Kaixo, 14 de diciembre del 2023, seguimos en Battambang, visitaremos cosas interesantes y, la última, un inmenso grupo de millones de pequeños murciélagos.
Sigue haciendo calor, pero no me importa, lo que más me importa es los pocos días que quedan para terminar este viaje.
Por aquí seguimos.
El recorrido de hoy.

Me levanto pronto, quiero ver un templo a pocos metros del hotel, es la pagoda de Piphetthearam. 
Es un templo moderno, del año 1888.

El sol de la mañana lo convierte en un dorado monumento.
Aunque, a veces, "lo moderno" lo fastidia todo ...
Una de las entradas con imponentes guardianes.
Nagas, seres hinduistas de siete cabezas, espectaculares protegiendo el templo.
Hasta las flores hacen juego.
El señor Buda.
A estas horas de la mañana no hay nadie, una gozada, tranquilidad y silencio aunque no pueda entrar en el templo decorado con bonitas pinturas.
Para llamar a los acontecimientos.
Estilizadas figuras y el elefante guardián.
Otra entrada, a cada cual más bonita.
Montones de preciosas figurillas.
Orientada al Este, a estas horas le da el sol y coje unos tonos dorados preciosos.
Tiene pequeñas pagodas en sus cuatro esquinas.
Hay preciosas decoraciones y fijándome un poco, montón de doradas esculturas.

He estado muy a gusto, tranquilo, a mi aire, una gozada, pero me tengo que ir, me junto con el grupo y nos vamos al Mercado Central, Kim se llama el guía que nos lleva, una persona muy agradable.
Mientras, me fijo en las distintas formas de vivir de la gente, cuatro en una moto no está mal, pero mi récord son seis.
Monjes budistas, por todos lados.
Me encantan los mercados, deambular y ver mezclados los patos con los peces.
Hay que afilar el instrumental.
Montones de tipos de pescados.
Se come mucho en las parrillas, es el "Trey Ahng", se come acompañado de salsas, lechuga ... 
Voy por la zona de las pescaderías.
Hay que cotillear un poco con los clientes.
Los patos y los peces.
En un "tictac" puedes llevarte a casa unos collares y, al mismo tiempo, medio kilo de carne.
Y, en unos metros, una buena ensalada.
Me quedo quieto un momento, es continuo el pasar de gentes.
Perderte entre los innumerables puestos.
Las frutas tienen un aspecto excelente.
Ancas de rana también veo entre peces, algo de verdura para acompañar ...
Las ancas con unos pajaritos.
Es enorme el mercado, pero no me canso de pasear entre los cientos de puestos.
Aquí "Prada" cortando pescado.


Las anguilas aparecen por todos lados.
Aquí hay distintos tipos de insectos ...

Los gusanitos naranjas fritos están muy ricos, son cómo las kiskillas.
Unos patos, tienen buen tamaño.

Más insectos, algunos ya conozco de otras veces.

Y, sin proponérmelo, salgo del mercado.
Y me encuentro delante de una tienda de zapatillas.
La chavalita no sabe que escoger, me quedo por la curiosidad de "a ver qué pasa ..."
Mejor sentarse y pensar ...
Una ayudita siempre viene bien.
Este parece que aprieta un poco ...
Me parece que ya ha encontrado lo que quería ...
Efectivamente, ha encontrado las zapatillas perfectas, qué momentos de incertidumbre.
Echamos unas risas viéndose en la pantalla de la cámara, estupendos momentos, qué maja.
Buena navajita para cortar los cocos.
Salimos del mercado, nos paramos delante de la Residencia del Gobernador construido en el S. XX por un arquitecto italiano para el último gobernador tailandés.
Kim nos cuenta lo mal que lo han pasado con el régimen genocida de los Jemeres Rojos.
Todavía tienen miedo de hablar, a diez de sus familiares los asesinaron y eso ha pasado en muchísimas familias del país y que todavía ni se sabe dónde pueden estar sus familiares.
Al contar ésto me sonaba a "algo" ...
Siempre han sido los que han recibido la peor parte, entre unos países y otros los han machacado toda la vida, Vietnam, Rusia, Estados Unidos, Inglaterra, China, etc, y hasta hace bien poco había Jemeres Rojos en la ONU.
O sea, lo de siempre, por culpa de países "democráticos", mucha gente que no tiene ninguna culpa tiene que pagar la política de políticos incultos, ignorantes, mastuerzos y asesinos.
Le agradezco a Kim, aunque no lo llegue a saber nunca, todo lo que nos explicó sobre su país.
Llegamos a la plaza Ta Dambong en donde está la escultura del rey Dambong, que significa "vara", y su "varita" mágica.
La leyenda dice que hace mucho tiempo vivía un campesino que tenía ganado.
Un día encontró una varita mágica con la que podía controlar su ganado. Al cabo de los años se aburrió de la varita porque ella hacia su trabajo por lo que decidió ser rey. Con la ayuda de la varita depuso al rey anterior.
El rey tuvo una visión en la que se decía que su reinado no duraría más de 7 años, 7 meses y 7 días y que sería derrocado por un hombre santo montado en un caballo blanco.
Decidió, por si acaso, invitar a todos los hombres santos a su palacio para matarlos.
El príncipe, que era monje, se enteró y fue al palacio, por el camino otro monje le regaló un caballo blanco, el rey Dambong se escapó y nunca lo encontraron.
La varita mágica se perdió cayéndose en el río cerca de Battambang.
"Bat" significa "perdida" y "Dambong" "vara", por lo que Battambang significa "la vara perdida". 
Pero, aparte de las leyendas, Battambang parece que existió en época Angkoriana ya que hay un templo de este periodo de los s. XI y XII.
Después de estas historias a cargo de Kim, seguimos nuestro recorrido hacia otro curioso lugar.
Vamos en un Tuktuk por zonas rurales.
Paramos en un lugar dónde hay puestos de ratas de roca, son como conejos pequeños, están crujientes, pero son muy grasientas, daban bastante sed, había que probarlas.
Están crujientes.
Tiene bastante clientela.
En seguida llega la curiosidad, muy maja, le pregunto cómo se llama, no le entiendo ni ella cómo me llamo yo, aunque intenta decirlo y lo pronuncia mejor que yo el suyo.
Luego la consabida mirada a la pantalla de la cámara, alguna tímida sonrisa.
Por el camino paramos en una granja ecológica de champiñones.
Nos explican la forma de cultivarlos, muy interesante.
Seguimos entre campos cultivados por las riberas del río Sang Ke. 
Tenemos que pasar un puente, pero hay un problema, el tuktuk y nosotros no puede, por si el puente no aguanta.
Atravesamos el río viendo la selva y los cultivos.
Hay unos tonos preciosos.
Después de cruzar nosotros le toca el turno al tuktuk, Kim a haciendo sitio para que pase.
Al otro lado del puente hay un pequeño grupo de casas con una tiendita que hacen zumos, en seguida vienen algunos críos, a veces somos la noticia del lugar.
La chavalería jugando con rudimentarias cometas.
Enormes extensiones de cultivos y para el ganado.
Campos de un color verde impresionante.
Grupos de chavalas en bici venían de la escuela, hace ilusión de verlas estudiando, aunque muchas ni pueden.
Al fin llegamos a la estación del célebre "tren de bambú" llamada también Lorry o "norry" por las gentes del lugar y, como siempre, rodeados de chavales.
¡¡¡ Qué rico el chocolate !!!
Es una antigua vía para transportar personas y mercancías a bajo precio desde Battambang a Phnom Penh.
La construyeron los franceses en la ocupación y en el régimen militar de los Jemeres Rojos se dejó de usar, tampoco les gustaban estas cosas.
A principio se conducían manualmente, hoy en día les han puesto un motor que alcanzan hasta los 40 km/h.
Son 12 kilómetros el recorrido ida y vuelta, del pueblo de O´Dambong hasta O´Sralau.
Me quedé atónito cuando vi a este hombre llevar las ruedas del tren, luego me enteraré del porqué.
Nos montamos y como es de vía única, si se cruzan dos de los "vagones", siempre tiene prioridad el que lleva más pasajeros o carga.
Los pasajeros del tren más ligero tienen que bajarse y desmontarlo, cosa que hacen en un momento para dejar paso a la otra plataforma más pesada y lo vuelven a montar para seguir el viaje.
Si llevas una moto siempre tiene preferencia sean quienes sean los pasajeros que van montados.
Hay casi 200 trenes de bambú a lo largo de 300 km del Sur al Norte en zonas rurales ya que es más rápido y barato y, además, cuando no hay carreteras entre los pequeños pueblos y la cuidad.
El recorrido va por marismas de flores de loto.
Todo es recto, por lo menos esta zona, rodeados de una vegetación exuberante y unos botes a cuenta de los railes y las ruedas de hierro que casi era imposible sacar alguna foto.
Allí delante va la otra vagoneta, esperando a que venga otra enfrente y ver cómo funciona la cosa de desmontar las vagonetas si no tenemos preferencia ...
Todo el recorrido es verde, llenos de pequeñas marismas. 
Y plantaciones de arroz.
Al rato llegamos a O´Sralau, vemos nuestro vagón, hay cojines, pero no lo suficiente para amortiguar los botes ... 
Y se ponen a desmontar el "vagón", pesa un montón.
Hay que darle la vuelta para que el motor vaya detrás, ya casi está.
Pero aún hay que colocarle las ruedas.
La misma maniobra para otro vagón.

Y ya están listos para volver.
O´Sralau es un pequeño grupo de casas junto a las vías.
Hay unos puestos de ropas y mas cositas para vender, también un puesto de cervezas que, con el calor que hace, entran muy bien.
Viejos restos de construcciones.
Estamos un ratillo, viene alguna chavalilla con alguna pulserita , "What's your name?" "Where are you from?", la curiosidad es igual en todo el planeta, parece mentira que estas criaturas sepan hablar mejor inglés que algún político que se supone que son más "listos", es increíble.
Les hubiese comprado todo lo que llevaba, pero no podía ... nos despedimos, siempre me queda la sensación de tristura, que les pasará a estas chavalitas, que estudien mucho ...
Volvemos pensando en no cruzarnos con nadie, de todas formas, vamos con el vagón lleno de gente, aunque tampoco me importaría para ver cómo desmantelan los vagones.
Pasamos por encima de un pequeño puente, el ruido es ensordecedor.
De vez en cuando, entre los arrozales, emerge algún sombrero de gente que está cultivando.
Gente por el pequeño sendero junto a las vías.
Pequeñas casas en medio de la vegetación, los colores son explosivos.
Veo muchas personas andando por los senderos.
Hasta que, sin contratiempos, volvemos a O´Dambong.
Los tuktuk ya nos están esperando.
Bajamos y la chavalería está pasando el chivatazo, "What's your name?" "Where are you from?", muy majos.
Volvemos por la pista entre pequeñas casas y mucho polvo, pero pienso que estoy de vacaciones y si no me gusta que me quede en casa.
Paramos en un momento para comer y seguimos el recorrido.
Hay continuos grupos de casas junto a la carretera.
Preparando el campo para nuevas plantaciones.

Grandes campos de arroz nos rodean.
Hundiendo una estaca para sujetar a la vaca.
Pasamos de pista a carretera, por ella hay un continuo paso de gente.
Y de vacas que hacen que vayamos más despacio.
Ambiente !!!
Una campa llena de puestitos, serán los últimos del mercadito que ha habido.

Cada vez la carretera es mejor, las chavalas vuelven de clase en bici.
Contraste de tonos.
Cerca de Battambang hay otro templo muy bonito y con poca gente, suerte tenemos, es el de Banam.
A la entrada hay puestos de comida y bebida.
Para llegar al templo hay que subir unas cuentas escaleras, hace calor y sudas un poco, pero viene bien para echar alguna caloría, en medio de una exuberante vegetación te entretienes, paciencia.
Los escalones son algo altos, pero se suben tranquilamente aprovechando los huecos entre ellos, peores cuestas hemos subido ...
Una vez arriba hay un pequeño templo con un altar y ofrendas.
Un lugar para peregrinos.
Que, en seguida se aprovecha, es un lugar de mucha peregrinación.
Tiene cinco torres, Prasats, de las cuales la más grande es la central.
Están llenas de relieves.
Un pequeño altar con fabulosas tallas de piedra budistas.
Este templo es anterior a Angkor Wat y parece éste que se inspiró en aquél.
Antes de que se termine cayendo hay que ponerles unas abrazaderas de madera, una pena que se vayan destruyendo.
Las tres Prasats de las cinco, el templo se construyó en el S. XI por el rey Uttayadityavarman II y terminado en el S. XII por otro rey, Jarvarman VII.
Antiguos pasadizos.
Hay que ver los relieves de las paredes, estuvo rodeado de un muro.
La base de los muros es de Laterita y la superior de arenisca.
Bajamos por las escaleras con las imponentes Nagas haciendo de barandilla.
Las cabezas de las Nagas bellamente decoradas.
La cría se quedó mirando, qué pensaría viéndonos ... pero, en seguida, cogió confianza.
Ojillos que atraviesan ...

El templo tenía un enorme foso artificial.

Seguimos por la pista, ya está anocheciendo.
Y la pista hace que el polvo se vuelva a levantar pero hace contrastes muy bonitos, no hay mal que por bien no venga y, además, estoy de vacaciones.
Unos tonos suaves. 
Entre arrozales pequeñas casas de madera.
Y llegamos a nuestro último objetivo de hoy, estamos debajo de la colina de Phnom Sampov, o Sapou donde hay una pagoda en su cima.
En esta colina hay varias grutas y durante el periodo de los jemeres rojos, los soldados de Pol Pot despeñaron a hombres, mujeres y niños en las grutas asesinándoles, son las llamadas Killing Caves.
Hoy en día es un lugar de recuerdo donde se pueden ver restos óseos de aquellas gentes víctimas del genocidio Jemer.
Debajo de la colina hay un aparcamiento lleno de chiringuitos para sentarse y tomar algo.
Un espectacular Buda sacado de la roca junto a un relieve nos da la bienvenida a la base de esta colina.
Junto a este relieve hay una cueva desde dónde salen millones de pequeños murciélagos todos los atardeceres.
Seguimos un poco más adelante y, después de subir una pequeña cuesta, nos quedamos en uno de los pocos huecos libres que hay.
Esperando a los pequeños bichejos vemos un precioso anochecer.

El humo de las hogueras da un ambiente muy majo.
Estamos rodeados de grandes palmerales.
Esperando viene una mujer con una pequeña hielera vendiendo, entre otras cosas, cervezas, no me puedo reprimir viendo el anochecer.

Esperando a los dichosos vampiros.
Y, al rato, empiezo a oír un silbido, la gente empieza a murmurar y, de repente, aparecen los esperados murciélagos.
Ingentes cantidades que parece que pasan de los seis millones.
Van en busca de insectos, cada uno puede comer entre 15 a 30 gramos de insectos y en una noche se "cepillan" unas cien toneladas de ellos.
Pasan delante de mi durante un buen rato, van hacia los campos de arroz y regresan al amanecer
Cruzan todo el horizonte siempre en la misma dirección, no se oye nada, sólo su silbido.
Nos vamos al rato, ha pasado más de media hora desde que han aparecido, ya casi ni se ve, nos movemos todos a la vez, volvemos al tuktuk que nos llevará a la cuidad, nos despedimos de Kim hasta mañana.
Esto es todo por hoy, Battambang, tiene más cosas, pero no nos da tiempo a ver otras.
Estamos bastante llenos de polvo a causa de los polvorientos caminos por los que hemos andado, pero no importa, los sitios rurales que he visto son muy bonitos.
Ya en el hotel tengo que preparar todo para mañana, nos vamos a Bangkok, que poco queda del viaje ...
Agur.