Kaixo, 16 de noviembre, ya estamos en Pokhara, ayer fue un día de tránsito y montón de horas de pista, pero ya estamos.
Pokhara es muy turística, en la zona de Lake Side es donde se concentran los bares, restaurantes y demás jolgorio, pero tiene otras zonas muy majas que merece la pena, estaremos un par de días.
Además, como Iñaki es la primera vez que viene hay que enseñarle lo que se pueda, aunque, al final, queden cosas den el tintero, excusa para otra vez.
Nos levantamos pronto, cafecito en la esquina de siempre, mujer muy maja la que trabaja ahí, mañana me dará una sorpresa que no se me olvidará nunca pero todavía no lo se ...
Vamos al médico a revisar el dedo a Iñaki, todavía tiene infección, pero va mejor, paciencia.
Vamos a la estación de autobuses a despedir a Udaya que vuelve a Kathmandu, nos veremos en un par de días.
Aprovechamos el taxi para ir al Museo de la Montaña, visita obligatoria.
"Dedicado a los montañeros que han perdido sus vidas".
Rara es la vez que no hay chavalería de colegios a la entrada.
Está muy bien y tiene montones de cosas de diferentes temas, etnografía, geografía, fotos de los 14 ocho miles y, muy interesante, fotos viejas y nuevas en dónde se ve el retroceso de los glaciares y dónde antes eran campos y ahora hay casas.
Hay un bonito jardín, muy tranquilo, dónde se puede comer y beber algo, viene bien si acabas de llegar del monte y quieres un poco de descanso.
Mujeres recogiendo hierbas con la hoz.
Si quieres ver más de este lugar: Museo de la Montaña.
Seguimos andando hacia otro lugar curioso, la cueva de Mahadev y las cascadas del diablo.
Por el camino vemos gente en los campos entre grupos de casas de lo más pintoresco.
Los templos que no falten.
Y llegamos a las Cuevas de Mahadev, es un lugar turístico sobre todo para los hinduistas.
Mahadev es Shiva, el dios más grande.
Siempre hay montón de gente, además, hoy es sábado y es fiesta.
Nada más entrar hay que empezar a bajar unas escaleras.
Una gran escalera de caracol lleva a la cueva.
Con hornacinas a lo largo de las escaleras.
Abajo se distinge la pared de piedra.
Llena de imágenes de divinidades.
A media bajada hay una vaca a la que la gente le toca las ubres de dónde sale una especie de líquido lechoso.
Es una escultura pequeña de una vaca de piedra y de una de sus ubres mana un líquido que sale a través de un tubito de plástico.
Tiene muchísimas representaciones y otras tantas leyendas.
La vaca es una de las formas de Shiva cómo una vaca lechera que alimenta al mundo.
Seguimos bajando, hay una humedad terrible y casi ni se ve.
Vamos bajando hasta que oímos el estruendo del agua al pasar debajo de nosotros, ahí vemos la cascada.
Hay que bajar las escaleras para llegar al fondo por donde cae el torrente, en los monzones no se puede entrar por la cantidad de agua que hay.
Siempre hay montón de gente.
Llegamos al fondo, el ruido es enorme, un par de minutos y volvemos a subir entre la gente.
Cuesta volver a subir las escaleras con la terrible humedad que hay, al salir al aire notamos frío.
Parece que se descubrió en el S. XVI por casualidad y no se construyó la entrada hasta 1991.En la parte final de la cueva se descubrió que el agua venía de Patale Chango (Davis´s Fall) al otro lado de la calle, luego lo veremos.
Al dios Ganesh, cuerpo humano y cabeza de elefante, no le han puesto una figura elegante, no.
También tiene su historia.
En el exterior hay una copia de la estatua yacente de Vishnu que hay en Bhudhanilkanta en Katmandu, que es más más espectacular que ésta.
Van muchas familias a visitar las cuevas y se hacen miles de fotos.
Nos dejaron su móvil para sacarles y aproveché.
Al otro lado de la carretera están las "Cascadas del Diablo", un lugar muy bonito al que también van montón de gente.
La erreka, de 150 metros, que viene del lago Phewa se mete en la tierra para caer por las cascadas de Mahadev en donde hemos estado antes, al otro lado de la carretera.
Más cosas de la cueva y las cascadas en: Cueva de Mahadev.
Volvemos a Pokhara, muchas tiendas de todo tipo.
Es sábado, en este país este día es fiesta y sale todo el mundo a la calle con sus mejores galas.
Nos acercamos al lago, hay mucha gente, montones de chavalería, y cómo siempre y en todo lugar intentando ligar, pero, como en todos los sitios, pocos son los elegidos ...
Las barquitas siempre dan sensación de tranquilidad, aunque a un par de metros esté todo lleno de gente.

A lo largo del paseo hay muchos puestitos y chiringuitos, hasta una noria que lleva ahí montones de años.

En una de las callejas que van del lago a la calle principal hay puestitos de pescados.
Aprovechamos para cenar distintos tipos con una estupenda cerveza, no es la primera vez y me encantan estos baretillos.
Tienen una parrilla donde los hacen tostaditos, sólo necesitan dos metros cuadrados para cocinarlos.
Me gustan estos lugares, nunca he visto guiris comiendo en ellos, con lo ricos que están.
Y esto es todo, después de cenar opiparamente y con un café acabamos con este bonito día.
Agur.