Kaixo, 15 de diciembre del 2023, hoy nos vamos a Bangkok, un intenso día de frontera. Después de recoger todo en dos horas llegamos a la frontera, son las 10h 45m.
La salida de Camboya es fácil pero la entrada a Tailandia es horrible, montones de gente, pasada la una de la tarde entramos en Tailandia.
Comemos algo para llenar el estómago y nos ponemos en camino a Bangkok, a principio la buena carretera nos hace pensar bien, pero en las cercanías de la capital empieza un atasco en el que estamos condenados más de dos horas, impresionante cristo de coches.
Al final, al hotel llegamos a las seis y cuarto, total más de nueve horas en llegar.
En la calle en la que estamos es la más turística que he visto en mi vida, horrible, todo bares, restaurantes, ruido ... y mucho tío mayor, europeo y americano, con chicas que, desde luego, no eran sus hijas, en el mismo hotel me di cuenta. ¡¡¡ Malditos seáis !!!
Damos una vuelta por los alrededores y así pasamos este día.
Por aquí seguimos.
El día 16 es el último aquí, a la tarde hay que ir al aeropuerto camino de casa.
El último día siempre es lo mismo, recoger todo y pasar el rato.
Llegamos a Bangkok por grandes avenidas antes del correspondiente atasco.
Propaganda a tope.

Vamos al mercado de Chatuchak, el segundo más grande Asia, es enorme y hay de todo, pero no ha terminado de gustarme, prefiero los de pueblos, más pequeños y viendo las costumbres de las gentes.
Hay que apuntar el número de la puerta donde hemos quedado con el resto, para no liarla.
Y la Sección.
Hay de todo y está abierto todo el día.
Puestos de comida a cientos.
Peluquerías.

Montones de bares de todo tipo y comidas.
Llenos de cacharros por todos lados.
Al final, no sabes dónde meterte.
Tiendas de trabajos de madera y montones de brillos.
Con una cerveza entraba estupendamente, había que llenar la tripa porque en el avión no comes mucho y queda un rato para comer en casa.
Volvemos al hotel, hay que recoger todo para ir al aeropuerto porque el avión despega a las 21,15 con retraso, qué raro ...
Hacemos escala en Abu Dhabi, y después de un par de horas vuelta al aparato, paciencia.
Ya estamos en el 17 de diciembre.
Despegamos de Abu Dhabi y aterrizamos en Madrid después de seis horas desde Bangkok que con el cambio de hora ya son las 8 de la mañana, hay una temperatura de dos grados bajo cero, hemos pasado del mucho calor y humedad al frío, no me importaba, me ayudaba a espabilar después de tanto avión.
Sólo nos queda coger el bus a nuestro pueblo, Donosti, pero lo perdemos por 5 minutos, después de buscar posibilidades vemos que la única es el tren, ¡¡¡ socorro !!!, efectivamente, salimos con retraso en el maravilloso tren y llegamos a Donosti a las cinco de la tarde, está despejado y hace frio, hacía días que no notaba el frío, pero que bien, ya estamos en casa.
Y esto es todo, un viaje estupendo, he visto y aprendido montón de cosas, la peor es pensar en la culpa que puede tener la gente que, sin comerlo ni beberlo y por culpa de la política, es machacada sin piedad, aquí y en otros lugares del planeta y cómo nos aprovechamos de ello.
Me acuerdo de las chavalas que iban con turistas o cómo se llame este tipo de gente, no puedo escribir lo que siento rememorándolo y acordándome de esa escoria ¿humana?.
No tenemos remedio.
Agur.