hay que mirar el aire de la cámara. Dentro de poco habrá elecciones.
En esta zona hay granjas de vacas.
Y enormes termiteros.
Junto a la carretera hay zonas donde se ven frutas que tiran para comida de los animales.

Volvemos a pasar por delante de granjas de ganado.

El cauce seco de un río, aunque en época de lluvias se llena de agua.


Hay horas en que no se puede trabajar en la carretera por el calor que hace.
Veo termiteros abandonados porque han sido destruidos por animales, como el oso hormiguero y las hienas.
Pero también, y debido a la humedad que producen los muchos litros de agua que se evaporan a través de la chimenea, hace que los reptiles de sangre fría se coloquen encima.
Son muy importantes para el funcionamiento del ecosistema.
Los guepardos se colocan en su punta para ver el entorno. 
Al rato entramos en otro pequeño pueblo del desierto, Outjo, en la región de Kunene.
Su bienvenida es una avenida de muchos y coloridos árboles.
La farmacia y el centro de salud.
Los alemanes fundaron este pueblo en 1897 para explorar el norte de la antigua África del Sudoeste, hoy Namibia, y ver lo que sacaban sobre todo de diamantes y cobre. Es una historia muy interesante la de este país.
Aquí paramos a comer, también entramos en un super, entre nosotros hay mujeres Himbas haciendo la compra con sus trajes.
Junto al super pasan el día en unos tenderetes vendiendo telas y cositas.
Cerca de Outjo 
La comunidad seminómada Himba, en la región de Kunene, es la que vamos a visitar, aunque hay varios poblados por la zona.
Está formada por una serie de chozas alrededor del recinto del ganado y un "Fuego Ancestral" que siempre está encendido y al que llevan de un lado a otro según se vayan moviendo.
Hablamos con una guía local, no es Himba, muy maja y el que parece el jefe, ella habla y en seguida nos dicen que pasemos, hemos dejado el coche en una zona a algunos metros de la entrada al poblado por una senda que está a unos metros de distancia.
También dejamos cosas para ellos, necesitan material y generar ingresos para la comunidad y, sobre todo, para niños huérfanos.
Nunca se le da caramelos a los chavales porque se les forman caries ni alcohol a los hombres, empieza a haber mucho alcoholismo, los super están llenos y al alcance de la mano, lo que no han podido hacer guerras y genocidios durante siglos lo va a hacer ahora el "progreso" y mucho más rápidamente.
Siempre, al ir a estos lugares tan increíbles siento una sensación de que no se si lo estaré haciendo bien o cómo lo tendré que hacer.
No quiero molestarles ni pensar que yo soy el "listo", en estos lugares sientes muchas cosas y le das muchas vueltas al coco.
Pero, como siempre, la chavalería es la primera en ayudarte a olvidar rollos, he venido aquí a aprender algo de sus costumbres.
En seguida se acercan y mi cámara de fotos siempre me ha ayudado a hacer amiguitos.
Se la pongo en las manos porque algo pesa, les faltan dedos para tanto botón, pero en seguida le cogen el truco y aprietan cualquier botón como no hubiera un mañana.
Al nacer a todos los críos y crías les rapan la cabeza dejando un mechón hacia atrás.
La primera palabra que aprendo, "Moro" que es "Hola", se ríen cuando se la digo.
En seguida se acercan más chavales, éstos ya son mayores y llevan una trenza detrás de la cabeza y las chicas dos trenzas delante de los ojos.

Las chozas, construidas por los hombres, son de barro y estiércol en forma de cono.

La chavalería está por todas partes.
Los Himba también se llaman Ovahimba, habitan el norte de Namibia, Kaokoland, y sur de Angola.
Son unas 50.000 personas.
Kaokolandia, o Kaokoveld, fue un bantustán en el noroeste de África del Sudoeste, hoy Namibia, creado por el gobierno sudafricano del apartheid, para "construir" una patria, homeland, para que viviesen la etnia Himba aunque nunca llegó a crearse ningún gobierno en la zona.
La intención fue crear un área reservada exclusivamente para los miembros de la etnia himba, para que se desarrollasen aisladamente de las zonas reservadas a los blancos.
Tanto Kaokolandia con otras "patrias" se abolieron en mayo de 1989 al empezar el paso a la independencia de Namibia.
Hoy Kaokolandia está incluido en la región de Kunene.
La chavalería, estos son muy jovencitos, les han rapado el pelo y todavía no tienen trenzas.
En el centro del poblado está el recinto para el ganado, la choza principal y el "Fuego Sagrado" (Okuruwo), siempre está encendido y con él se comunican con sus antepasados, si se van a otro sitio se lo llevan consigo sin apagarlo, de ello se encarga una mujer.
Son monoteístas, adoran al dios Mukuru.
Frente a este "Fuego" se realizan lo más importante del pueblo, se da nombre a los recién nacidos, la extracción de los dientes, la circuncisión ...
Frente al fuego está la casa de la primera mujer del jefe. Alrededor del fuego sagrado, se van construyendo las casas de las siguientes mujeres.
Cada mujer duerme siempre en su casa.
La línea imaginaria entre el fuego y la choza del jefe no se puede cruzar.
La guía nos llevó para estar con dos chicas que, muy amablemente, se dispusieron a enseñarnos sus trajes y formas de vida.
No me pude enterar de sus nombres, aunque nos lo dijeron.
Absolutamente todo lo que llevan tiene su significado.
Las mujeres se cubren su piel y cabello con "Otjize", que es una mezcla de ocre, grasa animal y resina aromática.
Los peinados son muy simbólicos y van cambiando según la etapa de la vida en la que está.
La concha de mar que consiguen intercambiando con las tribus del Damaraland se llama "ohumba", es muy valioso para ellas. 
Según tengan en sus tobillos una o dos mallas de colores que también significa algo, pero el chaval se aburre.
Las chicas que buscan marido llevan unos tocados de piel de cordero que colocan encima de sus trenzas, se llaman "Erembe".
Según el estatus de su tribu cambiará el peinado y sus adornos indicarán muchas cosas, su edad, maternidad ...


Cuando llegan a la pubertad decorará sus cabellos con una pasta de arcilla además de otros objetos para realzarse.
Al tener el primer hijo ya tiene el grado de mujer y es respetada por todos.
Pero cómo se reía cuando tuvo la oportunidad de pasar la mano por la calva, como se reía, me pasó lo mismo en Nepal, parece que es buena suerte pasar la mano por la calva.
Por estos momentos nunca se me pasará por la imaginación hacer algo para que me salga el pelo ... 
También se reía, son muy majas y una preciosa sonrisa.
Cuando alcanzan la edad para casarse se hacen más extensiones fabricadas con lana que, puestas hacia adelante, tapan el rostro a los hombres mientras son solteras pero, después del matrimonio, las vuelven a poner hacia atrás.
Se las colocan para simular la cola de las vacas, su vida está muy unida a su sustento, el ganado.
Se colocan todas muy elegantes.

Se nota que es un sitio muy tranquilo.
Siempre se está bien a la sombra con este terrible calor.
Su dieta consiste en leche agria, harinas de cereales (puré orehere) y muy de vez en cuando carne.
Las mujeres, que tienen más autoridad que los hombres controlan la herencia de la riqueza, mientras que el paterno lleva la residencia y la autoridad religiosa.
Las mujeres van a por leña y agua que no abunda por los alrededores, ordeñan el ganado y cuidan a los críos, mientras los hombres están en el campo con los animales. 
Este pueblo ha sufrido hambrunas por el ganado enfermo, falta de lluvias pero perdieron miles de vidas durante el colonialismo alemán, la guerra civil de Angola y como prisioneros del partido político de Namibia, SWAPO, en 1960, para luchar en las guerras por la independencia de Namibia, cosa que no consiguió hasta 1990.
A partir de este año los Himba empezaron a recuperar algunos derechos sobre todo sobre sus antiguos territorios.
Sus animales pastan libremente y se pueden mover sin problemas.
Los Himba no tienen porqué seguir la forma de vivir de su familia ni sus tradiciones, si no quieren pueden ir a la escuela para luego estudiar lo que quieran, incluso carreras, siempre que puedan, claro ...
A los chavales que van a la escuela los elige el propio jefe.
Las chozas también se construyen con madera de Mopane.
Este árbol crece entre 200 y 1200 metros de altitud al Norte de Namibia y países de alrededor.
A los elefantes, jirafas, rinocerontes y babuinos les gusta este árbol.
Es madera muy dura y está a salvo de las termitas, se usa para fabricar instrumentos musicales y para decoración, o sea que, como no espabilemos, pronto pasará lo mismo que con otras maderas preciosas y esta gente las pasará canutas para construir sus casas.

Rodeados de verdes árboles de Mopane.

Hay diferencias entre distintas chozas, unas lo cubren con paja y otras no.
Entre sus costumbres está la de quitarse sus cuatro incisivos inferiores a los 12 años.
Parece ser que lo hacían para que, en tiempos de la esclavitud, fueran menos importantes para los mercaderes de esclavos que les miraban el estado de la dentadura para ponerles un determinado precio.
Otra de las posibles teorías es la de poder pronunciar mejor su idioma, el Otjiherero, una lengua Bantú relacionada con el Herero con la que comparten orígenes.
Es un idioma con sonidos o "clics" peculiares, como la del otro día con el guía que nos enseñó las pinturas en Spitzkoppe, era Bantú.
Su economía se basa en el ganado, vacas y cabras, el cual guardan a la noche dentro de este redil en el centro del poblado.
Al hacerse la foto se le notaba el orgullo de representar a su pueblo, me parece que era alguien importante, seguramente una de las mujeres del jefe, se colocó muy bien todos los abalorios, las trenzas ...
Aunque muchas tribus han ido desapareciendo, este pueblo mantiene sus costumbres, aunque eso no quiera decir que no van a la compra o se ponen cosas para ir un poco a la "moda" según la ven, son muy alegres y majas.
Son de origen Bantú igual que los Herero, tienen el mismo idioma aunque hace muchos años se separaron unos de otros.
Nos invitan a entrar en una choza.
Las mujeres Himba nunca se lavan con agua, los hombres sí.
Duermen en el suelo encima de pieles.
Varios utensilios que usan, lo que parece un cencerro, para el agua, una figurita de elefante. ... 

Pieles de cordero.
Me seguía por todos lados, que majo, después de sacarle alguna foto se la enseñaba, no tengo ni idea de lo que pasaba por su cabeza, me miraba y sonreía ...
Veo varios utensilios, una figura de madera para sujetar la rodilla o la cabeza para dormir.
Sobre estas piedras queman unas hojas de un árbol aromático para lavarse.
Apenas hay luz en el interior, ni me atrevo a usar el flash.
Se preparan para su ritual de lavado.

Lugar donde queman madera de Mopane para ahumar sus partes íntimas.
Parece que estos métodos son antimicrobianos.

Estas maderas producen un humo y se colocan encima de él para terminar de lavarse.
Con las maderas también hacen algo parecido a un ungüento para sus axilas y heridas.
Al terminar aún estaba asombrado, todavía veía a la chica, tapada, en toda su intimidad y mostrándonos sus costumbres a unas personas desconocidas.
Al final todo era para estar presentables para sus maridos.
Nos despedimos de ella, siempre con una sonrisa y salimos de la choza al sol y con la chavalería que nos rodeaba. 
Son polígamos, los hombres pueden llegar a tener dos mujeres, siempre que puedan asegurar su bienestar y ellas son las que tienen la potestad de elegir, el hombre no puede dejar desasistida a ninguna de ellas más de dos noches.
Veo un chaval con trenza, ya es mayor, adolescente.
A los 12 años, más o menos, se hacen la circuncisión.

El jefe del poblado con el que hemos hablado al principio para permitirnos entrar.
En cada tribu hay un jefe espiritual que dice el sistema de justicia y las penas se pagan con ganado que es lo más importante para ellos.
Al final de la visita las mujeres forman corrillo con sus cositas para vender.

Los chavales también se dedican a colocar bien el material de venta.

Las mujeres son las encargadas de hacer artesanías.

Se aplican sobre la piel una mezcla de arcilla ya molida (Hematita), a esta pasta rojiza, llamada "Otjize", le añaden algo de ceniza y resina aromática de "Omuzumba".
Esta resina huele a manteca y, además de "perfumar", evita la picadura de insectos y los protege del sol.
El "Omuzumba" es un arbusto que crece en la Región de Kunene.
Da la sensación de que tienen una piel que parece totalmente suave.
Y pensar que alrededor de mi casa hay cientos de tiendas con miles de potingues para todo tipo de "cuidados" de la piel ...


Y nos tenemos que ir, nos despedimos de todas, los críos nos siguen.
Que tengas suerte !!! Karenawa (adiós).
Los Himba son una gente muy amable que nos abren sus puertas y nos enseñan sus costumbres sin problemas, una gozada.
Estamos cerca del parque natural Etosha, aprovechamos a última hora para entrar por Okaukuejo y ver sus maravillas.
"Etosha" significa en el idioma Khoekhoe "el gran lugar blanco".
Una de las muchas jirafas que veremos, pero la primera siempre es la más bonita.
Va oscureciendo y entre los árboles de Mopane aparece un antílope Búbalu o Alcelafo Rojo.
Un Ñu azul, los veremos a montones en Etosha. 
Otro precioso animal, Oryx.
Sus cuernos pueden llegar a más de un metro de longitud.
Estuvo unos momentos delante de nosotros.
Hay cuatro clases de Oryx, a cada cual más espectacular, una de ellas ya extinta y otra ha estado a punto de desaparecer.
Seguimos buscando entre árboles y aparece un rinoceronte negro.
Ha llegado a haber pocos ejemplares a causa de la caza furtiva, muchos ignorantes descerebrados creen que los cuernos tienen propiedades afrodisíacas y demás tonterías, al final sólo es Queratina, o sea, lo que tengo yo en las uñas y el pelo.
La única solución, por ahora, es cortarle los cuernos, que luego les volverán a crecer, y así ya no se los cargan.
Aunque al año o año y medio hay que volver a cortárselos porque siguen creciendo.
Unos elegantes hembras de antílope Kudú.
Se metamorfosean perfectamente entre la vegetación.

Las que vimos de casualidad fueron un grupo de jirafas.

Elegante.
En un despejado del bosque un grupo de elefantes de todo tamaño.
Al tapar las nubes el sol se difuminan con el terreno.
De todos los tamaños, de pequeñitos a enormes.
Pasan por delante de nosotros machos solitarios.
Cuando el sol del atardecer sale, aparecen preciosos tonos entre luces y sombras.
Grandes bandadas de aves atraviesan el cielo.
Salimos del parque, hay unas horas determinadas de visita, pero mañana volveremos, estamos cerca.
Y esto es todo por hoy, ha sido un día perfecto.
Sobre todo, la visita al pueblo Himba ha sido de lo mejor, un pueblo que, pese a todo, sigue luchando por conservar su historia y costumbres, aunque no sé cuánto aguantarán.
Hubo un estudio para hacer una presa que inundaría sus tierras, pero los jefes Himba se opusieron por pensar que era una amenaza a sus tradiciones y sus tierras de siempre, por ahora se ha paralizado, pero no hay nada definitivo todavía.
Sería una reubicación sedentaria en pequeñas poblaciones olvidándose de su vida nómada.
Agur.