Kaixo, 18 de abril, sigo en Samarcanda, esta ciudad bien se merece una buena visita, hay muchas cosas para ver.
Nos levantamos temprano, hace calor y hay que aprovechar lo máximo que da el día.
Estoy en la capital de la época del imperio de Tamerlan, y qué en tiempos de la Ruta de la Seda tuvo que ser fascinante.
La seda, un tejido de alto valor y calidad, se producía a partir del capullo del gusano de seda. Los chinos eran los amos en esto de fabricar seda y guardaban muy bien el secreto de su fabricación por lo que tenían el monopolio hasta que por diversas circunstancias se descubrió el secreto.
De todas formas, no era sólo el mercado de la seda, las grandes caravanas que atravesaban distintos países como Uzbekistán, Irán, Siria, Palestina, etc., llevaban muchas otras mercancías como metales, especias, perfumes, porcelana, artes, etc., difundiendo un gran patrimonio cultural y distintas religiones.
Una de las historias que se cuentan es que cuando el emperador chino Huang Ti, encargó a su mujer, Xi Lingshi, el porqué, las hojas de morera desaparecían y el árbol moría, ésta descubrió que los causantes eran unos gusanos blancos. Uno de los capullos que había se cayó en una taza caliente de té. Al cogerlo se dio cuenta de la hebra tan fina y suave que tenía el capullo. Con estos hilos hizo preciosos trajes y pañuelos.
Así y durante más de dos mil años China guardó el secreto de la seda bajo pena de muerte.
Pero sobre el año 550 d.C. dos monjes que iban a Constantinopla escondieron unos huevos del gusano de la seda, consiguieron salir y de esta forma se difundió por toda Europa su cultivo y fabricación a través de la ruta de la Seda.
Así se acabó el monopolio de la seda en China.
Los romanos, a partir de entonces, fueron unos grandes consumidores de seda, aunque, al principio la ley prohibía a los hombres llevar seda porque lo consideraban demasiado femenino.
Bueno, pues ésta es una de las historias de la seda en cuestión.
Por aquí estamos andando.
Lo primero que vamos a ver es el Museo Afrasiab, en el asentamiento histórico del mismo nombre y está dedicado a la historia de Samarcanda.
Se diseñó en 1970 por al arquitecto armenio Bagdasar Arzumanyan.
Afrasiab es uno de los mayores yacimientos arqueológicos del mundo, aunque poco se ve, y lleva el nombre del rey Afrasiab.
Afrasiab estaba en el centro de la antigua Samarcanda y los mongoles lo destruyeron en el S. XIII.
Lo que se muestra en el museo es la historia del desarrollo de la ciudad desde Alejandro el Conquistador.
Se han encontrado fragmentos de espadas, monedas, cerámicas, etc. las excavaciones empezaron en el S. XIX y todavía hoy se siguen los trabajos.
Es muy interesante para conocer la historia de Samarcanda.
También se ven unos frescos del palacio de Samarcanda de la dinastía Ikhshidid de los S. VII y VIII.
En este mural están las "Pinturas de los Embajadores" que se encontraron en las ruinas de una casa aristocrática, son dos personajes montados en un camello.
En las grandes pinturas en la pared hay escenas de caza y celebraciones.
Dibujo del mural.
En los alrededores hay gente paseando, sobre todo muchos grupos de mujeres sacándose fotos. 
Es gente muy maja y siempre con la sonrisa en la boca.
No había problemas, ellas mismas se colocaban para la foto y luego verse en la pantalla de la cámara.
Otro de los lugares por los que pasamos, el Mausoleo de San Daniel, como lo llaman los cristianos, Xoja Doniyor o Khoja Daniyar, los musulmanes y San Daniel, uno de los profetas judíos, o sea, es un lugar de culto de tres religiones distintas y no se dan de tortas ...
Es uno de los lugares más venerados de Samarcanda y la proteje.
El mausoleo está debajo de unas rocas rodeado de bonitos jardines.
Este grupo de mujeres ya nos conocen, las hemos visto hace un rato, ya somos cuadrilla.
Se concentra mucha gente, es casi obligatorio que si vienes a Samarcanda hay que hacerle visita a San Daniel.
Mientras vamos a un manantial de aguas medicinales aprovecho para hacer fotos de intercambio, una gozada.
De este manantial sale un agua para sanar toda clase de enfermedades incluso las del alma.
Hay un montón de historias sobre las reliquias del Santo a cada cual más inverosímil.
Todos los visitantes al mausoleo tienen que beber agua de esta fuente y hacer la ablución.
La gente cree en el poder de esta fuente y vienen de todas partes del Asia Central para beber el agua milagrosa y llevarse algo de esta agua tan estupenda.
Siempre hay gente alrededor de ella. 
A este paso terminaremos bebiendo un té entre todos.
Traducción simultánea:
- Ésos son los guiris de antes, no?
- Seguro que sí !!!
La tumba del Santo, otra historia increíble es la relacionada con la longitud de la tumba.
Los cuidadores del mausoleo iban reconstruyendo la tumba cada vez más larga porque en un año más próspero de lo normal los huesos del santo crecían.
Y, por ahora, la tumba ya ha alcanzado los 18 metros.
También se comenta que la mano de san Daniel aumentará hasta que rodee todo el planeta y el cielo vendrá a la tierra, y no son las únicas historias del pobre Daniel.
Por los jardines hay algo parecido a un perro de las praderas, veo más de uno.
De vez en cuando me rodean cuadrillas de chavalería para hacerse la foto y preguntar curiosos y, algún chaval, algo de futbol ... 
Hay tranquilidad paseando por los jardines del Mausoleo, está todo muy bien cuidado.
Vamos poco a poco hacia otro lugar, el Observatorio de Ulugbek o Muhammad Taragay o Ulugh Beg, nacido en 1394.
El monumento se inauguró en el año 2010.
Era nieto de otro controvertido personaje y conquistador uzbeko, Amir Timur, el Gran Tamerlan.
Ya desde pequeño empezó a demostrar sus dotes para la astronomía.
Y, como siempre, hay numerosos grupos de chavalería.

A su alrededor se agolpa mucha gente, es un lugar muy bonito.
Hay que ponerse bien para la consabida foto.
Ulugbek, además de gobernante, construyó uno de los observatorios más grandes de la Edad Media, estaba sobre una colina.
Sus trabajos y estudios contribuyeron en el desarrollo de las ciencias exactas de Oriente y Occidente.
Hizo un catálogo muy preciso con la descripción de 1018 estrellas y se hicieron a simple vista sin instrumentos ópticos.
La entrada al interior de lo que queda del edificio.

Aunque ahora está en ruinas era un edificio circular de tres pisos como una cueva que tenía 46,4 metros de diámetro y 30 metros de altura y en él trabajaron grandes astrónomos de la época.
El instrumento principal era un cuadrante de pared de mármol con un radio de arco de 40,2 m y una longitud de arco de 63 m.
La mayor parte de este enorme instrumento angular estaba colocado bajo tierra, bajo el suelo del observatorio, a 10 metros de profundidad. La otra mitad del cuadrante subía hasta los 28 m sobre el suelo y seguramente se apoyaba en una torre rectangular que ya no existe.
En dirección sur-norte, en el plano del meridiano, este cuadrante era para saber las alturas del Sol, la Luna y los planetas sobre el horizonte a su paso por el meridiano celeste, así como para medir la distancia angular entre las luminarias y observar las estrellas brillantes con precisión muy alta.
Pero, con el paso del tiempo, fue desapareciendo y desmontado en ladrillos a finales del S. XVII, una pena.
A principios del S. XX se descubrió el lugar del observatorio y parte del instrumental pero no se encontró nada más.
Al morir Ulugbek fueron los fanáticos de la religión locales los que empezaron a demoler todo, destruir su biblioteca y echar a los estudiosos para borrar la memoria de este lugar de ciencia, en fin, como siempre y con cualquier religión.
Al lado está el museo, lugar muy interesante.


Dentro hay pinturas con figuras de astrónomos, matemáticos, etc. muy bonitas.
También fotos de las excavaciones, instrumentos de medición y demás artilugios para observar el cielo en aquellos tiempos.
Un mapa de las grandes rutas de la Seda.
Pulsa en la foto para verla en grande.
Y accesorios de escritura del S. XV.
En los jardines un bonito reloj de Sol.
Nos vamos a ver otro museo de la Seda, Meros, en el pueblo de Konigil.
En la puerta varios grupos de gente.
Al entrar me obsequiaron con una buena taza de té.
La producción es hecha a mano basada en las antiguas tecnologías de Samarcanda.
El agua de los canales mueve las distintas ruedas de madera.
Los troncos de árbol de la morera, la materia prima.
Mujeres haciendo hebras de la madera.
Aquí se meten en remojo las hebras para reblandecerlas.
Hay que hervirlas durante varias horas.
Al final se va quedando en una especie de pasta.
Por un canal llega el agua que mueve el molino.
Que a su vez eleva los mazos para ablandar la pasta.


La masa se coloca en un barreño de madera y filtrada.
La pasta mezclada con agua hay que ajustarla al tamaño de la hoja que se quiera hacer y colocarla en el cedazo.
Al fondo se ven los trozos de papel secándose en vertical.
Las hojas que se producen son, al principio, bastante duras.
El barreño de madera y los distintos papeles.
El papel de Samarcanda tiene un determinado color amarillento, no se tiñe con nada químico, por lo que puede durar 10 veces más que un papel blanco de calidad, éste de 40 a 50 años hasta los 300 a 400 años de uno de Samarcanda, por eso todavía se conservan antiguos manuscritos escritos en este papel.
Para quitar las durezas en el papel se pulen en una tabla de granito con una pieza de granito o un cuerno, de esta forma el papel de Samarcanda consigue su afamada suavidad.
Este papel de la fábrica Kongil se usa para restaurar antiguos manuscritos en países distintos al propio Uzbekistán.
Antiguos hornos.
Hay una pequeña tienda donde se venden algunos recuerdos como cuadernos, vestidos, marionetas ...
El lugar es muy agradable para aprender cosas y pasear por sus jardines.
Hornos para ablandar las hebras.
El agua mueve la rueda. 

Que, a su vez, hace girar para hacer masa de la madera y triturar la pasta.
A base de un tubo que aplasta la masa.
Después de andar y conocer cómo se fabrica el papel de seda no hay mejor cosa que sentarse a comer en algún restaurante, comida rica y abundante.
Para luego ver el Mausoleo Tamerlan o Amir Timur que se empezó a construir en el año 1403.
Tamerlan, turco-mongol, fue dueño de un imperio desde Turquía hasta Nueva Delhi además del sur de Irán, Pakistán y el sur de Kazajistán.
Casi creó el mismo imperio que Gengis Khan, dos siglos después, y ambos son héroes nacionales en sus países de origen, aunque en los que conquistaron no les recuerdan demasiado bien.
Tamerlan causó cientos de miles de víctimas en las ciudades que se rebelaban y eran totalmente devastadas, sus conquistas fueron de los más sanguinarias de esos tiempos.
Menos mal que era un hombre un hombre culto y con muchos conocimientos protegiendo las artes y las ciencias, pero sólo si se sometían a él.
La entrada al mausoleo es de los más bonito que he visto.
Con sus preciosos mocárabes de yeso como estalactitas.

Anteriormente a la construcción del mausoleo había una Madrasa y minaretes, pero se cambió su destino de centro de educación islámica al convertirlo Timur en un mausoleo.
La cúpula es una preciosidad de azules color turquesa con los dos minaretes.
El turquesa y los dibujos de los azulejos es muy bonito según el sol los ilumina.
En el interior del complejo siempre hay gente, varios preguntando de dónde era y cosas así, los críos con el futbol ...
Es muy bonito.
Los mocárabes de la entrada, unos tonos de azules que le dan una enorme profundidad.

Pero al entrar en el mausoleo de Tamerlán, me sorprendí al ver tanta belleza.
Este mausoleo contiene las tumbas de los hijos y el nieto de Amir Timur, así como un Sultán y un maestro entre otros.
Se convirtió en la cripta familiar de la dinastía Timurida.
Ulugh Bek, el que construyó el observatorio, fue también nieto de Tamerlan.
La tumba de jade verde es la del conquistador y todo el suelo es de mármol, encima de ella hay un bloque de jade roto por la mitad que también tiene su leyenda.
Estas lápidas sólo indican que las tumbas están debajo de ellas, en un cripta, pero no se puede entrar.
Como en tantos lugares hay una historia sobre esta tumba, "la Maldición de Tamerlan" que decía que "todo el que abriese su tumba sería derrotado por un enemigo mayor que yo" y, al día siguiente, la Alemania de los nazis atacó por sorpresa a la Unión Soviética.
Al cabo de los dos años que duraron los estudios del cuerpo lo enterraron y, al día siguiente, los nazis se rindieron en Stalingrado. Pues lo podían haber enterrado al día siguiente de haberlo exhumado.
El maligno espíritu de la guerra estaba atrapado en la tumba y el haberlo liberado por los arqueólogos llevó a estas consecuencias.
Pero lo realmente espectacular es la decoración que hay. 
La cúpula, allá arriba, es inmensa, es como un cielo estrellado.
Los colores dorados y las tonalidades son de los más bonito, mire a donde mire cada cual es más especial.

El imperio el conquistador Amir Timur.
Pulsa en la foto para verla en grande.
Con el móvil como en todo el resto del planeta.
La mezquita Hazrat Khizr o la de los Viajeros, es el mausoleo, no se puede entrar en él, de un expresidente del país, Islom Karimov que construyó una pequeña dictadura.
Ni fotos ni nada.
Sus techos de la entrada son muy bonitos.
Se construyó en el S. XIX sobre las ruinas de otra mezquita del S. XI. y otra anterior del S. VIII destruida por Gengis Khan.
Al estar encima de una colina tiene unas vistas estupendas hacia Samarcanda y el interior es muy bonito con azulejos verdes y azules.
Hazrat Khizr es un personaje de leyenda tanto en tradiciones islámicas y no islámicas como cristianas y judías.
Y, de aquí, me voy a ver un mercado, siempre me ha gustado ver y curiosear estos lugares, veo lo que hace la gente del lugar, lo que compra, etc.
Una gran cantidad de colores y frutas, plátanos, manzanas, cerezas ...
A esta mujer le está entrando el sueño, me gustaría saber desde qué hora está ahí y de dónde viene.
La verdura tiene un aspecto inmejorable, cebolletas, lechugas ...
Hay montón de tipos de patatas, cebollas, zanahorias.
Elegante esperando al cliente.
Hay mucha gente a estas horas, pero se anda a gusto viendo el ambientillo.
¿A cuánto estará el kilo de ciruelas verdes?
Fresas, albaricoques, hay muchos puestos de frutas.
Se puede encontrar cualquier puesto en cualquier lugar, el zapatero que cambia plantillas.
Me paso un buen rato deambulando entre los puestos, pasando el rato, pero me tengo que ir.
La mezquita de Boibi Khanum o Bibi Janum o Bibixonim en uzbeko, es una de las mezquitas más importantes de Samarcanda.
Se construyó a finales del S. XIV y se acabó en el S. XV, en total cinco años por el conquistador Timur.
El Iwan tiene 35 metros de altura y se necesitó cientos de trabajadores de todo tipo y noventa y cinco elefantes.
La decoración es muy bonita con azulejos de cerámica azules y los minaretes alcanzaban una altura de 50 metros.
Ha pasado por muchos problemas, cancelación de obras en el S. XVI, luego se colapsó por el terremoto de 1897 y durante años se fue deteriorando hasta que a finales del S. XX se inició la restauración.
Tamerlan, Timur, construyó la mezquita en honor a su esposa favorita, Bibi Khanum. Tenía que ser el edificio más grande del Oriente, y que tenía que sobrepasar a todas las mezquitas del mundo en tamaño.
Los altos minaretes y sus decorados con mármol tenían que alabar el nombre de Timur y su esposa favorita pero lo que quería hacer era demasiado grande ...
Es una obra de arte.
Como siempre, alrededor de las mezquitas siempre hay grupos de mujeres.
Seguimos deambulando entre calles hasta que, sin querer llegamos al corazón de la ciudad, la plaza de Rejistán, el sol se estaba metiendo y había unas luces estupendas.
Ayer llegamos más tarde y ya estaba iluminada, pero a estas horas también es magnífica y no hay mucha gente.
La Madrasa central Tilya-Kori o Tilla-Kari y la de la derecha Sherdar o Sher-Dor.
La Tilya-Kori es la más moderna, de 1660, con dorados relieves y fondos azules.
El estar en esta plaza tiene un encanto especial, el lugar impresiona por su belleza.
En el 1417 Ulug Bek construyó aquí caravasares, Khanagas (alojamientos para derviches), una mezquita y un Hamam pero pasado un siglo, el gobernador reemplazó todo por las madrasas de Sher Dor, enfrente de la de Ulug Beg, y la madrasa Tilya-Kori, la única sin minaretes.
Esta plaza, en aquellos tiempos de las caravanas tenían que ser apoteósica entre camellos, puestos, mercaderes vendiendo de todo y de distintos paises... una gozada. 
La Madrasa Sherdar o Sher-Dor, la que tiene dos tigres, es una preciosidad y ahora que le da el sol más todavía. 

Esta mariposa tampoco se quiere perder las vistas.
A estas horas hay multitud de golondrinas mientras el sol va desapareciendo.
El magnífico minarete.
Paseamos entre los jardines, a estas horas empiezan a venir montón de gente, colocan una noria para la chavalería, puestos de helados ...
Parece que les gusta que les saquemos fotos, luego se ven en la pantalla y hacen risas nerviosas.
Qué majas.

Al rato y después de bebernos una cerveza, volvemos a la plaza, cada vez más bonita con la puesta del sol.
La Madrasa de Ulug Bek, a la izquierda, la primera en construirse a finales del S. XV. construida por este astrónomo.
Y su interior es precioso.
Algo más tarde empiezan a colorearse poco a poco, según avanza la oscuridad.
Las tres Madrasas, creo que pelean por ser la más majestuosa.
La Madrasa Ulugbeg, entramos para curiosear, la entrada es impresionante.
Los azulejos de "mayólica" de esmaltes metálicos y decorativos. 
Según voy entrando veo la cúpula azul dentro de ella.
Levanto la vista hacia la parte alta de la entrada, belleza.
Cada lado de la entrada está totalmente decorada con azulejos.
Según entro aparece la cúpula y los minaretes.
Por las calles de alrededor ya hay muy poco tráfico.
Pero hasta la luna quiere asomarse para ver el espectáculo.
Las tres madrasas.
La fachada principal de Tylya-Kori.
Y su cúpula azul.
La delicada Madrasa Sherdar o Sher-Dor.

Enorme.
La Madrasa Tilya-Kori o Tilla - Kari, sin querer va cambiando de color poco a poco.


Y esto es todo por hoy, otro día viendo cosas preciosas y con gente encantadora.
Hay que celebrarlo con otra cervecita, pero tenemos un problema, están todas las calles de los alrededores cerradas porque se le ha ocurrido al ministro de un país cercano hacer visita, le pregunto a los guardias que ocurre, pero ni caso, me voy antes de que me miren mal.
Al rato pasan media docena de grandes coches americanos en los que se supone que va alguien, vuelve la normalidad.
Nosotros a lo nuestro, cervecita y a cenar, por esta zona hay varios restaurantes abiertos.
Mañana seguiré en Samarcanda, es mi último día en este país, qué pronto se pasa lo bueno, pero todavía queda mañana.
Agur.