Kaixo, 23 de noviembre, seguimos en Kathmandu, hoy es el último día de fotos, aunque nos vayamos el día 26.
Estos días tenemos que hacer una serie de cosas y dejo la cámara en el hotel, noto que no ando con tanto chisme en la espalda.
Mientras callejeamos me acuerdo de la gente con la que he estado por aquí, unos con más días, otros con menos, incluso en el mismo hotel, me suenan las calles por las que he paseado muchas veces, unas sólo, otras acompañado ... el sonido de una moto me saca de mis pensamientos ...
El día 8 estuvimos en la estupa de Swayambhunath y como a Iñaki le gustó quería volver y pasear por los alrededores, no me extraña que le encandilase, a mí me encanta pasar horas en este lugar, es magnífico.
Hoy es sábado y hay una ingente cantidad de gente por las calles, es fiesta en vez de los domingos.
Pero, como casi siempre, hay sorpresas que nunca te imaginas.
De repente, nos cruzamos con una manifestación del Partido Comunista.
Había bastante gente.
Cordón de seguridad por un lado y por otro.
Eso sí, el cristo que estaban organizando con la circulación, ya de por sí caótica, era celestial.

También había un grupo de música en la mani dando ambiente a la cosa.


Seguimos y, un poco antes de la Estupa nos encontramos con una procesión con carros multicolores y terrible jaleo.
Una procesión de Hare Krisna, el jefe ahí arriba, encima de la carroza.
Junto a más personas recogiendo y lanzando frutas a la gente, el de las gafas negras del turbante ... 
Encima de la carroza también había gente y el del turbante ...
Había otra persona llevando el carro con un volante y muy despacito, no creo que el motor aguantase mucho.
Y otros tiraban del carro a base de maroma.
Todas las mujeres iban de lo más elegante, algunas con libros con cosas del Hare Krisna para vender.
Estaban escritos en nepalí, no entendía nada, me los mostraban, los abría y se los devolvía con una sonrisa, pues bueno.
Montón de mujeres tirando de la soga, había un cristo terrible.
Delante de la carroza un tío con un enorme altavoz cantando Mantras Hare Krisna en honor al dios Krisná.
Este dios hindú, de color azul, es una encarnación del dios Vishnu de la India.
Enorme estruendo, a parte de los coches, motos, camiones, taxis, etc. Imposible describirlo.
Me lo paso estupendamente en medio de estos saraos.
Todas tirando, no tanto, de la cuerda.
Aquí hay algo que se sale de la foto entre tanto colorido de vestidos.
Gente bailando y cantando.
La gente cantando detrás del enorme altavoz.

Al final, entre fotos e intentando no romperme la pierna entre los agujeros de la acera, que casi no se veían entre tanta gente, llegamos a la estupa budista de Budhanath.
Como siempre, elegante y vigilándote, me encanta este lugar.
Pero ya no suena el mantra budista "Om Mani Padme Hum" ("alabada sea la joya el loto"), antes del COVID sonaba durante todo el día, igual que en Swayambhunath.
Aunque había gente era menos que toda la que pasaba por la calle.
Hay un templo budista, a parte del que siempre está abierto, que cuando he venido estaba cerrado pero esta vez he tenido suerte.
Con fotos de Dalai Lama y montón de figuritas de Bhuda.
No hay ni un hueco sin usar.
Siempre hay peregrinos tibetanos dando vueltas alrededor de la estupa, no me canso de ver gente y más gente haciendo lo mismo y, algunas, mucho tiempo.
Hay campamentos de tibetanos exiliados en Kathmandu.
Desde 1959 los refugiados tibetanos empezaron a huir a Nepal.

En el 2016, al año siguiente al terremoto daba pena verla, descolorida, sin banderas, no tenía nada, fue una de las primeras cosas que reconstruyeron.
Con sus correspondientes rosarios o "Mala".
Todas de lo más elegante.
El traje tibetano que usan la etnia Sherpa aquí se ve.
Una camisa terminada en pico llamada Raatuk y vestidos hasta los pies Angi o Tongkok.
Los preciosos delantales delanteros con cenefas horizontales Metil y los traseros Gewe unidos por una hebilla de plata Kyetig, me perece que sólo son para mujeres casadas.
Monjes también, hay varios monasterios, Gompas, en las cercanías.
Vueltas y más vueltas.
El delantal delantero con cenefas horizontales Metil y el trasero Gewe.
Hay bastante gente, es sábado y es el día principal de la semana.
Dos chicas con delantales traseros Gewe.
Un zumito antes de proseguir el paseo.
Las fruterías siempre están abiertas.
Salimos de la estupa a callejear y comer algo con una cervecita, esta mujer con su pequeño puesto estaba medio dormida, no puedo imaginar de dónde vendría ni cuantas horas llevaba ahí. 
Intentando abrir los ojos.
Unas fresas, jengibres, patatas ...
Entre calles arrasadas por los cables seguimos viendo la estupa.
Cerca hay una pequeña plaza a donde va mucho devoto, hay ambientillo.
Es la plaza de la Paz de Ghyoi Lisang, para el 2017 ya estaba reconstruida, el terremoto la destrozó.
La figura de Padmasambhava, un gurú que enseño budismo en Tibet, hay muchas historias alrededor de este importante personaje.
El amarillo de las banderolas representa la tierra y el verde el aire, a parte del azul (cielo) y el rojo (fuego). 
También mucha elegancia.

Siempre hay que hacer alguna ofrenda.
Menuda cuadrilla, que majas, luciendo sus preciosas vestimentas.
La camisa terminada en pico llamada Raatuk, vestidos hasta los pies Angi, los delantales delanteros con cenefas horizontales Metil.
Los vestidos de los hombres tibetanos también tienen sus determinados nombres, pero en las ciudades poco se ven, mejor en lugares rurales o, sobre todo en Sholukhumbu por haber muchos de la etnia Sherpa, grupo étnico tibetano que vinieron de la región del Tibet, ahora en manos chinas.
Los delantales traseros Gewe.
Hay muchas y pequeñas estupas cada una con su correspondiente significado.
Y que no falte un gran molino de oraciones para darle unas vueltas.
Hay un pequeño estanque con la figura de nuestro amigo el guru Padmasambhava y, delante de él, el dios Vishnu que, con Brahma y Shiva forman la Trimurti.
Vishnu está con la serpiente de 1000 cabezas, Shesha, hay mucha literatura sobre este dios.
Salimos de la placita, hay montones de antiguas fuentes, que muchas ya no tienen agua, se usan, por ejemplo, para secar cositas muy picantes.
Volvemos a entrar en la plaza, nos tomaremos un buen café en la plaza en plan despedida, por este año, de este magnífico lugar qué siempre que vengo tengo que visitarlo. 
A última hora de la tarde aparece más gente, el ambiente sigue a tope.
Más de Boudhanath: Boudhanath.
Y esto es todo por este año en plan fotos, todavía estaremos un par de días por aquí hasta que el día 26, a las 6 de la tarde, hora Kathmandu, volemos, vía Dubai, a Madrid.
Hay una diferencia horaria en esta época de 4h 45m más en Nepal.
Como siempre, en el aeropuerto madrileño perdemos mucho tiempo entre unas cosas y otras, y, rápidamente nos vamos, nos quedan unas 7 horas, comida incluida para llegar a Euskal Herria, a Donosti.
Total, unas 30 horitas de nada, pero qué más da, suelo llegar echo un cristo, pero a los días se me pasa, ya pienso en volver el año que viene, en el 2025, sobre noviembre, ya queda menos.
Nepal no solo son montañas, aunque sus enormes valles y rincones sean impresionantes, también está sus gentes, lo mejor.
El año que viene se intentará hacer de todo.
Agur.