Kaixo, 15 de noviembre, después de decidir ayer volver a Pokhara nos levantamos a las siete y media para coger el coche para ir a Besisahar, Dumre y, desde aquí, en autobús a la ciudad del lago Phewa.
El conocido dedo de Iñaki sigue fastidiando, en Pokhara iremos al médico.
Desde el hotelito de Manang vuelvo a ver el glaciar y la cima del Gangapurna.
El Annapurna III.
Atravesamos Manang por la ancha calle, ya han puesto ramitas de enebro para que el día vaya bien.
La cima de 4892 metros y, delante de ella, el valle a la derecha para ir hacia Thorung La, habrá que volver para terminar el "trabajo" ...
El Tilicho al fondo con 7134 metros de altitud.
Entre callejuelas vemos una fuente.
Cualquier hora es buena para echar unos rezos y, si es debajo de los Annapurna III y Gangapurna pues mucho mejor. 

Llegamos al aparcamiento.
Mientras esperamos hay que echar un vistazo a lo que me rodea.
Las grandes casas cuadradas de piedra de Manang.
Las banderolas de oración con su constante sonido.
En uno de esos bajaremos.
Contando con el chofer dentro iremos ocho y unos 6 en la parte abierta.
Pasa gente con fardos en la espalda por los caminos.
Por fin, a las ocho de la mañana salimos para recorrer la pista con sus correspondientes baches, arroyos, agujeros ... ¿cuánto tiempo?, mucho, siempre echo muchas horas y se que tardaremos todo el día para llegar a Pokhara, más o menos siempre resulta una media de 20 kilómetros a la hora.
Mientras, y en alguna parada, se puede ver el precioso panorama.
Y el macizo de los Annapurna.
A las doce y media llegamos a mis viejas conocidas de las cascadas de Chamche, siempre se hace paradita para comer algo y ver la enorme caída de agua.
Comemos unos noodels muy ricos y una cerveza que ya no estamos por allá arriba y nos la merecemos.
Nos volvemos a meter en el coche colocándonos como dios nos da a entender para que quepamos todos, ya me lo sé, coges la postura que puedas y quieto parado hasta la siguiente estación, de todas formas, hay miles de baches para intentar mover la riñonada en algún hueco libre.
A las tres de la tarde llegamos a Besisahar, un pueblo grande, cambiamos a un bus pero la carretera sigue un poco mal.
La calle está asfaltada y pasa mucha gente de un lado a otro.

Tiendas, casas de colores, banderitas ... ambiente.
Tiendas a montones.
Una pinta estupenda la de las verduras.
Subimos al bus, pero hay que esperar a que entre más gente que si no, no es rentable.
Hay que pasar el rato sacando unas fotikos desde el interior.
Tranquilidad y hablando de sus cosas, como en todos los lugares.

Al final, a las tres y media salimos, para llegar a Dumre a las siete de la tarde, este es un pueblo en la mitad entre Pokhara y Kathmandu, que un año la carretera está más o menos bien y otro por las lluvias se convierte en una pista.
De Dumre cogemos a la derecha y, ya sin pista, hacia Pokhara en bus, a donde llegamos a las ocho de la noche.
Total 12 horitas de nada para recorrer ... ni quiero saber los kilómetros ... unos 200 y algo más o menos, pero es lo que hay y ni me importa porque pienso volver.
Y de fotos nada, no he tenido sitio ni para levantar la cámara.
Ya en Pokhara, vieja conocida, después del ir al hotel, nos disponemos a cenar una rica carne y una maravillosa cerveza Ghorka.
Y esto ha sido todo por hoy, ya estamos de nuevo fuera de los montes, aunque desde aquí hay una inmensa vista hacia los Annapurna, Machapuchare ..., pero mañana iremos al médico a revisar el conocido, y sin embargo amigo, "dedo de Iñaki", ya famoso en todo Nepal.
Agur.