Kaixo, 17 de noviembre, hoy abandonamos el P. N. de Chobe en Bostwana para pasar la frontera hacia Zimbaue y ver las fantásticas cataratas Vitoria.
Madrugamos bastante, sobre las cinco sin desayunar, aunque algo tengo en los bolsillos.
Vamos a ver animales y, con mucha suerte a los leopardos, pero nos vamos a quedar sin esa suerte, parece que al llover se han llenado las diferentes pozas de agua y se han distribuido por ellas.
Por aquí estamos andando.
Pasamos de Namibia a las cataratas en el Este de Zimbaue.
Nuestro camino de hoy, de Kasane en Bostwana a las Cataratas Victoria en Zimbaue.
Damos un paseo por Chobe, sigue estando fabuloso a estas horas.
Vemos muchas aves.
Un Francolín.
Un par de Gansos del Nilo, hay muchos y se ven fácil pero lejos.
Ibis sagrados.
Una Pintada, también hay muchas, las veré en el suelo.
Vamos en el camión, despacio, por las pistas de tierra.
Una Garceta.
Hay restos de esqueletos de elefantes.
En los enormes campos aparecen muchas aves, un Marabú Africano.
Un Tántalo.
Una cuadrilla de Gansos del Nilo.
En las marismas de agua hay incontables animales, por ahora vemos otro Tántalo.
Y una Cigüeñuela.
Otro ganso y, aquí abajo, entre los hierbales y cerca del agua, un cocodrilo, veré bastantes.
Las extensiones son enormes.
Otra bonita Cigüeñuela.
Otra cerca de un cocodrilo.
Tántalos, había muchos pero siempre distintos.
Pintadas, los colorines de las plumas parece que distorsionan la imagen, para disimular todo es bueno.

Cocodrilos, unos se ven y otros se meten entre las hierbas.
Un Ibis Sagrado, todo el día comiendo pececillos, ranas ...
De repente, de entre los árboles sale un Tejón de Miel o Ratel, es difícil verlo, pero por allí apareció.
Aunque sobre todo es carnívoro, le encanta comer miel de las colmenas que las rompe, los apicultores de la zona no es que le tengan mucho cariño.
Los paisajes del Parque Nacional de Chobe son preciosos, infinitos y las distancias enormes.
Un enorme termitero confundido en un árbol.
De repente aparecen saltando un par de impalas, es una gozada verles saltar con esa suavidad.
Mientras estamos parados no nos quita el ojo de encima pero está tranquila. 
Aparecen más, hay un grupo grande.
A estas horas un Ganso del Nilo está desperezándose.
Hacemos una paradita para desayunar algo, todavía es muy temprano y el café entra estupendamente.
Me separo unos metros de la gente, no se oye nada, una delicia estar por estos lugares sin ver gente.
Entre viejos troncos.
Una mariposa aparece y me hace compañía unos minutos.
Mientras intentamos ver leopardos paso el rato viendo los magníficos paisajes de estos lugares.
Enormes zonas de bosque, agua y espacios libres.
Hipopótamos en la hierba y en el agua, un buen grupo.
Otro grupo de Impalas, es una gozada verles, se les distinguen por sus rayas.
Elegancia total.

Finura y esbeltez.
De repente el camión se para, no veo nada, pero en medio de la carretera hay una Tortuga Leopardo pero no es del tipo de "Leopardo" que quiero ver pero me tengo que conformar con ésta.
Esperamos tranquilamente a que cruce el camino.
Sobre las 9 volvemos al hotel, después de desayunar a gusto y recoger todo salimos del Parque, no ha habido suerte con los felinos, ha llovido mucho y las charcas están a tope de agua por lo que los animales se han desperdigado, pero hemos visto montón de cosas y paisajes increíbles.
Por la carretera también vemos animales como este Facóquero o Jabalí verrugoso, que feo es ...
Seguimos por la carretera hacia la frontera pero aparece a lo lejos un elefante, es increíble que pueda aparecer cualquier animal delante de nosotros.
Según nos acercamos aparece un grupillo entre los árboles.
Un elefante, no es muy grande pero es colosal.
Aparecen y desaparecen entre la hojarasca.
Todos están de color marrón, se han puesto finos de bañarse con barro y polvo.
Al ratillo cruzamos la frontera con Zimbabue, en un par de horas al sol lo arreglamos todo, paciencia y menos mal que ayer rellenamos el visado, pero de pagar ahora los 30 dólares americanos no nos libramos.
Para las dos de la tarde llegamos a la ciudad de las cataratas con bastante calor y unas nubes negras que no presagian nada bueno.
Nos está cundiendo la mañana desde las cinco.
Después de dejar todo en el hotelito vamos a ver las cataratas Victoria que están cerca.
Separan los países de Zambia y Zimbabue
Es un bonito paseo hasta llegar a verlas, el estruendo es terrible.
Tienen una altura entre 60 y 120 metros.
Es una barbaridad oír cómo suena el agua mientras cae.
Hay varios lugares para verlas con tranquilidad, no te cansas, se nota el vapor de agua que vuelve a subir.
De esas nubes negras empiezo a sospechar ...
Una preciosidad, hay unos contrastes impresionante entre el oscuro cielo y la vegetación verde.
La longitud es de 1,700 metros.

Cada vez más oscuro pero el agua del río Zambeze sigue cayendo.
Empieza a llover, el agua de lluvia se mezcla con la niebla de la misma agua fina que sube del fondo del barranco.
Mala "pinta", sí.
La neblina del agua sube rápidamente hacia el cielo.
Es magnífico, el estruendo es enorme.
Es toda una serie de profundos barrancos.
Sobre las cataratas está el puente que une Zambia con Zimbabue, un arco de acero del año 1905.
Mientras andamos por el senderillo vemos una parte de la largura, o nos hacemos una idea.
Aquí hace millones años tuvo que haber mucho ambiente para separar todo éso.
Debajo de la lluvia hay un espectáculo enorme, estoy totalmente mojado pero el espectáculo es grandioso, pienso que a lo mejor con tiempo despejado es menor o sea que doy por bien empleado la mojadura que llevo encima.
Seguimos el senderito, en este momento no cae agua pero se oye el estruendo perfectamente.
El cielo se junta con la neblina del agua que sube, estoy empapado pero el espectáculo se lo merece, pienso que seguramente ya no volveré a ver todo esto.
El tormentón y sus truenos añaden épica a las cascadas.
Los tonos entre tanto oscuro son inigualables.

Hay zonas de paredes por donde no cae agua, por lo menos hoy.
Oscuro pero inquietante con ese colosal sonido, que no ruido.
Llueve, pero no nos movemos, atrae ese estrépito.
Por allí está, más o menos, despejado.
El espectáculo está ahí delante.
Da miedo, vértigo ...
Por allí parece que empieza a despejar.
Por aquí seguimos a lo nuestro, disfrutar del épico entorno.
Es una barbaridad el estrépito que se nota entre estos muros y el sonido.
Por el sendero se han formado varias charcas.
David Livingstone, el explorador escocés que las descubrió en 1855.
Les puso el nombre de "Cataratas de la reina Victoria" usurpando, como siempre, de cómo lo conocen los locales, Mosi-oa-Tunya, qué ahora es como se conoce a un parque nacional de estos lugares.
Ha salido "movida", supongo que, al estar de agua hasta los huesos, algo de frío tendría, en fin ... todo sea por ver este sensacional e inmenso espectáculo.
En esta época, noviembre, empiezan la de las lluvias, en época seca más de la mitad de las cataratas se secan.
Desde la meseta de basalto caen directamente haciendo una profunda garganta desde hace millones de años produciendo una enorme nube de vapor de agua.
Y esto es todo por hoy, otro día increíble, el ver las cataratas de esta forma lo mejor y, además y, sobre todo, la cámara no se ha mojado.
Volvemos al hotel, la ducha calentita y cambio de ropa parece obligatoria para entrar en calor.
Salimos a cenar y beberme unos buenos tragos de vino rico, pero algo dulce, que me lo merezco.
Mañana seguiremos en este pueblo viendo cositas.
Agur.