Kaixo, el 14 de octubre hacía una mañana estupenda para pasear por los alrededores de la desembocadura del Bidasoa.
En estas épocas el sol ya no está tan alto como en verano y las luces son más suaves.
Salimos de Plaiaundi.
Seguimos unos pocos metros por el bidegorri para meternos por este puentecillo.
Este puente tiene trampa, si lo seguimos se acaba, está cerrado y habría que volver hacia este mismo puente, pero han abierto un agujero en la red y se puede pasar al bidegorri de nuevo. Si cierran el hueco hay que volver para atrás.
De todas formas, el senderito es muy bonito y a estas horas más.
El reflejo del bosque y el cielo en el agua.
Nos cruzamos con una o dos personas, se anda estupendamente.
Hay una tranquilidad total, silencio, no se mueve ni el agua y, de vez en cuando, se oye algún sonido de alguna focha que vemos.
Marismas muy bonitas.
Hondarribi y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano.
Pobres restos de una vieja lancha.

Al final vemos el hueco en la red, si no, no habría ningún paso y hubiésemos tenido que dar la vuelta hasta el puentecito.
Seguimos el bidegorri hasta llegar a los puentes y pasar a Hendaia.
El puente del tren.
Construido entre 1862 y 1863.
El puente del topo, en 1912 se usaba de Donosti a Irun y en 1913 se extendió hasta Hendaia ya en el otro lado.
La barquita azul ni se movía.
Seguimos andando viendo reflejillos por todas partes.
Pasamos por el puente de Santiago viendo los de los trenes.
Un emoticono que había por ahí.
Pasamos al otro lado, Hondarribia se había quedado allí.
El Santuario de Guadalupe, detrás la niebla quería pasar, pero no pudo.
Hondarribi es un pueblo muy bonito.
Seguimos paseando por el bidegorri, hoy no haremos ni medio metros de desnivel.
Majas casas junto al paseo.
El cañón apunta a Hondarribi.
Un enorme saltamontes intenta entrar en el agua.
A estas horas las gaviotas y los cormoranes tienen que estar muy a gusto al sol.


La iglesia de San Martin en Biriatou y Aiako Harria.
Qué tranquilidad, pero tenía un problemilla, menos mal que hay unos lavabos para echar una pixa.
A la salida volvía la tranquilidad.
Había florecillas plantadas a lo largo del paseo.
Llegamos al embarcadero de Hendaia.
Unos reflejillos de las casas.
Mary Lou (Marie Louise) nos espera para llevarnos a Hondarribi de vuelta, son las 11 y sale cada media hora.
Me acordaba de una vieja canción de Ricky Nelson.
"Hello Mary Lou, pasaste junto a mí un día soleado ..." 
... "Me mostró esos grandes ojos marrones ..." viendo Aiako Harria y Hondarribi ...
Agur Mary Lou (Marie Louise) ...
Día de fiesta para el barco de bajura.
Vamos de vuelta y pasamos por la plaza de Javier Ugarte. Fue un abogado, político, escritor y vecino de Hondarribia aunque nació en Barcelona el 24 de febrero de 1852.

Pero a estas horas lo mejor que podíamos hacer era el hamaiketako, nos desviamos para pasar por las murallas y subir al "Hogar del Jubilado", allí arriba estaba, de rojo.
Me iba a jugar un par de euros al 13 y negro en la ruleta en el viejo casino, "Kasino Zaharra", pero en esta época ya no es posible.
Sobre un antiguo palacete un empresario de Baden Baden, Émile Depressoir (o Du Pressoir), lo compró y rehabilitó sus jardines para crear un casino con el nombre de "Le Casino de Fontarabie" y con todo lujo de detalles.
En esos tiempos el juego estaba prohibido en Francia, Italia y Alemania, y a Depressoir se le ocurrió montar una ruleta en la frontera a la que llegaban gente de todas partes, pasaban la ría en barca, se gastaban fortunas y volvían a Francia.
El ayuntamiento lo compro en 1981 para dedicarlo a al Hogar del Jubilado con el nombre Kasino Zaharra. 
No hay ruleta pero lo cambié por todo esto, ¡¡¡ que rico !!!
Salimos con el estómago contento y dicharachero.
Vemos las murallas y la figura del Hatxero, un Zapador que era un soldado que abría paso a las tropas.
También la Puerta de Santa María con el arco con el escudo de la ciudad, la imagen de la virgen de Guadalupe y un reloj de sol.
El bonito edificio del Casino y las murallas.
Homenaje a los balleneros, en Terranova del S. XV, de Hondarribi en tres txalupas y dos grandes anclas traídas de Pasaia, del escultor José Díaz Bueno.
Vamos de vuelta por el bidegorri junto a la carretera viendo montones de huertas.
No es la mejor opción por el tráfico, creo que sería mejor por detrás de las casas del barrio de Amute para llegar a la misma glorieta, otra vez será.
Las barquitas dan un encanto muy majo.
"Pinpilinpauxa".
Llegamos a la arboleda de el Pinar, que no tiene pinos.
Y en seguida terminamos, una mañanera muy maja, totalmente llana y con paisajes encantadores y tranquilos en plan relajo.