Kaixo, 17 de abril, hoy es nuestro último día en Bujará o Bukhara, veremos unas cosillas y haremos 300 de carretera para ir otra ciudad, capital de la época del imperio de Tamerlan, y qué, cuando la oyes, es recordar la época de la Ruta de la Seda, Samarcanda.
Por aquí estamos andando.
Y el recorrido de hoy, 300 kilómetros entre dos grandes oasis que están unidos por otro más pequeño y rodeados por el inmenso desierto por dónde también iban largas caravanas de China hacia el Mediterráneo.
Seguir en Bujará es ir entre mezquitas y madrasas.

Hasta llegar a la Madrasa Chor Minor con sus 4 cúpulas azules representando a Bagdad, Damasco, Sagarmanta y Bujará.
También se llama Char Minor o Madrasa de Jalif Niyaz-kul.
Y a las dinastías Samanidas, Shaybanidas, Karakhanidas y Manguitas.
Hemos visto varias veces las cigüeñas, pero son de "pega" y traen buena suerte.
Chor MInor significa "4 minaretes" y nos disponemos a entrar en ella.
Esta madrasa fue construida por Jalif Niyaz-kul en el S. XIX. 
Anteriormente existió una madrasa en su interior, pero ahora es un complejo de edificios, el principal es una mezquita.
Tiene un agradable patio y un estanque.
Luego nos vamos a ver el Bazar Central Kolkhoznyy Rynok, un enorme bazar donde se venden todo tipo de cosas.
Me encantan estos lugares porque veo el ambientillo de las gentes comprando cosas.
Parece que es época de fresas y cerezas y parece que a algunos les alimenta mejor que a otros.
Montón de tipos de verduras con una "pinta" muy maja.
Cerezas por todos lados y albaricoques.
Los puestos de huevos abundan, además se pueden comprar por unidades.
Plátanos también y muy ricos.
Y especias, montones de tipos de especias, no me extraña, supongo que llevarán cientos de años vendiéndolas por toda la Ruta de la seda con todo su increíble colorido.
Patatas, hay muchas, cebolletas, berzas, zanahorias ... una maravilla.
Están todo el rato colocando bien la mercancía.
Estas dos mujeres ya han hecho el trueque, pero no sé qué vendía, no nos entendimos.
En estos lugares, después de tantos años de pasar distintos tipos de gente, etnias y civilizaciones hay diferentes tipos de caras.
Bolas de queso agrio, Kurt, miles de pelotitas. 
El mercado interno es muy grande y limpio, todo ordenado.
También se vende el Navat, un tipo de azúcar hecho a base de jugo de la uva que termina por cristalizar en unos bloques duros y de color miel, es muy dulce y, efectivamente, parece que es miel, los venden en un palito, pero es tremendamente dulzón.
Otra zona es la de los panes, por aquí se come mucho pan, es el llamado Lepyoshka, se vende en grandes cantidades.
A parte de todos los puestos la decoración es muy bonita.
Más panes, hay muchos tipos como la "Torta Uzbeka" y se prepara de forma diferente según la ciudad.
Sobre todo, son de mantequilla, leche, huevos y azúcar y con o sin levadura. 
Pocos guiris hay, pero los hay curioseando, merece la pena.
Todo dulce, muy dulce.
Pasas, nueces, orejones, bolas de queso Kurt ...
En qué estará pensando la mujer ...
Tortas y panes "Lepyoshka".
El pan, "non", para los autóctonos uzbekos es casi sagrado, no se corta con el cuchillo porque puede ofender al pan, también se suele "romper el pan" antes de las bodas y se puede comer hasta de plato independiente.
Y si no llegas a las Lepyoshka se soluciona con unos troncos y un tablón.
Salgo del mercado interior.
Para irme al exterior, también es muy grande y, lo mejor, hay mucho ambientillo.

Paciencia.
Galletas y pasteles, dulces, muy dulces.
Zona de bollería.
En el exterior veo el Mausoleo Chashma-Ayub o Manantial de Job o museo del Agua que luego veré.
En el exterior también hay muchos puestos de todo tipo.
Se ven muchas compras.
El Mausoleo Chashma-Ayub.
Este mausoleo del S. XII se llama también la Fuente de Job, hay una leyenda que dice que aquí la gente se moría de sed, pero llegó Job y con su bastón golpeó la tierra y apareció un pozo que todavía hoy la gente cree que es curativo, como en otros lugares. 
También con su correspondiente cigüeña de plástico.
A parte de la fuente, donde nos juntamos montón de gente y casi ni la vi, hay varios mausoleos, uno de ellos es el de Jodja Jofiz Gunzhori un célebre científico y teólogo enterrado aquí en 1022.
También hay un museo del agua que cuenta el sistema hídrico de la ciudad y una exposición de maquetas y utensilios para almacenar agua.
Un orfebre.
Andando tanquilamente y entre calles llegamos al Mausoleo de Ismaíl Samaní o mausoleo de los Samánidas.
Es del S. IX-X y es de los más bonitos.
Ismael Samaní fue su constructor y el fundador de la dinastía Samaní, la última dinastía persa nativa que gobernó en la región. 
Delante del edificio suele haber mucho turista de la región haciéndose montones de fotos.
Es uno de los edificios más antiguos de Bujará.
Gentes de distinto tipo de cara debido a la variedad étnica de todo Asia Central.
La tumba de Ismael Samaní.
Todo el edificio es de ladrillo y el interior es precioso, la cúpula y lo que parecen soles recordando al dios Ahura Mazda de la religión zoroastriana. 
Con distintos tamaños y formas de los ladrillos.
Pero lo mejor fue que en los grandes y maravillosos jardines de los Samánidas había una boda y montón de gente.
Los novios y lo que parecía la madrina.

El lugar del casamiento.
Los invitados e invitadas con la novia y los trajes típicos.
Hace calor y la pobre novia lo nota, se tiene que levantar el velo para respirar un poco.
Parece que el abanico le da un poco de frescor.
La moda de los zapatos es muy variada.
Los últimos momentos para terminar de colocarse bien los trajes y la madrina, no se separaba de la novia.
La cuadrilla.
Había montón de gente y mucho jolgorio.
Las chicas con los gorros típicos y la típica cigüeña de plástico.
Pero tardaban mucho, parece que iba para rato y me tenía que ir, una lástima, pero me lo había pasado estupendamente, algunos ya me hicieron fotos, intercambio cultural.
Luego nos fuimos a visitar la fortaleza de Ark, enorme.
Estaba todo muy limpio a pesar del camello.
En Uzbekistan se crían camellos de una o dos jorobas, los de una se llaman "Nar", los de dos son los camellos "Bactrianos" y están mejor adaptados.
Los orígenes vienen de los III y IV a. C., era el palacio de los gobernantes hasta finales del S. XX y había una gran biblioteca que desapareció.
Cuando Gengis Khan llegó a Bujará y sus habitantes se protegieron dentro de ella hasta que fue destruida. En el S. XVI se reconstruyó.
Ahora es un museo con una mezquita.
Nuestro amigo el camello uzbeko de dos jorobas.
Por ahí entramos, las murallas son enormes.
Viene mucha gente que no para de hacerse "selfies".

El interior de la ciudadela.
El techo de la mezquita, como siempre una maravilla.
El Mihrab indicando la dirección de La Meca.
Antiguos libros, el interior del museo es muy bonito con montones de cosas para ver.
Otro de los rincones obligatorios por su belleza es el complejo Bolo Haouz.
Hay un minarete, la mezquita y una de las varias balsas que hay en la ciudad pera recoger agua, hoy no se usa como tal.
La tertulia de los jubilados, el lugar es muy agradable.
Las columnas dan una sensación de fragilidad enorme a la vez que una bella finura.
Capiteles del iwán de la fachada de la mezquita Bolo Haouz o la de las "20 columnas", son muy bonitos.
Hay montón de gente nativa junto al minarete construido en 1917 por Shirin Muradov, un importante constructor de la ciudad.
Y descansando junto a la entrada.
Es una preciosidad con esas columnas.
Se construyó en 1712.
La decoración es realmente bella.
Grandes grupos de mujeres con todos sus colores que han venido en bus, es un lugar muy visitado. 
El trabajo de las columnas es impresionante.
Uno de los lugares más interesante es una fábrica de papel de seda.
A la entrada te obsequian con tazas de un rico té, mientras vemos los troncos del árbol de la morera y estamos rodeados de este tipo de árbol para alimentar a los gusanos de seda.
Viejos hornos.

Troncos deshilachados.
Una vez deshilachados los troncos se meten en remojo con unos productos que hacen que se reblandezcan.
A continuación se machacan hasta hacer una pasta de celulosa.

Después de pulirlas las meten en agua para luego secarlas en unas planchas. 

Después de un secado de varios días ya tiene forma de hojas.
Se terminan de secar en una pared.
Y se pulen para que queden lo más planas posible y un papel que puede durar dos siglos, por esto han llegado hasta nuestra época escritos y dibujos después de tantos años.
Había numerosos artistas con los papeles de seda.

Hacía verdaderas maravillas tanto en miniaturas como en dibujos más grandes.
La fábrica ofrece sus cuadros en seda, te dan toda clase de explicaciones sobre ellos, hay cuadros que son una verdadera maravilla y no hay ninguna obligación, es muy interesante.
También es un buen lugar para comer muy agradable. 
Y salimos de Bujará con una sensación de haber visto una ciudad preciosa y encantadora, callejear en sus calles viendo montón de cositas es una gozada.
Ahora sólo nos quedan 300 kilómetros de carretera por el oasis que la une con Samarcanda.
Una vez en Samarcanda llegamos al hotel con una excepcional vista a la necrópolis Shah-i-Zinda, la visitaré mañana, es algo de lo más impresionante que he visto.
Pero es tarde, vamos a la zona principal de la ciudad, la magnífica Plaza Rejastán y sus fabulosos edificios, la Madrasa Ulugh Beg, Madrasa Tilya-Kori o Tilla - Kari y Madrasa Sherdar o Sher-Dor.
A estas horas siempre está iluminada y la primera impresión es fantástica.
Madrasa Sherdar o Sher-Dor. 
La Madrasa Ulugh Beg y la cúpula azul de la Madrasa Tilya-Kori o Tilla - Kari.
Madrasa Tilya-Kori o Tilla - Kari, su cúpula azul se recorta en un cielo totalmente negro.
Según avanza la noche van cambiando de colores y parecen de cristal.
Las Madrasas Ulugh Beg y la Tilya-Kori o Tilla - Kari.
La Madrasa Sherdar o Sher-Dor, es realmente impresionante.
Parecen distintas cuando cambian el color, es sorprendente. 
Uno de los minaretes.
Ha vuelto a cambiar de colores, no me cansaba de verlo, era todo muy bonito.
Las cúpulas recortadas sobre el negro.
Colores dorados sobe la Madrasa Tilya-Kori o Tilla - Kari.
Iban cambiando de colores suavemente casi sin darme cuenta.



No había mucha gente y tampoco ruido.
Llegó un momento en el que empezó un espectáculo de luces sobre la historia de Asia central y la Ruta de la Seda, comenzó a oírse música y ver los colores cambiando. 
Más o menos pone: "Vieja idea", "Buena palabra" y "Buena acción".
La "Ruta de la Seda" de Pekín a Samarcanda con una escena de una caravana.
Una reunión de filósofos, matemáticos, astrónomos ...
Paso un buen rato con distintas imágenes preciosas sobre la historia de esta región hasta que se volvió a iluminar.

Los mosaicos de azulejos de colores.
Y ya era de noche, según el reloj, volví al hotel desde dónde vi otra vez la necrópolis Shah-i-Zinda también iluminada.
"Noche" se puede leer.
La entrada a la necrópolis, una maravilla, la veré por dentro en uno de los días que estaré en esta bella ciudad, la primera impresión es fantástica.
Y esto es todo por hoy, vamos dejando ciudades preciosas para llegar a la ciudad mágica, Samarcanda, según voy viajando veo cosas cada vez más bonitas, esta ciudad no defrauda.
Mañana seguiré en Samarcanda a ver que veo, una ciudad mágica.
Agur.