Kaixo, 8 de noviembre, hemos pasado la noche en Swakopmund pero llegan las seis y media y hay que levantarse, por lo menos he dormido como un cesto.
Por aquí estamos andando.
Namibia.
Hoy empezaremos en Swakopmund, seguiremos la línea entre el mar y el desierto hacia la costa de los Esqueletos y llegar a Cape Cross, desde aquí seguiremos la carretera para terminar durmiendo en Spitzkoppe.
Hace fresquito, está nublado, a cuenta de la corriente de Benguela.
Es fría, viene del Atlántico Sur y pasa a lo largo de la costa de África, forma nieblas y nubes hasta muchos kilómetros tierra adentro, lo que hace que sus nieblas y gotas de agua ayude a tanto animales como a plantas del desierto de Namib.
Salimos del hotel a dar una vuelta, fue construido alrededor del antiguo edificio de la estación ferroviaria.
Esta ciudad se fundó en 1892 como puerto principal del África del Sudoeste Alemana.
A veces parece que estamos en Alemania, en los bares se oye mucho alemán, todavía el colonialismo se nota.
Antes de entrar en la ciudad veo barrios de chabolas done viven casi toda la población negra de la ciudad.
Como en toda Namibia hay montones de especies diferentes de aves.
Está junto a la costa, a estas horas poca gente se ve en las calles, nos asomamos al océano Atlántico.
Una Gallina de Guinea, (Numida Meleagris), hay varias y arman un jaleo bastante "elegante".
El faro está junto a un museo.
Ya están colocando los puestitos para vender montón de cosas, muchas hechas en China.

Paseando por la costa, no vi ninguna clase de barca, barquito, txalupa ...
Esta ciudad me daba sensaciones raras, no sabía si estaba en África o en algún "parque temático" no sé de qué.
Eso sí, el marisco y el pescado está rico y no es excesivamente caro, ayer cenamos para probarlos.
Las maderas de las casas las trajeron de la misma Selva Negra alemana.
Las casas coloniales de los alemanes, hay tiendas de minerales y joyerías.
Los diamantes abundan en Namibia, sólo tenían que expulsar de sus tierras a la etnia San, mal llamada bosquimanos, a otros lugares inhóspitos sin ninguna posibilidad.
Cerca de este lugar está la mina Husab, es la mina de uranio a cielo abierto más grande del mundo, casi toda con capital chino, un 90% y el resto, 10% de Namibia y no es la única de Namibia.
Muchos tiendas de salones de belleza, en fin ...
En esta ciudad viven alemanes-namibios con un nivel de vida muy alto, no hay coches baratillos y la gente de color va en bici.
La iglesia Evangélica Luterana construida en 1906.
La religión predominante en toda Namibia es la luterana, rama del cristianismo protestante, aunque también existen la Católica y Pentecostales.
Seguimos recorriendo la ciudad, tampoco es que me encante, una ciudad turística con el desierto a sus espaldas.
Por lo menos hay un polígono industrial con un gran supermercado, el cocinero y su ayudante tenían que comprar supervivencia para varios días y meterla en el camión, toda una demostración de organización.
Una vez realizadas las compras seguimos nuestro viaje a la denominada "Costa de los Esqueletos",
La Corriente de Benguela hacía que las densas nieblas desorientasen a los barcos hasta que naufragaran.
Tampoco las grandes corrientes y fuertes vientos no ayudaban mucho.
El Parque Nacional de la "Costa de los Esqueletos" ocupa unos 16.000 km2. del desierto de Namib a lo largo de la costa.
Pulsa en la foto para verla en grande.
A parte de esqueletos de barcos también los hay de mucho y grandes animales del mar, focas, orcas, ballenas ...
Allí al fondo veo el pesquero "Zeila" embarrancado en el año 2008.
Era un arrastrero de pesca que iba a ser remolcado por otro más grande a través de Ciudad del Cabo hasta la India pero nunca llegó a su destino.
Hoy la marea está baja y las olas no saltan por encima.
En los últimos 500 años, puede que hayan naufragado más de mil barcos.
La única escapatoria era, una vez en tierra, adentrarse en el desierto donde la suerte tampoco era mucho mejor.
El barco se ha convertido en un lugar para construir montones de nidos con cientos de aves.
Estuve un rato oyendo el rumor del mar y cómo las olas rompían contra la madera y viejos y oxidados hierros, dan una sensación extraña y misteriosa. 
Volvemos al camión entre la costa y las dunas del desierto.
La carretera recta entre el océano atlántico y el desierto de Namib, entraba algo de sueño pero no me quería perder ver estos lugares tan increíbles.
Sólo son 120 kilómetros de continua recta hacia el Norte.
La rato llegamos a otra sorpresa, la reserva de Cap Cross.
Este cabo lo descubrió, en 1486, un navegante portugués, Diogo Cäo, que construyó una cruz de piedra para marcar el punto más austral alcanzado por los europeos en África.Después de muchos años, en 1893, la cruz se descubrió cuando la zona pertenecía a Alemania.
Se explotó como comercio el Guano que se usa de fertilizante.
Cerca hay un cementerio viejo y solitario con cruces de madera en recuerdo a todos los que murieron en esta zona.
Desde 1968 es área protegida del gobierno de Namibia en donde hay focas y leones marinos que pueden llegar hasta los 250.000 ejemplares y es una de la más grande del planeta.
Hay una cantidad increíble de focas, algunas amamantando a sus crías, en diciembre es la mejor época, la del celo, ni me imagino el ruido de tantos animales juntos.

El olor se nota, tampoco es para tanto y, además, se me olvida enseguida viendo semejante maravilla de la naturaleza y, también, el griterío que hay.
Hay que sacar entrada, toda esta zona está protegida y las visitas controladas.
Focas con crías por todos los lugares que mirase.
Pero no todo es agradable, junto a cadáveres de crías, otras buscando a sus madres, se ve que es supervivencia a tope.
Las focas se meten en el agua y las orcas, tiburones y otros animales dan buena cuenta de ellas por lo que las crías, en la playa, se mueren de hambre o comidas por las hienas, gaviotas ...
O sea, les atacan por todos lados.
La vida y la muerte se entrecruzan de forma espeluznante.
Es una verdadera fiesta la que se montan entre tantas.
En el mar hay muchas, algunas no volverán a tierra.
Esta todavía conserva a su cría.
Buscando hasta que no pueden más.
Las gaviotas también acechando por si acaso.
Por esta zona marítima pasa la corriente Humboldt de la Antártida, cargada de plancton.
De vez en cuando se lo pasan bien, cuando es la verdadera época de celo, en Diciembre, no sé lo que puede haber aquí.
Entre noviembre y diciembre, y después de una gestación de 8 meses, los lobos marinos paren a sus crías. Desde su nacimiento, se establece un fuerte vínculo entre madre e hijo, cada cría sabe quién es su madre por los sonidos que produce esta. La crianza dura 3 años.
Casi la tercera parte de las crías mueren, principalmente por los ataques de hienas y chacales.
Las gaviotas no pierden ninguna oportunidad entre leones marinos.

Leones marinos.
De todas formas, por aquí también hay cosas raras.
Cape Cross es uno de los dos lugares en Namibia en el que las focas son sacrificadas.
Dicen que, para proteger las poblaciones de peces, pero también y creo qué, y sobre todo, para la venta de sus pieles.
Mientras el Gobierno dice que las focas se comen más pescado que toda la industria pesquera, la sociedad de protección animal «Seal Alert South Africa» dice que las pérdidas son menos del 0,3% de la pesca comercial.
Que cada uno piense lo que quiera. 
Una gaviota se está dando un buen almuerzo.
Un Correlimos Tridáctilo o Playerito Blanco, Calidris Alba, ave Caradriforme de la familia Scolopacidae, su la corta estación de cría la pasa en la tundra de la región ártica.
Andamos por la playa hacia el camión dónde nos esperan para comer.
Kilómetros y kilómetros de playa.
Pero también miles de restos óseos traídos por las corrientes o dejados allí por los depredadores..
Hay pequeños esqueletos de crías de focas todavía con piel, de focas más grandes.
Restos de todo tipo.
Esta reserva tiene unos 60 km2. la playa es inmensa.
A nuestro paso se levantan grandes grupos de aves.

Ya vemos el camión, ahí comeremos gracias a las buenas maneras de Cleyton, el cocinero, y su ayudante.
No hay un momento donde no deje de ver animales tanto en el arena, agua o cielo.
A parte de la gaviota, entre las rocas, hay un cadáver de un León Marino, buen tamaño tenía.

La hora de la comida, hambre ya hace y un vinito fresco entra de maravilla, estar tranquilamente en esta zona es algo increíble, las olas, el airecillo, poco a poco iba despejando y las nieblas iban desapareciendo.
Volvemos a meternos en el camión, me despido de la costa, vamos al interior, hacia otra zona con unos atardeceres de impresión.
Sólo son 160 kilómetros, casi dos horas de recta carretera.
Al rato, empiezo a ver las montañas de nuestro final de hoy.
Spitzkoppe.
La zona de las rocas de Spitzkoppe en medio del desierto, es un grupo de picos de granito en el desierto de Namib sobre 700 encima del nivel del suelo pero a 1784 metros a nivel mar.
Se distinguen los arroyos que lo cruzan y la carretera.

Se le denomina el "Matterhorn de Naminia", mucha imaginación ...
Spitzkoppe es "Cúpula Puntiaguda" en alemán.
Es una delicia ver estas rocas en medio del desierto.
Pulsa en la foto para verla en grande.
Pasamos por pequeños pueblitos, viven, entre otras, la etnia San, mal llamados Bosquimanos. 
Son muy simples.
Esperando a que venga alguien a comprar algún recuerdo.
Hay varios recorridos en bici, andando y posibilidad de escalada pero en zonas restringidas y algunas con guías.
Las paredes de granito son espléndidas.
Lugares donde venden piedras de todo tipo.

Vamos al hotelito a descargar los trastos, es un lugar muy majo y sencillo pero, para mí, una gozada.
El WC es una delicatessen.
A la sombra de las casas es donde mejor se está, saludan a todo el que pasa.
El parque está gestionado por una comunidad local, esta zona fue expropiada en 1964 a un granjero alemán para fomentar la recuperación de zonas que antiguamente habían sido territorio de población negra, como los Damara o los San.
Estamos en una zona muy extensa entre la Costa de los Esquletos y el P. N. Etosha.
Son las tierras del pueblo Damara y hau importantes lugares rupestres como Twyfelfontein y Spitzkoppe.
También puede haber gentes del pueblo nómada de los Himbas a los que mañana haremos una interesante visita.
En el S. XX los Damara y los San fueron duramente reprimidos por los alemanes haciendo un verdadero genocidio bajo el mando del general alemán Lothar von Trotha.
Durante estos años, alrededor del 80% de la población Herero y el 50% de la población Nama desaparecieron y nadie les ha pedido perdón por estos genocidios.
Hoy, el pueblo tiene 500 habitantes, viven de la ganadería, la extracción de piedras fósiles y del turismo vendiendo artesanía local y la gestión público-privada de este parque natural. 
También por aquí hay mucha chavalería.
El granito tiene más de 132 millones de años.
En esta zona hay una serie de pinturas rupestres entre 4000 y 2000 años de antigüedad, donde vivían los cazadores-recolectores San.
Parte están en el extraplomo de esa enorme roca.
Ahora hay que ir con guía porque empezaron a aparecer pinturas deterioradas por turistas tarados, que también viene por estos lugares ...
El guía nos contó cosas de ellos, un San de nombre que no pude ni escribir, pero lo más interesante fue como hablaba en su idioma, una serie de chasquidos o "Clicks" y sonidos guturales con la lengua y la garganta a cada cual más increíble y todos diferentes, si las primeras gentes salieron de aquí me pregunto si estos chasquidos fueron el primer idioma del planeta, era increíble oírle.
Es el idioma "Joisiano" hablado por varias etnias de áfrica, muchos lenguajes han desaparecido y otros están en plena desaparición.
Pensar que han subsistido a lo largo de miles de años pese a todo es fantástico.
Nos va contando los distintos dibujos, algunos apenas se distinguen.
Aparece un pulpo.
Los San era nómadas y se acercaban al mar por lo que, seguramente, en estas paredes pintaban lo que allí veían.
Un leopardo o algo así.
Un león.
Unos signos que adivina que significarían cuando se pintaron.
Una serie de animales, la cebra se distingue.
Un rinoceronte, por aquí hace muchos años había agua.
Unos monos.
Una avestruz ? o algo así ...
Una escena de caza.
Después de un rato interesantísimo hablando de cosas de la etnia San, nos despedimos del guía dando un paseo hacia otra zona preciosa.
Hay otro lugar que me hubiera gustado visitar mucho más, Twyfelfontein, donde hay una serie de miles de petroglifos impresionantes, me ha quedado la "espinita" de no verlos.
Mientras camino pienso que todos hemos salido de este precioso rinconcito.
El sol está bajando y los colores que voy a ver ni me imagino.
Hay un senderito entre la hierba que me lleva a las rocas del fondo.
Me doy la vuelta y veo la roca donde están las pinturas que he visto hace un rato.v
Esta área es una impresionante zona de rocas que a cuenta de la erosión cogen increíbles formas, hasta parece una dentadura de algún gigante.
El sendero es precioso, a esas horas de la tarde, ni me arriesgo a hablar para no romper ese silencio, además, me he quedado sólo, doy tiempo al resto para que me deje.
Los nidos de los tejedores, estos son pequeños, cualquier cosa rompe el azul y las líneas.
El color oro de la hierba seca es una maravilla.
Las formas de las pelotitas por cualquier sitio que vayas que las habrán tirado los gigantes ...
Las acacias es lo único vivo que veo aunque sé que hay muchas más vida por estos lugares, no tendré suerte de ver algún Oryx ...
Hay pellejos de vino ...
En seguida llegamos al famoso "Arco", he visto "Arcos" "Ojos " y demás huecos parecidos, pero este y en este lugar es de lo mejorcito.
Todo lleno de pelotitas.
Formaciones de piedras que van cambiando de color y sombras según el sol va bajando, una película.
En esta zona se rodaron las primeras secuencias prehistóricas, el principio de la humanidad, de la película de Stanley Kubrick, "Una Odisea en el Espacio".
Ese arbolito, nada más verlo, me cautivó.
El famoso "Arco", un lugar impresionante, el trabajo en granito de la naturaleza en millones de años y aquí está.
Subo al arco, tengo un montón de suerte, en ese momento no hay nadie, aprovecho para darle trabajo extra a la cámara.
La vista es impresionante.
Me doy cuenta de que hay ruido a mi alrededor, si, hay mucha gente para ver un atardecer.
Me voy a otro lugar, si, demasiada gente para mí.
Veo el Arco en el centro, una parte de él, me voy a otro lugar.
Paso entre preciosa formas, no hay nadie, que gozada.
Una impresionante pared de granito, me autofotografío para no olvidarme que he estado allí. 
Inmensidad, soledad, silencio !!!
El sol me regala estos tonos, distinto a cada momento. 
El mar de oro de las hierbas.
Me doy media vuelta, los colores van cambiando, no oigo nada.
Que cosa tan bonita.
Veo en alguna punta gente pero ni se nota.
Sigo paseando, el sol se va metiendo, me paro un momento ...
Allí arriba veo gente, mucha gente, todos juntos, ruido ...
Disfrutando y buscando nuevas formas y tonos de luces.
Casi en la penumbra pero el rojo del granito es increíble.
Al otro lado el sol se ha metido, sensación de soledad, inmensidad ...
Mi arbolito, resistencia ...
Por ahí viene una guiri ...
Aunque el sol casi no esté, hay una luz increíble.
Los suaves tonos y al amarillo de las hierbas.
Entre viejas acacias.
No puedo reprimirme y miro al horizonte, me parece que me esperan, pero ...
Otro precioso arbolito entre una maravilla de piedras.
Hay una sensación de paz terrible, que me están esperando ...
Venga !!! una última miradita.
Pulsa en la foto para verla en grande.
La última ya !!!
Volvemos al campamento, nos están haciendo una cena de primera categoría, de estrella Michelín.
Un poco de vinito, por favor !!!
Clayton, el cocinero que, con su ayudante, nos hacen las comidas de lo más amenas.

Una pinta estupenda.
Mientras cenamos, el grupo de antes chavales y chavalas para cantar unas canciones, en este pueblo hay varios grupos de cultura para conservar su historia.
Y con un txupito de Amarula, parecido al Baileys, pero muy rico, es del árbol de Marula, como una pequeña ciruela y de mucha graduación al fermentar.
Hay animales que se agarra buenas borracheras a cuenta de ingerir estas semillas, elefantes, monos, jirafas ...
Y esto es todo por hoy, he visto lugares tan distintos que se me hace un lío en la cabeza, viendo el anochecer se me han olvidado los leones marinos, las pinturas ...
Mañana iremos a otros curiosos e insólitos parajes.
Agur.