Kaixo, 19 de noviembre, seguimos en las cataratas Victoria.
Hoy es nuestro último día de este viaje.
Tenemos que coger el helicóptero para ver las cascadas desde el cielo, volver al hotel para recoger todo e ir al aeropuerto camino de Addis Abeba.
Pero todavía queda un rato.
Por aquí estamos andando.
En el Oeste de Zimbaue, frontera con Zambia.
Cataratas Victoria.
Vamos al helicóptero, estamos sólo siete minutos en el aire, pero parece que han sido muchos más, totalmente enfrascado con este sublime panorama.
Antes de subir en el aparato, nos tenemos que pesar para volar sin problemas, nos subimos según el total de nuestro peso.
La turista esperando.
Despegamos para ver el enorme paisaje, allí está el agua pulverizada de las cascadas.

Hay fallas geológicas por todas partes, no sólo la zona de las cascadas.
En época de lluvias la extensión del agua se amplía por toda la zona.

La ciudad de Cataratas Victoria.
Junto a las Cascadas.
Se distingue el vapor de agua, puede llegar a alcanzar los 400 m o hasta los 800 según sea la estación de lluvias o la seca.

Es espectacular.
Por donde anduvimos ayer con la borrasca.

El puente que separa Zimbabue de Zambia.

El agua va hacia otras zonas de enormes foces.
La parte principal de las cascadas, cerca de la ciudad.

Las aguas caen en picado entre 60 y 120 m de alto, desde la meseta de basalto.
El río Zambeze, el cuarto más grande de África, desplomándose por las cataratas.

Las diferentes brechas.
El Zambeze se abre para terminar cayendo en picado.
El puente se terminó en 1905.


Es una bestialidad verlo desde el aire.
Menuda bronca tuvo que haber cuando todo esto se transformó y se formaron los distintos cañones.
Al ratillo, siete minutos que ni me enteré, fuimos aterrizando.
Se acabó el vuelo.
Y esto es todo, volvemos al hotel a recoger todo para ir en avión a Gaborone, capital de Botswana, aquí limpian el avión con nosotros dentro, un pequeño ejército de trabajadores con fregonas, aspiradoras, olor ambiental ... siguen las sorpresas.
Volvemos a despegar, esta vez a Addis Abeba en Etiopia, tenemos que correr un poco para coger el vuelo a Madrid, empieza la lenta vuelta.
De la salida en Botswana, con parada en Addis Abeba, hemos tardado unas 12 horas hasta Madrid, ya queda menos.
Sólo nos queda coger el bus de las ocho y cuarto y a las trece y cuarto llegamos a Euskal Herria, a Donosti, ya hemos entrado en ambiente, del calor de hace unas horas hemos pasado a nuestra lluvia y sobre los 10 graditos, algunos montes los veo nevados, si, ya estoy en casa.
Casi un día nos ha costado.
Y aquí se termina este maravilloso viaje, unos paisaje distintos y preciosos, gente estupenda, pero, eso sí, mucha pobreza, todavía se nota que países extranjeros dominan África.
El colonialismo sigue y se ve.
Tardaré unos meses en volver a ver todas las fotos y acordarme de los sitios que he visto, otras gentes, formas de vida, fauna salvaje, paisajes espectaculares, una maravilla.
Agur.