Kaixo, 15 de abril, hoy iremos de Khiva a otra fabulosa ciudad, Bujará o Bukhara.
Hace calor, pero bien y hoy el desierto que nos dará una sorpresa con un chaparrón gordo.
Toca pronto el despertador, hay que hacer una visita en Khiva y salir hacia Bujará, unos 400 y pico kilómetros de carretera me esperan.
Por aquí estamos andando.
De Khiva a Bujará, de oasis a oasis.
Lo primero que hacemos es ir a ver el complejo Besh Khovli o Besh Hovli del S. XIX.
El muro de la entrada central.
Lo construyó Muhammad Rakhimkhan II (1845-1910), éste pidió a un hombre rico de Khiva, Nurullabay, que vendiera su jardín.
El comerciante Nurullabay le dijo que, de acuerdo, pero puso una condición: que el nombre del jardín se siguiera llamando igual.
El Khan aceptó la condición y así se ha conservado el nombre de Nurullabay.
El jardín debía tener un enorme tamaño.
Rakhimkhan II también construyó otro palacio de verano para su hijo Asfandiyar Khan (1871-1918) con cuatro patios al que se accedía por la puerta principal con unas columnas de madera preciosas.
Cada gobernante intentó hacer de sus palacios mejores que el del vecino y aquí se ven unas habitaciones y salones realmente impresionantes.
Se nota que hace calor por aquí, lugar estupendo para tomarse unos tés o lo que sea.
Al subir al trono el hijo, Asfandiyar Khan, construyó otro edificio para la recepción de grandes señores.
Lo hicieron los arquitectos más destacados de Moscú.
Desde luego no se reprimió al hacer el edificio, los dibujos geométricos se forraron con una capa de oro, los techos se decoraron con piedras preciosas.
El rinconcito de lectura.
Tiene varios patios y salas, una madrasa, salas para sirvientes y guardias, jardín ...
Pasillos para darse una vuelta dentro de los aposentos.

Los trabajos de madera son una maravilla.
Al volver a entrar me quedo asustado de todo lo que hay en realidad, de una suntuosidad que asusta.
Estufas de porcelana traídas desmontadas desde Rusia ... 
Estuvimos recorriendo las salas, a cada cual más ... no sé cómo llamarlo.
Salimos, desde fuera no se nota todo lo que hay dentro de ese palacio. 
Y cogemos el bus con destino a Bujará, ya son las nueve de la mañana y nos quedan ocho horas por delante, me contento porque las caravanas de la seda tardaban unas 10 semanas en recorrer la misma distancia.
Tengo tiempo para colocarme bien en el asiento e intentar no dormirme para ver lo que se ve.
Si duermo no veo los grandes campos de algodón.
Se siembra en mayo y en otoño o verano se recoge.
Antes se mandaban seis millones de toneladas a la URSS, ahora sólo tres.
Ya no importan verduras o frutas como antes.
Otras zonas de grandes campos cultivados.

A través de la ventana veo mucha gente trabajando en el campo.
Girasol y trigo es lo que más se planta, también algodón, cebada, maíz, sorgo, etc.
Paso por varios pueblos, no paramos, pero veo alguna cosilla de cómo viven.

Tiendas de vestidos de boda.
Uzbekistan exporta mucho gas y petróleo.
Con Rusia había el monocultivo de algodón, así se ha quedado el Mar de Aral, pero ahora produce cereales, frutas, hortalizas y aceite que lo saca del algodón.
También hay cultivo de vino, es el que más produce de toda Asia central pero la mayor parte se consume en fresco o se secan para hacer pasas debido a que fueron dominados por el Islam.
Anteriormente y durante la Ruta de la Seda, tenían mucha fama, aunque ahora se están promocionando cada vez más.
El vino del Valle de Ferghana llegó a tener mucha fama en el siglo II a. C.
Marco Polo escribió lo buenos que eran los vinos en Samarkanda con muchos viñedos. 
Atravesamos varios pequeños pueblos con casas de una planta.
Al otro lado de la ventana también hay varias bonitas mezquitas y el cementerio correspondiente.
Un lavacoches, polvo tienen que tener un montón.
Momentos de tertulia delante del super.
Esta zona es un gran oasis en medio del desierto de Kyzyl Kum el cual estamos atravesando desde que salimos de Nukus, seguimos entre pequeños grupos de casas.
Mucha gente trabajando en los campos.
Otras mezquitas de otros pueblos y sus cementerios.

Gente por las aceras.
Al rato atravesamos el río Amu Daria que separa Turkmenistán de Uzbekistán, la frontera está muy cerca.
Un poco más adelante hacemos paradita para almorzar algo, mi sorpresa es cuando, aparte de unos ricos pastelitos, probamos un vino blanco muy rico.
Aunque estamos en pleno desierto no hace mucho calor.
Seguimos la antigua ruta de la seda, ahora con vías de tren.
Y larguísimos transportes de mercancías.
Pero también pequeños grupos de rebaños.
Un poco más adelante otra paradita para notar el desierto, arena y matojos de hierbas.
Aunque en muchos sitios están llenos de flores que le da un encanto especial.
Pero en un momento se echan grandes nubarrones y vemos al fondo unas enormes cortinas de agua, parece mentira.
La luz cambia continuamente.
Y vemos grandes cortinas de agua, pero parece que no vienen hacia nosotros.
Subimos al bus y nos metemos directamente en el agua, buena tormenta está aquí encima de nosotros.
Veo perfectamente cómo se van alejando los aguaceros.
Hasta que vuelve la tranquilidad y todo vuelve a ser lo mismo de siempre.
Al lado de la carretera hay gente construyendo algo.
Y, llega la hora de la comida, la una de la tarde es buena hora, estamos en Kizilkum Tea House, un lugar muy majo donde comemos estupendamente.
Es un lugar grande, una especie de Caravanserai.
Seguimos nuestro viaje, la carretera está bien, pero no pasamos de 55 kilómetros por hora.
Es un pequeño oasis donde hay casas y frutales.
Fuera de la carretera, en medio de la nada, hay cruces hacia caminos de tierra. 
Desde ayer he visto cementeras a lo largo del camino.
Grandes balsas de agua.
Campos preparándose.
Pero todavía hay muchas zonas sin asfaltar.

Muchas zonas de tierra fuera de las carreteras.
Según nos vamos a cercándonos a Bujará aparecen más núcleos de casas.

Y mucho movimiento de tractores.
Mucha gente trabajando en los campos.
Hay mucha producción de manzana, melón, albaricoque, melocotón, cerezas ...


La religión es mayoritariamente islamista sunita, también musulmanes chiitas y cristianos, aunque es un país laico no comen cerdo.
Por prioridad es el padre, la madre y el primogénito, el abuelo da opinión de todo. 
Y, a las cinco de la tarde llegamos a Bujará, una ciudad preciosa en medio del desierto y en el Camino de la Seda.
Para empezar, vemos la Madrasa Nadir Divan Begi.
Después de dejar las cosas en el hotel nos disponemos para andar un poco de lo que queda del día por el complejo Lyab-i-Hauz, ("junto a la piscina"), con un estanque y canales, pasaremos por ella varias veces entre hoy y mañana.
Esta ciudad tuvo más de 120 estanques y muchos canales.
Pero las aguas de estas piscinas propagaban enfermedades y durante las décadas de 1920 y 1930 se taparon.
El complejo Lyab-i-Hauz se construyó en los S. XVI y XVII, rodea a la piscina y está formado por la madrasa Kudeldash, y dos edificios religiosos, un alberge, (khanqah) llamado Nadir Divan-Beghi, para sufíes viajeros y otra madrasa, ya destruida junto a la madrasa Kukeldash.
Rincones muy bonitos.
Muchas cosas para llevarse a casa.
En esta plaza la gente se reúne al atardecer, hay bares y se bebe tés e, incluso, cervezas.
La madrasa Nadir Divan Begi por la puerta principal.
Como siempre los azulejos son una maravilla.
Dos "Symurg", míticas criaturas voladoras y bondadosas que daban fertilidad, es una preciosidad.
Encima un rostro del "hombre al sol".
Es una belleza.
Nadir Divan Begi era un personaje que ocupaba el segundo puesto a partir del Khan, "Divan Begi" significa el "segundo puesto". 
El interior se usa como mercado de artesanía.
Y también para hacer funciones de teatro.


Hay muchos puestitos de manteles, bolsas, etc. muy bonitos. 
Herramientas para trabajar la madera.
Muchos artistas decorando diferentes piezas de barro, una gozada verlos trabajar.
Volvemos a la plaza, hay mucho ambiente, grupos de personas charlando y bebiendo.
Andes por dónde andes siempre hay sitios encantadores.
La Mezquita Magoki-Attori, "mezquita en el foso", del siglo IX.
Antes de construirse la primera sinagoga, los judíos compartían un lugar en esta mezquita con los musulmanes.
Es una de las primeras mezquitas de la ciudad.
En la era pre-islámica había un templo de fuego de la religión zoroástrica, al establecerse el islam se construyó sobre él la mezquita.
Otra vista de la misma mezquita, iluminada por el sol, antes de la conquista árabe había un bazar de pociones, especias y otras mercancías.
Durante 800 años, ha estado cubierta por varios metros de arena, y los restauradores han tenido que excavar todo.
La entrada al bazar, dentro hay innumerables tipos de mercancías, una gozada pasear entre sus puestos.

Puestos de distintos tipos de gorros uzbekos.
Pasear por sus calles es una delicia, unos maravillosos edificios que no te cansas de verlos a lo largo de las calles.
Toda la chavalería junta.
Las cúpulas del bazar.
La Madrasa Ulugbek, construída por Ulgbek que era nieto de Tamerlan.
Su decoración es geométrica y astral ya que Ulugbek era científico y astrónomo.
En la madrasa podían caber hasta 80 alumnos estudiendo astronomía, matemáticas, lengua árabe y temas religiosos.
Ahora es el Museo de la Historia de los monumentos de la ciudad.
Enfrente de la anterior está la madrasa Abdulaziz Khan, del s. XVII, es una preciosidad, el Khan trajo de la India y China los artesanos e ingenieros.
Mocárabes, de arte musulmán, los prismas están hechos base de yeso. 

Los azulejos tallados tienen incrustaciones y mármoles con pinturas de paisajes, árboles y flores, es una preciosidad y, por primera vez, se usó pintura amarilla. 
Gente con coloridos vestidos.

Paciencia para colorear los muñequitos.
Volvemos a la Plaza Lyabi Hauz, en Uzbeko "junto al estanque", un lugar muy bonito.
El minarete de Khoja Kalon.
En el año 1220 Gengis Khan destruyó totalmente Bujará menos este minarete de 48 metros de altura edificado en 1227, le debió gustar mucho.
Hecho de ladrillos cocidos también se usó de faro para, con su fuego que se encendía en la cúpula, guiar a las caravanas de noche o en una tormenta de arena. 
Pasear entre estas calles sin gente es una sensación muy agradable, sin ruidos, tranquilidad.
Volvemos a la plaza de Poi Kalyan, aquí hay varias cosas imprescindibles para ver, la madrasa de Mir-I-Arab, el minarete de Khoja Kalon y la mezquita de Kalyan o Kalon.
Esta plaza es de lo más bonito del país.
La madrasa es el S. XVI y se ve perfectamente con sus bellas cúpulas azul turquesa.
Es una escuela del Corán que actualmente está en vigor y a la que no se puede entrar.
Hay varios enterramientos en su interior, entre ellos el del jeque Abdallah Yamani, conocido como Miri Arab, lo que le da el nombre a la madrasa.
Su entrada con los preciosos mosaicos. 
A estas horas de la tarde, cuando el calor empieza a bajar, empieza a venir gente para pasear por ella, hay un majo ambiente.
Hay varias historias sobre su construcción, una de ellas es que Ubaydulla Khan la hizo utilizando el dinero que le produjo la venta de 1512 cautivos iraníes como esclavos.
También para conmemorar la victoria del ejército sheybaní sobre las tropas del shah safávida Ismail I en la batalla de Gijduvan en 1536.

Familias con montón de chavalería.
A última hora iluminan el edificio.

Otro de los edificios de la plaza es la mezquita de Kalyan, Kalon, Amir Alim Khan o Emir Alim Khan, está situada enfrente de la anterior.
Un lugar perfecto para ver lo que pasa en la plaza, es de las más grandes de Uzbekistán.
La plaza de Poi Kalyan, a estas horas es una gozada, la madrasa, el minarete y la mezquita. 
Con sus minaretes.
Mucha gente haciéndose fotos.
La entrada a la madrasa.
Y sus dos minaretes, una delicia.
Parecen de cristal.

Hay un grupo de música con la caja para las propinas, suena muy bien, estoy muy a gusto en este lugar ...
Y esto es todo por hoy, Khiva ya se ha quedado lejos, a más de 400 kilómetros, hemos visto parte del desierto, nos ha caído una buena tormenta y hemos llegado a otra ciudad fantástica llena de historias y leyendas, Bujará, mañana seguiremos aquí, merece la pena y hay más cosas para conocer.
Agur.