Kaixo, 15 de noviembre, seguimos en el delta del Okavango, en Botswana, pero hoy pasamos, otra vez, a Namibia.
Está nublado y lloviendo, aunque para a las 10 de la mañana.
Nos levantamos pronto, sobre las seis, desayunamos y los que ayer no pudieron ir al helicóptero pueden ir hoy.
Después de tener el estómago lleno hay que pagar los gastos de cervecitas, todo se hace al final.
Por aquí estamos andando.
Botswana.
Nuestro camino de hoy, de Botswana a Namibia por la Franja de Caprivi para llegar al P. N. Nkasa Rupara o Mamili.
La franja de Caprivi, hoy llamada Región de Zambeze, está en el extremo nororiental de Namibia, tiene 500 kilómetros de longitud y cien de ancho hasta llegar al río Zambeze.
Al sur limita con Botswana, y al norte con Angola y Zambia. La unión con Zimbabue, al Este, está solamente a 150 metros por lo que es el único lugar del planeta donde se unen cuatro países.
Leo Von Caprivi fue un canciller de Alemania entre 1890 y 1894 que negoció los territorios con el Reino Unido. Entre 1915 y 1990 perteneció a la República de Sudáfrica hasta la independencia de Namibia en 1990.
La Franja está dividida por dos ríos, Okavango y Kwando y casi la mitad de su territorio está protegido.
Su población está formada por varias etnias y lenguas, la Silozi es la que más se habla con el inglés y el idioma Afrikaans ha desaparecido.
Sobre las ocho salimos, cae un sirimiri que no molesta mucho, refresca y en seguida acaba.
Hacemos una parada en una zona de supermercados a coger provisiones.
Hay bastante "meneo", gente que va y viene.
Gente esperando, mucha paciencia.
El móvil que no falte.

Esta chavalita era muy maja, siempre con la sonrisa.
Gente amable que se reía intentando decir nuestros nombres.
Siempre curiosidad.
Después de un rato agradable y sin mucho calor, seguimos la carretera con montones de bachecillos.
Ya hemos pasado a Namibia, el papeleo un buen rato ha costado, pero ha ganado la paciencia.
La carretera sigue siendo regular.
Pasamos por varios poblados, el camión se mueve bastante, pero no me importa, tengo dos posibilidades, o dejarme sumir en el sueño o ir sacando fotos, me inclino por la segunda, porque si duermo no veo lo que hay, aunque a veces, casi me gana el sueño.
Montones de críos jugando a algo.

Chozas de barro sujetas con travesaños de madera.
Rodeadas de empalizadas.
Siempre hay alguien por el camino.
Aunque no parezca estamos en el desierto de Kalahari, el suelo es arena pero lleno de árboles.
Pequeños grupos de chozas.
Siempre empalizadas rodeando casas.
Con pequeños rebaños de cabras y ovejas.

De barro y ramas de mopane.
Cruzamos un pequeño pueblo, se ve que hay más gente y alguna tienda.

Es curioso el montón de coches que hay, cosa, por otra parte, normal, dadas las distancias y el no haber otro modo para ir de un lugar a otro.

Hay bastante gente entre sus calles.
También veo grandes empalizadas rodeando a casas.
Más gente a la sombra que al sol aunque hoy no hace mucho calor.
Puestos de venta de cosas de lo más variado.
Fuera de la carretera y las construcciones es todo arena.

Se nota cuando salimos del pueblo, vuelven las chozas de barro y paja.
La bañera de los críos a la salida de casa.
Debajo de grandes árboles de mopane.

A veces, grandes rebaños de vacas, el principal sustento.
Pequeños poblados.


Al pasar por estos lugares da sensación de tranquilidad aunque voy dentro de un autobús de turistas viendo el paisaje y sin enterarme de sus problemas. 
La carretera sigue con el traqueteo, yo a lo mío, intentar no dormirme para ver lo que me rodea. 
Contraste total entre las casas y el coche.v
Zonas cerradas para el ganado, son lugares muy bonitos con esos impresionante cielos.

Otra construcción para el ganado, los hay a montones a lo largo de la carretera.
Siempre hay gente que va de un lado a otro.
Hay que cobijarse del calor debajo de los árboles.

Empalizadas junto a chapas.

Nos dan la bienvenida en una aldea.
Grandes espacios, los termiteros también abundan.
Aldeas con un gran grupo de chabolas.



La red eléctrica pasas junto a las casas.
Pequeños termiteros.
Estos lugares son preciosos, la luz que hay es sorprendente.

Tranquilidad, paciencia ...

Se aprovecha cualquier sombra.



Llegados a un lugar, hay que cambiar el camión por camiones 4x4, estamos en el Parque de Nakasa Rupara o Mamli.

Nos dirigimos a la zona donde dormiremos, tranquila y asombrosamente bonita.
Ya es media tarde, las luces empiezan a cambiar.
Los árboles con el color del cielo es un precioso cuadro.

Damos una vuelta por los alrededores, no vemos animales pero el lugar es una delicia.

Una gozada.
Las raíces de un árbol se van comiendo a otro.

Enormes paisajes.
Ya va oscureciendo, volvemos al lugar de las cabañas para dormir y cenar.
Son lugares encantadores.
Un gran insecto aparece, lo agarro con cuidado y lo llevo a la calle. 
Nos dan un silbato por si, a la noche, necesitamos salir de la tienda, vendría algún guía a ayudarnos, suelen pasar animales entre ellas y conviene ir acompañado.
Pero sólo oiré el enorme estruendo de ranas y sapos que hay por los alrededores, no me molestarán para dormir.
Estamos en el parque de Nkasa Rupara o Mamili, el área más grande de humedales protegidos de Namibia, situado en la esquina suroeste de la región de Zambezi, en la Franja de Caprivi.
Y esto es todo por hoy, nos hemos pegado una buena paliza de carretera, pero, para mí, muy interesante.
Mañana iremos a ver bichos, alguno ya veremos.
Agur.