Kaixo, segundo día del viaje, 7 de noviembre, hemos dormido en Sossusvlei, en pleno desierto del Namib.
La tienda de campaña no me ha supuesto ningún problema, he dormido estupendamente y sin frio, cosa que nos habían dicho que podía ocurrir.
Eso sí, el madrugón a las 5 de la mañana se nota.
El desierto de Namib con sus 65 millones de años es el más antiguo del mundo.
Namib, en lengua Nama quiere decir "enorme".
Este desierto se pobló muy tarde y los que llegaron es porque no tendrían más remedio.
Por aquí estamos andando.

Namibia.

Hoy seguiremos en Sossusvlei para ir hasta Swakopmund donde dormiremos hoy a la noche.

El amanecer es una maravilla, salir de la tienda y ver esos tonos tan suaves y agradables es olvidarte del madrugón y sentir lo bonito que es todo esto.

Por encima de las tiendas empiezo a ver cómo el sol va apareciendo poco a poco.

Sensación de tranquilidad, no se oye nada, murmullos, yo creo que nadie quiere molestar haciendo ruido.

El sol empieza a dejarse ver.

Pulsa en la foto para verla en grande.

Los viejos troncos secos ayudan a magnificar el desierto, parecen gigantes que quieren ir dios sabe a dónde.

Uno de los mejores desayunos en estos lugares.
Ayer a la noche apareció un pequeño chacal merodeando a dos metros de nosotros, debía estar acostumbrado, supongo que de vez en cuando atraparía algo de comida, estuvo unos minutos entre nosotros.

La luna llena espléndida, con esta luz se aprecia perfectamente.
Ella también se ha encargado de que no haya podido ver el excepcional cielo que hay en estas latitudes, pero qué se le va a hacer.

Después de desayunar nos vamos en 4x4 viendo las lomas rojizas pintadas por el sol.


Las infinitas y perfectas líneas de las inmensas dunas.

El hermoso perfil de la unión de las dunas con el cielo.

Al rato llegamos a la Duna 45, se le llama así porque está a 45 kilómetros de la ciudad de Sesriem.
Cerca de Swakopmund, donde llegaremos hoy a la noche, está la Duna 7, la más alta del desierto del Namib de 388 metros de altitud.
Se llama así por ser la séptima duna a lo largo del río Tsauchab.
Como locos, vamos a intentar subirla, pero en seguida me doy cuenta de que hay mucha gente y mucho jaleo, me doy media vuelta y decido no subirla, mi plan es otro.

Me voy hacia la derecha, hay unos lugares impresionantes y vacíos, lo que quiero.


Los secos árboles dan otra dimensión al lugar.

El sol hace que brille cualquier cosa en estos lugares.

La luminosidad es enorme, una gozada, kilómetros y kilómetros hasta las dunas del fondo.

Los árboles son preciosos y se recortan contra la duna 45, a cada paso que doy me encuentro con lugares a cada cual más bonito.

No hay nadie, no me arrepiento de subir esa dichosa duna.



Una guiri, el resto va por allí arriba.

Estoy realmente encantado con estas formas.

Hasta con la sombra del palito ...

Parece que acaba de bajar la marea para dejar esas suaves olas.

Inmensidad perfecta, hay alguien a la sombra sacando fotos ...

Hay que volver al coche, no he visto más de tres personas, por allí hay muchas para mí y me lo he pasado en grande.

Con esa suavidad nos vamos a otro lugar cercano también magnífico pero todavía no lo sé.

Entramos en el P. N. de Namib-Naukluft.

Nos metemos en la zona de Sosussvlei en el parque nacional de Namib-Naukluft.

Pulsa en la foto para verla en grande.

En el parking volvemos a saltar del coche, me vuelvo a impresionar de lo magnífico de la zona.
Allí a la izquierda está la Duna Big Daddy y, a su derecha la "Deadvlei" o "laguna muerta".
"Vlei" significa lago pequeño o laguna.

Me vuelvo a sorprender de lo hermoso que es algo en dónde parece que no hay nada.

Verdes matorrales que contrastan con el rojizo de las arenas, acentuadas por el amanecer.

El suelo es de arcillas blancas del antiguo lecho de un lago, pero llegó un momento en que las dunas, al moverse, taponaron el río que lo alimentaba, el Tsauchab, y terminó por secarse.
La Duna 45 tiene una subida de unos 150 metros, pero unos 300 sobre el nivel del mar.

Cómo en todos los desiertos, aunque parezca increíble, hay mucha variedad de animales.
Este iba dejando claramente sus huellas.

La gente subiendo la loma de la Duna Big Daddy de 325 metros de altura, es la más alta del área de Sossusvlei.
Las pequeñas ondas de la arena son perfectas.


Al ser algo tarde y no llevar agua suficiente me doy cuenta de que subir la Duna no va a ser posible, además, como en la otra, hay demasiada gente para mí y las distancias engañan.
Me decido ir a la "Laguna Muerta" cosa por la que qué no me arrepentiré nunca.
Ahí la veo con el suelo de arcilla blanca.

Todo esto estaba lleno de vida, agua y animales.
Suele haber Oryx por esta zona pero hoy no sería el día.

Los viejos troncos de árboles secos, algunos tendrán cerca de los mil años.

Hay gente, sí, pero muy lejos.

Viejos troncos.

Retorcidos y negros dan un aspecto surrealista, inhóspito.

Veo la cima de la Big Daddy allí al fondo.


Sobre el lecho de arcilla y barro. Una increíble sensación de quietud, las tonalidades ...

La cresta de la duna.


El fondo de la laguna y sus troncos, no pasan de media docena de personas las que hay.

Uno de los senderos de subida, un paso para adelante y tres para atrás, me recuerda a los sufrimientos con nieve blanda en otros lugares y hoy, además, con mucho calor y sin agua, mejor ni intentarlo y pasármelo mejor entre secos troncos, no me arrepentiré.

Es llamativa la forma con el contraste del rojo de la arena.
El suelo es terriblemente seco y al no haber humedad, impide que la madera desaparezca, a pesar de estar siempre bajo un sol de justicia.

Paisaje lunar.

Líneas perfectas.

Intentando buscar agua y supervivencia.
Las plantas sobreviven a cuenta de las neblinas de la mañana y la ocasional lluvia.

Miraba a cualquier sitio y el paisaje era formidable, una gozada.

Mientras unos no han podido sobrevivir, otros lo consiguen a duras penas.

Una guiri disfrutando entre las acacias conocidas como "Espinas de camello".

Las inmensas y bellísimas líneas de la Big Daddy.
Esta zona está rodeada por algunas de las dunas más altas del mundo, una de ellas es Big Mama de 200 metros y muy cerca de aquí.

Paseando entre los árboles, no hay nada más.

También veo una pareja de pajaritos vigilando, tienen el nido en el suelo, en un hueco entre arbustos.

Uno de ellos se acerca a mí en plan desafiante, algo tiene que hacer para que no descubra el nido.

Llega hasta a un metro de mí, desde luego, defiende bien el territorio.

Cerca del nido.

La pareja vigila desde una pequeña atalaya.
Han sido unos momentos preciosos, me voy despacio sin asustarles, vuelven a dejar el nido unos momentos, parece que el peligro, o sea yo, ya se ha marchado.

Viejos troncos retorcidos por el sol y el calor.

En el suelo todavía se ven antiguos lechos por los que iba el agua.

"Delicatessen".

Arcilla y arena.
Las arenas de Sossusvlei vinieron del desierto del Kalajari hace entre 3 y 5 millones de años.
Fueron llevadas por el río Orange hasta el mar, pero la corriente de Benguela las devolvió de nuevo a la costa y el viento terminó por devolverlas a tierra.
Algunas de ellas taponaron la entrada de agua a la laguna.

Voy poco a poco al coche, vuelvo a mirar hacia atrás para no olvidarme, allí al fondo, a la izquierda, está la Big Daddy.

El antiguo lecho de la laguna.

Todo se aleja.

Junto al coche hay unos árboles que dan sombra, en uno de ellos hay otra pareja de pajaritos.
Parece que uno tiene ganas de líos y la otra le dice que de "eso" nada.

Al final, llega la paz.

La pareja y el nido.

Pero tenemos que seguir el recorrido, a gusto con lo que he visto, una de las cosas más bonitas y excepcionales.
Hacemos una paradita para comer y notar el frescor de una cervecita que hace mucho calor.
De repente, vemos un cartel del "Trópico de Capricornio", hay que pasarlo.

Después de cuatro horas llegamos a nuestro final de hoy, Swakopmund, dormiremos en este hotel, lo que anteriormente era la estación de ferrocarril el año 1902.
Hemos pasado del calor del desierto al fresco y cielo nublado de esta zona, la corriente de Benguela le da humedad lo que hace que la niebla se meta tierra adentro muchos kilómetros.
De la camiseta he pasado a ponerme un forro delgado, se nota el fresco y, para mí, muy agradable, mañana daré una vuelta por el pueblo.

Y esto es todo por hoy, todavía estoy viendo la "Laguna Muerta" y sus rincones, me ha fascinado su luz, los suaves tonos, los contrastes de colores con los árboles muertos, una maravilla.
Mañana iremos a otros curiosos e insólitos parajes.
Agur.