Kaixo, 13 de noviembre, tampoco nos levantamos pronto, a las 7 y media ya estamos arriba, hace frio, unos cuatro grados.
A las 8 y media salimos después de refrigerar el cuerpo y llenar el estómago.
Tenemos unas horitas para ir a Manang y un desnivel de 500 metros y casi el doble en acumulado.
Por ahí andaremos hoy.
Desde Green Lake empezaremos a subir los más de 500 metros hasta Ghyaru, luego seguiremos subiendo un poco más, faldeando las lomas, hasta un Chorten, a casi 3800 metros, para luego empezar a bajar Mungji y seguir por el fondo del valle hasta Manang.
Debajo del macizo de los Annapurna.
Con el Dhaulagiri al final. Entre los Annapurna, 8091 metros, y el Dhaulagiri, 8167metros, hay un cañón por el que pasa el río Kali Gandaki Nadi y la ciudad de Jomsom a 2741 metros. A lo mejor es el cañón que tiene más desnivel del planeta.
Upper Pisang debajo del Pisang Peak.
Pisang Peak.
Vamos entre calles de casas empedradas viendo el Chulu Este de 6584m. 
Esquivando de vez en cuando alguna vaca.
Las casas son grandes y de piedra, parecen robustas. 
Hay que vadear el río Marsyangdi Khola con el Pisang Peak allí arriba.
De madera, han hecho uno más nuevo.
Nos vamos alejando de Lower Pisang debajo del macizo de los Annapurna, no dejaremos de verlo en todo el día.
Hemos dejado el sendero que va por todo el fondo del valle, en el año 2018 fui por ahí abajo.
Los Annapurna se ven más.
En media hora llegamos al Green Lake, fenomenal lugar que no conocía.
Iñaki, Ari, Udaya y Pranil, el fotógrafo amigo de ellos.
Hay muchos reflejos a estas horas de la mañana.
Aunque hay gente es un lugar muy tranquilo y agradable.
A este lugar viene mucha gente de lugares cercanos o no.
Estamos un ratillo, pero hay que seguir el camino.
Vemos la pista por dónde andaremos, encima del desprendimiento hay una gran excavadora retirando enormes piedras.
Llegamos al cartel de Ghyaru, por ahí seguiremos, aquí empieza la subida.
Si antes iba despacio, sin prisas, ahora hay que bajar la marcha, empieza lo bueno.
Construcciones con piedras "Mani" o "Piedras de la Joya", están talladas con Mantras de la cultura budista.
Un Mantra muy conocido: "Om Mani Padme Hum".
Son muy bonitos y algunos antiguos, las maderas están dibujadas, piedras Mani con grabados preciosos, pañuelos para dar buen Karma a los que vamos a iniciar el repecho ...
Y mirando atrás, la zona del Annapurna II, estar viendo todo esto es impactante, aunque no sea la primera vez siempre te impone ver semejante espectáculo.
Ya vemos el repecho que hay que subir, paciencia y despacito.
Arriba vemos la entrada a Ghyaru.
Tenemos que atravesar el barranco por un puente.

El Annapurna III, de 7555m, se ve la puntita al fondo, mientras, el río Marsyangdi Khola se encarga de socavar el valle.
De subir algunas escaleras no nos libramos.
Vamos bien a Ghyaru, la cuestita se impone, arriba el Pisang Peak.
El Annapurna III ayuda a entretenerme en la aldapa, es precioso. 
Annapurna II de 7937m, por allí arriba está la cima, me pregunto si alguien andará por allí arriba ...
El río Marsyangdi Khola y el camino que va por la parte baja del valle a Manang.
Fantástico.
El Annapurna II, el III y el río Marsyangdi Khola.
Pulsa en la foto para verla en grande.

Mientras sigo subiendo me paro para volver a ver la puntita, que la veo mejor, del Annapurna III.
El sendero por el que andaremos en un buen rato a la derecha arriba.
El Annapurna III y el río Marsyangdi Khola desgastando el valle.
El Tilicho al fondo, de 7134m.
Entre foto y foto llegamos a la pagoda de Ghyaru, estamos a 3730 metros. 
Las escaleras finales se notan, hay algún senderito fuera de ellas que ayudan a subir.
La entrada es una maravilla, casas de piedra y curiosos rincones.
La pagoda, como siempre encantadora con tanto colores y banderolas al viento.
He subido estupendamente, ahora hay que descansar un momento para comer algo.
Seguimos entre pequeñas callejuelas de aspecto tibetano.
Piedras Mani llenas de mantras.
El pequeño hospital de Ghyaru.
Siempre hay trabajo para estas gentes, gente fuerte pero siempre amable, aunque sus vidas sean realmente duras.
Hay varios Chorten por el sendero, son muy bonitos rodeados de banderolas.
Los colores, siempre en el mismo orden, representan el cielo (azul), aire (blanco), fuego (rojo), agua (verde), tierra (amarillo). Las banderas de oración que ondean en los altos de la casas, templos, cimas y collados esparcen buenos deseos a través del viento. 
Paseamos entre sus calles, es una gozada, hileras de molinillos y grandes chorten tibetanos.
Los tibetanos les llaman Chörten y son las estupas budistas.
En su interior suele haber restos de los santos tibetanos o algún texto sagrado.
En esta zona hay muchos y me recuerdan a los de Mustang que está muy cerca de aquí.
Todos tiene algo de especial.
Al pasar por debajo se ven antiguas pinturas budistas.

Hay que seguir, ahora subiendo suavemente, vemos otra estupa un poco más adelante.
Llegamos en seguida.
Seguimos, pero me tengo que dar la vuelta para ver por dónde he andado y un poco del sendero de subida.
El Chorten a la salida de Ghyaru y los Myabase Danda peaks de 5422m.
Otra gran pagoda en otro lugar excepcional.
De ahí venimos, nunca me canso de ver estos lugares.
El Pisang Peak, la pagoda, Ghyaru, Myabase Danda peaks.
La subida a Ghyaru, desde el valle por el que pasé hace unos años para ir a Manang y el río Marsyangdi Khola.
Al fondo Myabase Danda peaks y los glaciares del Annapurna II.
Aunque no parezca, son paisajes enormes que no te dejan indiferente.
El viejo conocido Pisang Peak y, debajo de él, el pueblito de Ghyaru con la cuesta que hemos subido bien a gusto.
Seguimos, ya suave, suave, viendo el Annapurna III y otro chorten en el camino.
La enorme pared del Paungda Danda o Swarga Dwar de 4730 m y su cara oeste, 1500 metros de frontón, Myabase Danda peaks al fondo.
Las casas de Upper y Lower Pisang.
Al fondo del valle está Humde y su aeropuerto de tierra a 3300 metros, unos de los más altos del mundo.
Ayuda mucho a las distintas comunidades de esta zona de Manang tan remota.
Humde y su aeródromo de tierra con el Tilicho al fondo.
Por ahí abajo se va a Manang si se camina por el fondo del valle.
Nosotros seguimos a media altura con el Chulu Este de 6584metros al fondo.
Al rato entramos en Ngawal o Nawal ... ya hemos bajado un centenar de metros.
Seguimos en el distrito de Manang.
El desértico valle, en esta época, es una maravilla, en una pequeña planicie entre enormes montañas.
Al fondo la cadena de los Chulu.

A la entrada hay un restaurante, "New", para descansar y comer algo con gente encantadora.
Las vistas son excepcionales.
Secando champiñones.
Después de comer y algo de pereza seguimos por el indicador a Manang.
Nos encontramos con otro bonito Chorten, sólo oigo el rumor de las banderas al viento.
Cientos de molinilllos y piedras Mani.
La misma antigüedad que tendrán les da un toque de resistencia, tranqulidad, serenidad ...
Grandes casas de piedra en Ngawal. 
Las banderolas debajo del Chulu Este de 6584m, 3000 metros más arriba.
Una gozada andar por sus callejas.
Y volver a pasar por debajo de un gran Chorten.
Casi estamos a la altura de Humde y su aeropuerto también llamado de Manang.
Todavía el Pisang Peak nos vigila.
Las nubes quieren entrar desde el otro lado del valle.
Erosionadas por la lluvia y la nieve.
Las murallas de los Annapurna tapan el sol, en esta parte del valle ya empieza a oscurecer.
Llegamos a Mungji, seguimos descendiendo y llegamos al valle. 
Junto al camino hay un viejo chorten con un molinillo que se mueve gracias a las aguas del torrente.
Vueltas y más vueltas ... sin parar a lo largo de los tiempos ...
Piedras Mani.
Sólo las cimas están iluminadas por el sol.
En las planicies del valle hay varios grupos de yaks o naks (hembras).
Ojo cuando pone "hay leche de yak".
Al fondo distingo otra chorten.
Desde la última vez que vine parece que están cementando la pista, aunque ya no es lo que era, no me extraña, es la única forma de que estos pueblos estén algo más cerca para llevar materiales de todo tipo.
Aunque no se el tiempo que tardarán en hacerlo, pero lo harán, mientras no haya desprendimientos e inundaciones tan salvajes como puede haber por estas tierras.
La próxima vez que venga no me imagino cómo lo veré.
En cualquier rincón me encuentro viejos Chorten.
Llegamos a Bhraka, he subido unos cien metros sin enterarme gracias a todo lo que he visto por el camino.
En el desvío a Ice Lake nos encontramos con un grupo de chavales y una chavala que vienen del colegio.
Son muy majos, sobre todo uno que quiere salir en las fotos, menuda cuadrilla.
Los momentos que pasamos con los críos son especiales.
El sol va desapareciendo, todavía tenemos un rato a Manang.
La pista cementada, en época de calor, me imagino el polvo que habrá.
Pasamos entre más yaks o naks.
El valle es enorme y Manang todavía está al fondo.
Pero, como siempre, se llega con paciencia.
Este arco es nuevo desde la última vez.
Ya veo las primeras casas.
Ya estamos en Manang, noto una especie de nerviosismo, el 2018 pasé por aquí, ni me imaginaba que iba a volver.
El chorten de entrada.
El glaciar del Gangapurna entre esta cima y el Annapurna III, llega casi hasta el pueblo aunque hace años estaba más bajo, se nota el retroceso.
El macizo va cambiando de color según se va poniendo el sol.
Sobre las cuatro y media de la tarde llegamos al hotel, Udaya me dice que es el mismo en el que estuvimos en el 18, algo me "suena" pero desde el patio me acuerdo de que si, estamos en el mismo sitio, quién lo hubiera dicho ...
Dejamos las mochilas en la "room", aunque me molesta algo la espalda he andado estupendamente.
Vamos a dar una vuelta por el pueblo hasta una bonita pagoda, ya es casi de noche.
Pero Iñaki tiene problemas en el pie, le duele un dedo y anda mal, hablamos sobre lo que podemos hacer, pero no tiene buena "pinta" y sabiendo lo que queda hasta Muktinath no hay muchas posibilidades.
En Manang hay un pequeño hospital, decidimos que va a ir mañana a ver qué le dicen, mientras, nosotros subiremos al Lago Helado (Ice Lake) y, viendo lo que tiene, decidiremos.
Hablamos con Udaya en el caso de que volvamos a bajar hacia Besisahar y más.
Yo casi ya sé qué haremos ...
Mientras, damos una vueltita por el pueblo, hay poca gente, pero es bonito con sus casas de piedra.
Volvemos al hotel, hace frio y ya es hora de cenar.
Pronto nos metemos en el saco cada uno con sus pensamientos pro me parece que todos estamos pensando en el dedo de Iñaki ... mañana será otro día.
Agur.
Éste es el track de la etapa: